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El desamor... y cómo hacerle frente

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Todas las áreas de nuestra vida se ven afectadas por el desarrollo: las telecomunicaciones, los hábitos de alimentación, aparición de nuevas enfermedades, la cultura y, por supuesto, las relaciones de parejas. Hasta hace poco tiempo los matrimonios se juraban amor eterno en el altar, para lo bueno y para lo malo. Hoy en día los cambios afectan tanto a los términos como a los contenidos de las relaciones de pareja. Ya se utiliza con más frecuencia el término "pareja", que se refiere tanto a los casados por la iglesia como a los casados por lo civil, a las parejas homosexuales, a las parejas que conviven sin más contrato que el verbal y a las que ni siquiera conviven bajo el mismo techo. Por otro lado el amor ha perdido el carisma de ser "eterno" para ser, en muchos casos un estado pasajero y cíclico, con una duración variable. Con mucha frecuencia las personas se enamoran, se quieren y pasado un tiempo se desenamoran, se separan y el ciclo vuelve a empezar cuando se conoce a otra persona de la que uno se vuelve a enamorar. Son muchas las veces que lo que en un principio parecía idílico e infinito, pasado un tiempo se acaba. Todo parece bien sencillo, sobre todo si pensamos que en una gran parte está influenciado por las sustancias que se secretan en nuestro cerebro y que cuando éstas van disminuyendo, también se produce una disminución del amor por la otra persona. El mayor problema parece estar en que el desamor no llega muchas veces a los dos miembros de la pareja a la vez. Casi siempre hay uno que toma la decisión de separarse, por el motivo que sea, y en muchos casos el otro vive la ruptura de una forma mucho más dolorosa, agonizante y hasta obsesiva. Los síntomas pueden ser tan intensos que lleguen a ser episodios de depresión, con llantos y tristeza extremos, desesperación, apatía, ansiedad y angustia, alteraciones del sueño, del apetito, etc. En cambio hay bastante gente que reacciona de forma racional ante la ruptura. Lo pasan mal al principio, pero como son capaces de pensar en positivo (tener la posibilidad de rehacer su vida, volver a retomar hábitos olvidados, hacer deporte, llamar a antiguas amistades que había abandonado, etc.) y aunque pasan por un mal momento, en sus mentes está "la vida sigue".

Muchos viven la ruptura de forma irracional, como si el mundo se acabase, como si después de esa persona amada, se hubiese acabado todo lo que se tenía que vivir, incluso hay gente que llega a suicidarse y a matar a su pareja por haberlos dejado. ¿Nos damos cuenta del absurdo de estas reacciones? ¿Tan poco nos valoramos como para perder la vida por otra persona o cometer un asesinato? La emoción dominante en esos momentos es tan intensa que pensamos que nada puede detenerla, que es la única verdad que existe y que si estamos sintiendo esa tristeza es porque está plenamente justificada y por lo tanto no hay manera de cambiarla. La forma de evaluar, de interpretar y de plantear la ruptura, junto con los recursos de los que dispongamos, van a ser la clave para luchar y seguir adelante dignamente. No podemos obligar a estar a nuestro lado a una persona que no nos ama, ni podemos obligar a alguien a que nos quiera, pero sí podemos obligarnos a nosotros mismos a amarnos más, a estar pendientes de nuestro bienestar, de nuestra felicidad. Eso no lo conseguiremos hasta que no dejemos de centrarnos en lo miserables que nos sentimos por el abandono de la pareja. La vida sigue después de ese hombre o de esa mujer.

Estrategias de afrontamiento para el desamor:

  1. CONTROLAR NUESTRA MANERA DE PENSAR SOBRE LA SITUACIÓN: realmente no es la ruptura lo que no nos deja vivir, sino que es el resultado de la evaluación que hacemos de ella lo que nos produce unos sentimientos de pena insoportables. Para ciertas personas el resultado de su análisis es que la situación es catastrófica, que ya nada tiene sentido y que no va a salir del agujero negro. Ciertamente eso no es real, está motivado por sus características personales de pensamiento, por su estilo de afrontar las cosas negativas. Pero si cree que realmente la situación es así, seguramente ocurrirá así. Salir adelante o no, depende de ti, si tú no te salvas, nadie lo va a hacer por ti. Lo que pensemos, lo que hagamos y lo que sintamos se influyen mutuamente. Puedes cambiar alguna de las tres cosas y las otras dos se verán influidas. Piensa que momentáneamente tienes que pasar una mala racha, que va a ser pasajera y que dentro de un tiempo estarás emocionándote con otra persona, que estarás disfrutando de amigos, hobbies y de tu propia soledad e intimidad.
  2. LAS EMOCIONES SON UN MOTOR. Es necesario que aprendas a tolerar la frustración y las otras emociones negativas, de ellas se aprende y con ellas se madura. Piensa que desaparecerán, pero que durante días su intensidad y variedad cambiará porque se trata de un proceso de duelo por la persona perdida. Cuando creas que son insoportables, piensa que son como una ola que sube y siempre baja. Son una señal de aviso, debes escucharlas para poder entenderlas. Si estás en contacto con lo que significan, sabrás que cuando crees que te dicen que eres una persona sin ningún valor, realmente lo que están haciendo es intentar que busques tú cuales son tus valores, para que los saques a relucir en tu cabeza, aunque creas que no eres capaz. Lo imposible solo es cuestión de mucho esfuerzo y de paciencia. Es bueno aliviar esos sentimientos a través del ejercicio físico y expresándolos por escrito o a través de pintura, etc., pero no de cara a que la otra persona sepa cómo estás, sino para que tú entiendas mejor cómo estás.
  3. HABLA Y ESCUCHA. Habla de lo que te ocurre con amigos, es importante, pero hazlo si puedes con varios para no torpedear siempre al mismo, también cuéntales otras cosas de tu vida, pregúntales por ellos y no conviertas tus conversaciones y los ratos con los amigos y familiares en un monotema: "tu ex". No hables continuamente de tu problema, salte un poco de él. No eres la única persona con problemas, ni tu problema es el más grave, solo te darás cuenta si escuchas, si no lo haces pensarás que los demás son tremendamente felices mientras que tu eres la persona más desgraciada del planeta.
  4. ACTÚA TAMBIÉN SOBRE TU COMPORTAMIENTO. Atrévete a conocer a gente nueva, visita ambientes que siempre te hubiese gustado frecuentar pero para los que nunca has tenido tiempo: apúntate a un curso, asiste a clases de pintura, idiomas, gastronomía, cata de vinos, realiza ejercicio físico de forma regular apuntándote a un gimnasio o club, sal a pasear, chatea, etc. Cuanto más apretada y variada sea tu agenda más fácil lo tienes para obtener ese disfrute de las cosas que a priori crees que no es posible sentir. No esperes a estar bien para hacer cosas, tienes que hacer cosas para poder llegar a estar bien.
  5. CUÍDATE Y MÍMATE. Cuida tu aspecto, alimentación, tu higiene, tu salud. Dedícate más tiempo a esto y menos a pensar. Sobre todo al principio date los caprichos que te hagan sentir mejor y que habitualmente no te concedes.
  6. RODÉATE DE LA GENTE QUE TE QUIERE. El apoyo social es importantísimo en estas circunstancias. No caigas en la trampa de buscar la soledad constantemente. Al estar solo tendrás más ganas de llamar desesperadamente a la persona que todavía amas y así no conseguirás distraerte del pasado y todo los progresos realizados por encontrarte bien se habrán convertido en esfuerzos en balde.
  7. NO TE RECREES EN EL PASADO. A veces podemos volvernos locos si intentamos dar una explicación al rechazo que estamos sufriendo. No importa ya lo que podrías haber hecho, lo que tenías que haber evitado, etc. Todo eso te sirve solo como experiencia de cara al futuro, para aprender del pasado, que no se puede cambiar y que nunca sabrás si podría haber sucedido de otra forma. Las cosas han ocurrido así y aunque te hubieras comportado de otro modo, todo seguramente hubiese sido igual, porque no podemos controlar las cosas de dos. Si estás arrepentido de algo es mejor buscar tu propio perdón que el seguir intentando que te perdone el otro. Si ya no te ama, da igual que hagas muchos méritos por demostrar lo que vales, sencillamente no le atraen, porque ya no te quiere. Guarda esos méritos para la persona que pueda valorarlos y derrocha tu energía en otras actividades.
  8. NO SUPLIQUES NI AGOBIES a la persona que decide romper, bastante difícil debe ser para él o ella tomar la decisión. Déjale en paz, igual un tiempo de separación, sin agobios ni presiones puede ser lo más útil para que se de cuenta de cómo es su vida sin ti. Ya no te ama, la presión, culpabilización o la pena solo le van a predisponer en tu contra. Tampoco parece buena idea de cara a superar una ruptura el pensar que "podemos ser amigos". Si eso es posible, ya llegará solito cuando esté maduro, por el momento la distancia es lo más sano en la mayoría de los casos.

Si estás en una situación de este tipo, plantéate firmemente salir adelante, puedes hacerlo, es cuestión de empeñarte en ello y de buscar los apoyos necesarios.