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5 consejos de oro para los nuevos diputados de parte de los que se van

12/11/2015 21:43 CET | Actualizado 12/11/2016 11:12 CET
GTRES

Chicos y chicas, ahora que aún estáis sin malear, haced lo que nosotros no hemos practicado.

Este es el punto de partida de los consejos que los diputados salientes dan a los nuevos, cabezas aún frescas -y más jóvenes, en conjunto- que ocuparán sus escaños a partir de enero de 2016. Una sociedad más exigente, que demanda participar en las decisiones políticas, les está esperando.

Los ciudadanos tienen prisa por que los nuevos demuestren que llegan para acelerar el cambio y las promesas de regeneración. Desveladas ya por fin las listas del PP esta semana -con una media de edad de 50 años que rebajarán los de C's y Podemos-, hemos pedido a Vicente Martínez Pujalte (PP), Juan Moscoso y Diego López Garrido (PSOE), Emilio Olabarría (PNV) y Joan Coscubiela (ICV) que abran los ojos a sus sustitutos para que el aterrizaje sea más suave que el que ellos hicieron, a pesar de la desconfianza con que algunos de los salientes observan a la efebocracia -como bautizó Olabarría en su despedida a lo que los medios llaman el recambio generacional.

Confían, sin embargo, en que apremiados por los votos que les respaldarán, logren dinamitar un sistema vetusto que impide profundizar en la democracia y la autonomía de los diputados frente a los partidos.

  1. Acabar con el cortoplacismo.

    "Lo primero que les diría a los nuevos es que no se dejen tentar por lo que yo llamo la tiranía del instante; es decir, que hagan una declaración ya, en ese momento en el que te ponen el micrófono delante, por un hecho que acaba de suceder y no te han dado tiempo a leer o a reflexionar. Entonces, dices lo primero que se te ocurre con tal de salir, es un error enorme", reconoce Diego López Garrido, que ha sido diputado en la V,VI, VII, VIII, IX y X legislaturas por el PSOE, además de portavoz y secretario de Estado.

    "Les aconsejo que realicen una diagnosis acertada de la situación, que profundicen y no se dediquen sólo al corto plazo, algo difícil de compaginar cuando quieres hacer carrera política y dependes del aparato del partido", apunta Olabarría, 25 años como diputado del PNV y reconocido por todos sus colegas como uno de los oradores más brillantes y resolutivos. Y es que la ansiedad por entrar en los 20 segundos del Telediario y destacar ante los jefes es uno de los grandes males de la Cámara.

  2. Evitar contagiarse del nefasto "y tú mas".

    Hartita está la población de escuchar a los políticos justificar su inoperancia con el "y tú más" o "la herencia recibida". Una tentación en la que deberían evitar caer los nuevos, que ignoran lo rápidamente que se contagia uno en cuanto entra en el Congreso.

    "Hasta yo, sentado en el escaño, desconectaba cuando empezaban con 'y tú más' ¿Cómo no va a desconectar la gente en la calle? Hay que hablar a los ciudadanos con un lenguaje claro de los problemas con los que se enfrentan en el día a día. Poner cara a las políticas sociales, y resolver", así anima a actuar Joan Coscubiela, de ICV, otro de los diputados más interesantes, que ha dejado su escaño en Madrid para ocupar plaza en el Parlament.

    "Les aconsejo que realicen una diagnosis acertada de la situación, que profundicen y no se dediquen sólo al corto plazo", apunta Olabarría.

    "Lo más importante cuando uno se sienta en su escaño es pensar que el bienestar de las personas está por delante del tacticismo de partido", remata Martínez Pujalte, otro histórico del PP que se va y que, en sus 21 años en el Congreso, ha rentabilizado la bronca como nadie.

  3. Luchar contra la bisoñez del reglamento y las preguntas escritas al Gobierno.

    "Cuando llegas, sorprende mucho la rigidez de la institución y lo tasados y acotados que están todos tus pasos. En este nuevo Parlamento, los nuevos deben reflexibilizar el reglamento y acabar con normas decimonónicas, como que tengas que formular preguntas escritas al Gobierno, que se responden con retraso y que fomentan la competición entre diputados, para ver quién hace más preguntas", apunta Juan Moscoso del PSOE, que tampoco repite tras tres legislaturas como parlamentario,y que suma la clasificación de diputados por comisiones como otra práctica a abolir.

    Mientras llega ese momento, Olabarría recomienda aprenderse el reglamento, "algo que yo no hice, porque les ayudará a manejarse mejor en la Cámara y se evitarán las admoniciones continúas de la Presidencia".

  4. Buscar el consenso.

    Es otra de las principales demandas ciudadanas que más se resisten a poner en práctica los partidos. Precisamente, la falta de acuerdo para solucionar problemas tan acuciantes como el paro ha sido una constante de estos últimos cuatro años, en los que el rodillo de la mayoría absoluta del PP ha pasado como una apisonadora por encima de uno de los principios fundamentales de la democracia.

    "Hasta yo, sentado en el escaño, desconectaba cuando empezaban con 'y tú más' ¿Cómo no va a desconectar la gente en la calle?", anima Coscubiela.

    Martínez Pujalte recalca, ahora que ya está fuera, que "el consenso tiene un valor en sí mismo en la consecución de los objetivos. Decía Pujol, cuando no estaba tan denostado, que los cambios no son posibles si no se hacen con consenso social".

    Olabarría está convencido de que "ningún partido, ni de los históricos ni de los nuevos -que vienen desprovistos de ideología-, podrán hacer nada sin consensuar, porque ninguno tiene las soluciones a los problemas complejos que hay que resolver, como la reforma constitucional, el derecho a una vivienda digna, los refugiados...".

  5. Dejad que los ciudadanos se acerquen a mí.

    "Por eso es importante que cambie el sistema electoral, las listas abiertas. En Inglaterra, Jeremy Corbyn ha conseguido ser diputado después de treinta años votando contra lo que decía su partido. ¿Cómo lo ha logrado? Siendo díscolo y ganándose a los votantes de su circunscripción. Ciudadanos propone una cosa que no está mal, el sistema alemán, aunque es difícil de implantar, pero acerca mucho más al político a su votante", aconseja López Garrido.

    "Las sociedades se están organizando al margen de la clase política y de los medios de comunicación convencionales. Nace una nueva sociedad por iniciativa popular que demuestra que los ciudadanos quieren participar, y las viejas políticas van a tener que abordarlo. Los nuevos partidos, algunos partían de ahí, pero el sistema los está contaminando demasiado rápido y la sociedad, sin embargo, mantiene la fatiga que producen los antiguos materiales. Al final, los dos nuevos van a terminar convirtiéndose en el soporte de uno de los dos partidos de siempre", alerta Olabarría

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