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Educación especial para niños especiales

19/10/2013 09:57 CEST | Actualizado 18/12/2013 11:12 CET

Los grandes ventanales exteriores de The Children's Academy están llenos de arañas, calabazas, números, letras... Grandes dibujos de cartón con grandes sonrisas pese a ser fantasmas o brujas. El colegio se prepara para Halloween. Luego llegarán los motivos del Día de Acción de Gracias, la Navidad. The Children's Academy busca estimular el máximo posible, desde todos los sentidos, a niños desde los tres hasta los 10 años con dificultades de aprendizaje. Sara Doun es su directora y fundadora. En 2009 una madre neoyorkina con un niño con enormes dificultades para el aprendizaje se puso en contacto con una de las más reconocidas neurólogas-psiquiatras infantiles de Estados Unidos, la doctora McCarton. En la cabeza de ésta madre estaba la necesidad vital de crear un lugar de aprendizaje para su hijo. La doctora McCarton es la presidenta y fundadora de uno de los colegios para niños autistas más reconocidos del mundo, el McCarton Center, en donde ha desarrollado un método de aprendizaje de los más exitosos para niños y adolescentes autistas. Su exhaustiva colaboración con los centros de investigación del autismo en Estados Unidos y con neurólogos y expertos en epilepsia de todo el mundo, le colocan como una de las TOP 5 escuelas mundiales para enseñanza de éstos niños.

MacCarton tenía experiencia con niños autistas y era un reto para ella iniciar un proyecto educativo para niños especiales, con necesidades especiales, que no encajaban en colegios normalizados, pero que no estaban diagnosticados dentro del inmenso espectro del autismo. Fue en ese momento cuando decidió apostar por The Children's School junto con la experta en Educación especial Sara Doun y la madre del niño, que prefiere mantenerse en el anonimato.

A The Children's Academy acuden cada día 30 niños con problemas diversos en retraso del lenguaje, retrasos en la comprensión y en la percepción y recepción del lenguaje, desórdenes que tienen que ver con la audición afásica, retrasos relacionados con el movimiento corporal y expresión oral, problemas en el juego infantil, displasia y retraso en el desarrollo social de los niños.

¿Cual es el secreto para educar a estos niños?

Un niño con problemas de desarrollo -normalmente producto de enfermedades neurológicas raras-, necesita de un colegio en donde le estimulen, le reten a mejorar y cuyo objetivo sea que aprendan lo máximo posible, "desde luego a leer y a escribir", asegura Mrs Doun. "No hay excusa para que estos niños no puedan aprender, simplemente hay que estudiar de forma independiente cada caso y realizar -junto con expertos- el currículo a la medida del niño". Así, si el niño tiene problemas de concentración se busca la fórmula más adecuada vía juegos, tratamientos psico-motrices, nuevas tecnologías, para lograr el objetivo.

The Chilren's Academy tiene un ratio de un máximo de seis niños por clase, cuyo nivel no lo marca la edad, sino su capacidad para aprender, dentro de un orden, de tal forma que coinciden niños de edades similares, capacidades similares y con el objetivo de que compitan entre ellos -en el sentido de mejorar- cada día. El ratio es 2 profesores por alumno. Dos profesores especializados que incluyen terapistas ocupacionales, logopedia, foniatría, psicomotricidad menuda y gruesa, además de profesores de lengua, matemáticas, arte, estudios sociales. "Nuestro objetivo es que cuando los niños llegan a quinto grado, puedan acceder a colegios de educación normalizada, o a colegios de educación especial menos estructurados, en donde los estudiantes sean capaces de superar retos de forma más independiente", asegura Sara Doun. "Y lo estamos consiguiendo".

Un día de clase normal comienza a las 9 de la mañana y termina a las 3 de la tarde. A partir de esa hora hay actividades extraescolares en el mismo centro como fútbol adaptado (Super Soccer Stars Program) o karate adaptado (Kick the Spectrum), entre otras. Durante las horas lectivas los niños comparten la mitad del día en clases comunes, y la otra mitad en clases de 50 minutos especialmente diseñadas para su problemática con un ratio de 1:1 (un profesor especializado con el alumno). Estas clases son interactivas con pantallas dáctiles, a través de juegos visuales, de coordinación psicomotriz, en el gimnasio, con ordenadores personales, etc, que permiten a los niños acercarse a los conocimientos desde todas las posibilidades técnicas y humanas posibles. "Nuestro objetivo es estimular al máximo las capacidades de cada alumno, elevar su autoestima, demostrarle que es capaz de aprender, y desde luego que sean felices. El juego es fundamental en el desarrollo de cualquier niño, de todos los niños", puntualiza Sara Doun.

Estados Unidos es el país del mundo que más invierte en Educación por persona. Hay estados, como el de Nueva York, y, en especial la ciudad de Nueva York, cuyo orgullo es ser el que más dinero de Estados Unidos invierte en educación en general y en educación especial en particular. La inversión en educación pública total de NYC es de 23.800 millones de dólares al año. La ciudad de Nueva York financia con 42.000 dólares al año cada plaza de educación especial, tanto en escuelas públicas como privadas. Aunque los niños que acuden a The Children's Academy no podrían estar en escuelas públicas porque no tienen la educación tan especializada como necesitan para su desarrollo, el Ayuntamiento sí financia a los padres hasta el 80% de éstas plazas, cuyo coste supera, en algunos casos y en colegios especializados los 70.000 dólares anuales por alumno. "Este tipo de colegios, además es de 12 meses, explica Sara Doun, que significa que los niños tienen dos semanas de vacaciones en verano y una en Navidad". "Los niños que forman parte de nuestro programa tienen una estructura muy estricta en cuanto a horarios, y rutinas. Sabemos que es fundamental para su aprendizaje la repetición tanto de conceptos como de hábitos de vida, por eso durante la fase inicial -hasta los 10 años-, hay que reeducar constantemente para que el niño aprenda no solo académicamente hablando, sino a integrarse socialmente de la forma más exitosa posible para sus capacidades". The Children's Academy, como todos los colegios e instituciones privadas, también cuenta con inversores privados, donaciones y galas para recaudar dinero y mejorar los programas. "No nos damos por vencidos, ser un niño especial no significa no poder aprender y tener una vida plena e independiente".