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¿Por qué Andalucía es socialista?

29/03/2015 21:43 CEST | Actualizado 10/09/2015 20:36 CEST

"Andaluces tontos" fue el concepto que empezó a correr sin complejos por las redes sociales en cuanto se supo que el PSOE volvía a ganar en Andalucía, y que todavía persiste como si fueran los únicos en España en volver a votar a los de siempre. 36 años lleva ya el PSOE al frente de la Junta. Ni el desgaste de los viejos partidos, ni la irrupción de los nuevos ha provocado un cambio en el Gobierno. Tanto ponerles verdes que se han olvidado de que el Ayuntamiento de Madrid hace 23 años que está en manos del PP, así como 19 en la Generalitat Valenciana. Por no hablar de los 23 años que Jordi Pujol reinó en Cataluña, de 1980 a 2003.

Manuel Chaves, del que tanto Podemos como Ciudadanos exigen la cabeza para empezar a hablar con Susana Díaz, rechaza que los andaluces voten "por clientelismo político. Es un estereotipo que nos persigue desde la primeras victorias hace más de 30 años. Que si es un voto cautivo o está subvencionado. Es difícil admitir que un partido gobierne tantos años. No se quiere entender que es una población de centro-izquierda. Ni tan siquiera los casos de corrupción que no se han podido demostrar, han podido ocultar las preferencias de los andaluces. Mucha gente se equivoca cuando habla del cambio. No se trata de cambiar a mayores por jóvenes o a un partido por otro. El cambio está en las políticas. Y hemos demostrado una evolución en nuestras políticas que los votantes han apoyado". El apoyo ha sido mucho menos entusiasta que en otras ocasiones, le recordamos a Chavez. "Con la que está cayendo, son unos resultados magníficos", remata el andaluz.

Los comentarios que siguen goteando "son una barbaridad", según Gaspar Llamazares, "porque los andaluces han elegido lo que han querido. El interrogante no es si los votantes son de una u otra manera. En IU no hemos discutido sobre los votantes, sino que estamos analizando lo que ha fallado, por qué no hemos rentabilizado la presencia en el Gobierno. Yo creo que no ha habido estrategia clara de campaña. El problema que tenemos es que no estamos logrando incorporar a otros sectores". En UPyD, otro de los partidos que no han seducido precisamente al electorado y que, como consecuencia, se encuentra sumido en una potente crisis interna, se niega a admitir que quienes meten la papeleta en las urnas no sepan lo que hacen. "A algunos les gustaría que fuese como aquello que escribió Bertold Brecht sobre el momento en el que el pueblo había perdido la confianza en el gobierno: ¿No sería más simple/ en ese caso para el gobierno/ disolver el pueblo/ Y elegir otro? No se trata de eso. Igual se necesita más educación. A mí me preocupa que se haya elegido un sistema con tanta corrupción. Pero es la voluntad de los votantes. Habría que haber sabido explicar que esa corrupción que creen que les beneficia, en verdad les perjudica", reflexiona Irene Lozano.

Entre los afectados por las nuevas preferencias de los votantes están los nacionalistas. Hasta ahora catalanes y vascos han sido partidos bisagra pero están cerca de perder su notable influencia en las decisiones de Estado. Carles Campuzano, de CiU, insiste en que "la gente nunca es tonta cuando vota. La alternancia es buena para la democracia. Si se limitaran los mandatos por ley, se evitaría que algunos partidos se mantuvieran 30 años en el gobierno, pero aquí no existe esa posibilidad. Con lo cual, la culpa no es de los votantes, sino de la oposición que no tiene capacidad para ofrecer alternativas". Cuando le recordamos que CiU ha permanecido en el poder 23 años, él responde que "durante siete años estuvo el tripartito", como si con eso pusiera distancia con las tres décadas del PSOE-A.

"Hay que conocer la evolución ideológica para entender los resultados en Andalucía, o en Valencia, o donde nos paremos a analizar. Andalucía ha sido tradicionalmente una tierra de jornaleros, y Valencia, donde el PP gobierna, ha sido más de comerciantes, más conservadora", explica Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y analista de Metroscopia, que añade: "El resultado de las elecciones no es extrapolable al resto de España, pero sí la tendencia". La tendencia es un PSOE con el peor resultado de la historia, un PP que se hunde, un Podemos que pisa fuerte y un Ciudadanos con un resultado sorprendente, mientras IU se convierte en el increíble partido menguante. Es el aperitivo que los votantes de Andalucía han ofrecido para entretener el hambre hasta que en mayo se cocine en el primer plato y a finales de año se sirva el principal. Y es que España no son solo las redes sociales. Hay otra realidad distinta a la urbanita en la que los nuevos partidos campan a sus anchas.

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