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Si Fukushima ocurriera en Europa

12/03/2013 08:13 CET | Actualizado 12/05/2013 11:12 CEST

Hace dos años se produjo una triple fusión nuclear en Japón, y el primer adjetivo que eligió el Comisario de Energía de la Unión Europea para describirlo fue "apocalíptico". Quizá se imaginaba los resultados del informe confidencial del IRSN (Instituto de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear) publicado ayer por Le Journal du Dimanche. Este estudio, que acabamos de conocer hoy, revela cuales serían los costes si un accidente grave se produjera en Europa, y cuales serían las consecuencias. El informe confidencial, realizado en 2007, está siendo reevaluado y podría hacerse público a finales de este año.

En Japón descubrieron que la compañía eléctrica conocía desde 2008 la posibilidad de que un tsunami sobrepasara los límites de diseño de la nuclear de Fukushima y, desde 2006, que la pérdida de energía sería devastadora, pero nunca hizo nada. En Europa lo acabamos de saber.

Los datos son impresionantes, el coste de un accidente grave podría oscilar desde 760.000 millones de euros para un "caso base" a 5,8 billones de euros en un escenario de accidente grave. Estas impresionantes cifras son superadas por las que se refieren a los territorios contaminados y las personas afectadas, unos 5 millones de refugiados y 90 millones de europeos viviendo en zonas contaminadas, 2,5 millones de ellos en zonas altamente contaminadas. Si, además, esto sucediera con mal tiempo, todas estas cifras empeorarían.

A la luz de estas cifras, es indignante saber que los fabricantes y proveedores nucleares no tienen ninguna responsabilidad económica en caso de accidente. En Japón están pagando, literalmente, las consecuencias de ello. En Europa el debate nuclear es sobre cómo y cuándo se pueden cerrar las centrales nucleares. Algunos países como Alemania, Bélgica, Dinamarca, Italia, Austria, Suiza... ya han tomado sus decisiones. Otros, como Francia, valoran cómo ir disminuyendo el peso de la energía nuclear. En Suecia el debate está en la seguridad, y en el Reino Unido discuten respecto a las nuevas inversiones que no se pueden realizar únicamente desde el ámbito privado. Aquí, en España, vamos en dirección opuesta a todo el mundo, y el Gobierno está promoviendo la ampliación de la vida útil de las nucleares, desde un análisis ciego en lo económico y en los riesgos. Pero en caso de accidente nuclear Europa no podría rescatarnos, sino todo lo contrario.

- Campaña antinuclear de Greenpeace

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