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No confiaremos nuestro país a la gente de la AfD

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ODD ANDERSEN via Getty Images
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¿Por qué? A lo largo y ancho de Alemania, esta es la cuestión que mantiene ocupados a todos los partidos después de cada elección regional. Es una pregunta importante, ya que puede apuntar más que a una simple falta de comunicación. También cuestiona el contenido de las propuestas.

Como miembros de la Unión Cristianodemócrata (CDU), los resultados de las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental fueron, especialmente para nosotros, una amarga decepción. No sólo perdimos en porcentaje de votos, sino que nos quedamos en tercera posición por detrás de la AfD. ¿Por qué?

No dejaremos nuestro país en manos de personas que salen a las calles con eslóganes estúpidos y desfasados, olvidando por completo nuestra historia.

Es evidente que no hemos logrado explicar nuestras políticas a los votantes. La gente estaba y está descontenta con la forma en que, como políticos, enfocamos los problemas, y no sólo por las políticas referentes a los refugiados. Independientemente de los aspectos con los que la gente está descontenta, se supone que la AfD les ofrece refugio político.

La gente está descontenta

El partido sabe cómo reducir los miedos de la gente a lemas simples y pegadizos. Al mismo tiempo, no logran ofrecer visiones realistas para resolver ningún problema. Esto convierte a la AfD en poco más que un receptáculo para personas descontentas y temerosas que expresan su sensación de no quiero o no entiendo en las urnas.

No puedo culpar a esa gente. Al contrario: en vista de las elecciones regionales en Mecklenburgo-Pomerania Occidental, debemos mejorar nuestras políticas y explicarlas mejor. La CDU no ofrece soluciones simples, pero nuestro partido ayuda a la gente y contribuye a afrontar los retos en nuestro país y en Europa. No dejaremos nuestro país en manos de personas que salen a las calles con eslóganes estúpidos y desfasados, olvidando por completo nuestra historia.

Los titulares y los eslóganes no pueden reemplazar la política interior

Debemos empezar a tomar en serio a la AfD con respecto al contenido de su discurso. Hay que hacerles frente. Mi distrito electoral, Mainz, no difiere mucho del resto del país. En cuanto se ven confrontados con cuestiones graves en la política local, los concejales de la AfD revelan sus verdaderos colores. Al fin y al cabo, los titulares y los eslóganes no pueden reemplazar la política interior.

La pregunta de "por qué" siempre debería ir seguida de "cómo podemos hacerlo mejor". Para mí, es obvio: también tenemos que cuestionar nuestras políticas en cuanto al contenido. Volver al trabajo como si no pasara nada sería un error en este caso. Ante todo, tenemos que esforzarnos para resolver cómo transmitir con éxito nuestros mensajes.

Debemos mostrarnos más receptivos con la gente, explicarles nuestras propuestas e intentar contrarrestar el miedo con los hechos. Y en vista de la proximidad intelectual de la AfD con otros fenómenos políticos, me parece necesario ampliar urgentemente las clases de historia en nuestro sistema educativo.

Este post apareció por primera vez en la edición alemana del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano