Acabo de pasar unas semanas en España y me he llevado la sensación de que los medios de comunicación españoles podrían vivir informando solamente de dos temas: crisis y deportes.
Uno sirve de contrapunto al otro, pero intentaré tratar el tema del deporte y del lenguaje sin hacer referencia a la situación económica actual. Y si aparece en algún momento la palabra crisis, será para referirme a la crisis de la lengua española.
Y es que el deporte sirve para dar patadas al diccionario de la lengua española. Muchos periodistas tienen la manía de utilizar entreno como sustantivo y no como primera persona del singular del presente de indicativo. Imagino que es una cuestión de economía, ya que entrenamiento es una palabra tan larga que debe de cansar pronunciarla.
Otro fenómeno que me maravilla es que no sean los encargados de redactar el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española los que más definan, sino los futbolistas en las retransmisiones deportivas. Los futbolistas ya no marcan goles ni pasan la pelota, sino que definen.
Pero como bien sabemos, el deporte también sirve para unir a los países. También a través del lenguaje. Como en muchas otras esferas, el inglés es ineludible. En español tomamos palabras inglesas incluso cuando no las necesitamos, y además les cambiamos el significado original. Así, mister suena mejor que entrenador, aunque en inglés mister no significa entrenador. Tengo curiosidad en saber cómo llamarían los futbolistas a su entrenadora. ¿La mister? O dependiendo de su estado civil dirían la miss o la misses.
Algo parecido ocurre con la palabra footing, una palabra inglesa que no existe en inglés pero que en España se utiliza sin complejos. No sé porqué se empeñan los ingleses en decir jogging cuando todos sabemos que se dice footing.
Los usuarios del español también podemos utilizar la morfología inglesa para crear sustantivos, como ocurre, por ejemplo, con la palabra puenting. Y es que claro, no es lo mismo tirarse de un puente que hacer puenting. Otro deporte extremo es el recorting; deporte para Rajoy, extremo para la ciudadanía.
No es el inglés la única lengua influyente. Que una lengua pueda influir en otra a través del deporte no depende nada más que del buen estado del deporte que respalda a la lengua y la importancia mediática de la disciplina de la que se trate. En polaco, curiosamente y gracias a las ruedas de prensa de los misters o misteres españoles, se utiliza en la prensa deportiva oral la tan castiza palabra cojones como sinónimo de entrega en el terreno de juego.
En español se da últimamente un fenómeno extraño que es el uso del adjetivo grande en posición anterior a nombres propios. Así, cuando algún deportista realiza algo que tenga algún mérito, siempre hay alguien que dice Grande Gasol o Grande Rafa en vez de Gran Gasol o Gran Rafa. Este fenómeno viene del italiano, donde sí es correcto. Incluso se podría datar desde cuándo empezó a utilizarse en español. Fue la primera vez que el ingeniero de Ferrari le dijo Grande Alonso al piloto español y todos los televidentes de la retransmisión pudieron escucharlo. Desde ese día decir Grande Rafa a muchos no les suena tan mal. Y esta es la gran aportación de Ferrari y Fernando Alonso a la lengua española.
Para que veas, apreciado lector, que no es una invención mía, he buscado en la red ejemplos de su uso. He encontrado muchos, pero el que más me ha llamado la atención es uno de la periodista Ana Pastor en twitter después de que España ganara la Eurocopa: "Grande Del Bosque... El triunfo de la España tranquila". Poco después fue destituida de Televisión Española. Espero que no tenga nada que ver con que el señor Somoano, director de informativos de TVE, sea filólogo de formación y no acepte las innovaciones lingüísticas.

Lo más horroroso es escuchar la entrevista a un futbolista ¿ tienen algo que decir?
Pues anda que el invento de "trivote" o "tribote", para intentar decir que en vez de un pivote o pivot hay varios repartidores de juego, tiene "cojones". Ya que el que inventó el palabro, parte de interpretar que la palabra raiz, pivote, significa dos ejes y ha pensado que el prefijo "pi" es equivalente a "di" (dos). En fin una barbaridad monstruosa.
@Dsdelbanquillo
No es lo mismo una tesina, que escuchar un partido de fútbol...
Yo puedo decir Grande Nadal, sabiendo perfectamente, que no es castellano, ni correcto, pero que como el ejemplo dado, suena bien y se ha quedado a nivel coloquial con nosotros para vanagloriar a nuestros deportistas...
