Raúl Fernández Jódar

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La aportación de Ferrari a la lengua española y otras curiosidades lingüísticas derivadas del deporte

Publicado: 05/09/2012 10:07

Acabo de pasar unas semanas en España y me he llevado la sensación de que los medios de comunicación españoles podrían vivir informando solamente de dos temas: crisis y deportes.

Uno sirve de contrapunto al otro, pero intentaré tratar el tema del deporte y del lenguaje sin hacer referencia a la situación económica actual. Y si aparece en algún momento la palabra crisis, será para referirme a la crisis de la lengua española.

Y es que el deporte sirve para dar patadas al diccionario de la lengua española. Muchos periodistas tienen la manía de utilizar entreno como sustantivo y no como primera persona del singular del presente de indicativo. Imagino que es una cuestión de economía, ya que entrenamiento es una palabra tan larga que debe de cansar pronunciarla.

Otro fenómeno que me maravilla es que no sean los encargados de redactar el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española los que más definan, sino los futbolistas en las retransmisiones deportivas. Los futbolistas ya no marcan goles ni pasan la pelota, sino que definen.

Pero como bien sabemos, el deporte también sirve para unir a los países. También a través del lenguaje. Como en muchas otras esferas, el inglés es ineludible. En español tomamos palabras inglesas incluso cuando no las necesitamos, y además les cambiamos el significado original. Así, mister suena mejor que entrenador, aunque en inglés mister no significa entrenador. Tengo curiosidad en saber cómo llamarían los futbolistas a su entrenadora. ¿La mister? O dependiendo de su estado civil dirían la miss o la misses.

Algo parecido ocurre con la palabra footing, una palabra inglesa que no existe en inglés pero que en España se utiliza sin complejos. No sé porqué se empeñan los ingleses en decir jogging cuando todos sabemos que se dice footing.

Los usuarios del español también podemos utilizar la morfología inglesa para crear sustantivos, como ocurre, por ejemplo, con la palabra puenting. Y es que claro, no es lo mismo tirarse de un puente que hacer puenting. Otro deporte extremo es el recorting; deporte para Rajoy, extremo para la ciudadanía.

No es el inglés la única lengua influyente. Que una lengua pueda influir en otra a través del deporte no depende nada más que del buen estado del deporte que respalda a la lengua y la importancia mediática de la disciplina de la que se trate. En polaco, curiosamente y gracias a las ruedas de prensa de los misters o misteres españoles, se utiliza en la prensa deportiva oral la tan castiza palabra cojones como sinónimo de entrega en el terreno de juego.

En español se da últimamente un fenómeno extraño que es el uso del adjetivo grande en posición anterior a nombres propios. Así, cuando algún deportista realiza algo que tenga algún mérito, siempre hay alguien que dice Grande Gasol o Grande Rafa en vez de Gran Gasol o Gran Rafa. Este fenómeno viene del italiano, donde sí es correcto. Incluso se podría datar desde cuándo empezó a utilizarse en español. Fue la primera vez que el ingeniero de Ferrari le dijo Grande Alonso al piloto español y todos los televidentes de la retransmisión pudieron escucharlo. Desde ese día decir Grande Rafa a muchos no les suena tan mal. Y esta es la gran aportación de Ferrari y Fernando Alonso a la lengua española.

Para que veas, apreciado lector, que no es una invención mía, he buscado en la red ejemplos de su uso. He encontrado muchos, pero el que más me ha llamado la atención es uno de la periodista Ana Pastor en twitter después de que España ganara la Eurocopa: "Grande Del Bosque... El triunfo de la España tranquila". Poco después fue destituida de Televisión Española. Espero que no tenga nada que ver con que el señor Somoano, director de informativos de TVE, sea filólogo de formación y no acepte las innovaciones lingüísticas.

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