Y si por ejemplo, la palabra mister (para los entrenadores), se sigue usando pese a que no sea correcto, a la larga, la RAE, la tendrá que admitir, como ha pasado con unas cuantas palabras, ya que el idioma lo hacemos los que hablamos, ni la RAE, ni los articulistas como ud., por eso se llaman, lenguas vivas...
Como filólogo y además profesor de universidad debe explicar cuál es el mecanismo que siguen estos cambios en el uso de la lengua para que los hablantes o los lectores conozcan la regla y analicen el lenguaje cotidiano.
Fíjese en lo que escribía Lázaro Carreter sobre el "entreno" en su «El nuevo dardo en la palabra» (2003):
«Pero el infolio, en su última edición, ha acogido "entreno" por "entrenamiento", sin duda por hallarlo morfológicamente explicable: tenemos otros nombres posverbales, es decir, extraídos de una forma verbal: un "espía", un "escucha", la "marcha", la "cita", el "encuentro", el "recibo" y bastantes más. Pero todos tienen la particularidad de que no se introdujeron para sustituir a otras palabras, sino que fueron creadas para satisfacer una necesidad. En este caso, ya teníamos "entrenamiento", voz que entró en el Diccionario en 1927, cuando ya la usaba mucho antes el tratadista militar Jaime de Viadna (1764): el jefe debe «atender con vigilancia a la salud y "entrenamiento" de los soldados y los caballos», y numerosos escritores (Pereda, Lugones, Maeztu...) antes de ese año (¡ah, los retrasos de la Academia, antes vituperada por ellos, y ahora, a veces, por su velocidad!).»
Una cosa es ser un lerdo gramatical y ortográficamente hablando -que sí, en el periodismo pasa continuamente, sobre todo unas incoherencias gramaticales pasmosas- y otra criticar que se "empobrezca" el lenguaje de esta manera. Ah, "mileurista" por desgracia no existía hace 10 años. Hoy está registrada en el diccionario.
Do widzenia, colega. (Sí, estuve el año pasado de erasmus en Poznan)
Pero mal vamos si en la transcripción del artículo 1 de los estatutos de la RAE que se cuelga en su web hay ya una falta de ortografía: la Academia «tiene como misión principal velar porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».
Falta un poco de caña al laísmo, que es una plaga y se ve en doblajes de pelis y series, en informativos nacionales y, como no, en cualquier retransmisión deportiva, especialmente tenis y fútbol.
Y a Raúl, el autor, que enhorabuena, pero en el sexto párrafo, el porqué ese va separado.
Ejemplos:
-"Señalizar" una falta en lugar de señalar.
-Obviar el uso de los artículos como "correr por banda derecha" en lugar de por "la banda derecha".
-Anticipar a un defensa en lugar de anticiparse a él. ¿Qué pasa con las formas pronominales?
-Harto estoy de que discriminen al verbo "oir" por el "escuchar". ¡Pobre, cómo sólo tiene tres letras!
-Deflagrar en lugar de explotar. Una deflagración no suena, igual es por eso; para no causar mucho estruendo con la noticia.
Bueno, montones...
Has mencionado algunas de las patadas que más me llaman la atención. Hay otras como 'encimar' por 'echarse encima', 'calentar' en vez de 'calentarse' (el colmo ya es 'calentar en banda derecha') etc. Una expresión curiosa que ha adquirido carta de naturaleza en el fútbol es 'leer', y no precisamente a los clásicos sino 'leer la jugada', 'leer al compañero' o 'leer al contrario'. Otra patada reciente, en este caso no exclusiva del fútbol o del deporte, es 'importante' como sinónimo de grande, es decir, con significado cuantitativo en vez de cualitativo; a veces la cosa más grande carece de importancia y la más pequeña puede ser crucial...
Yo creo que el origen de estas expresiones o de estos usos impropios que empobrecen la lengua es una pretendida distinción del hablante inseguro o con ganas de innovar innecesariamente. Suena mejor y más sofisticado 'señalizar' que 'señalar' o 'escuchar' que 'oír', palabra ésta más modesta, pese a que no significan lo mismo (escuchar es oír prestando atención).
Magnífico post. Los que amamos la lengua y defendemos su uso correcto no estamos tan solos.
Por lo demás, curioso artículo. Por comletar, el hecho de referirse como "mister" a los entrenadores en fútbol tengo entendido que se debe al entrenador más laureado del athletic de bilbao, que sí que era inglés y al que por lo visto se referían como mister.