Sí, claro. Me consta. Conozco casos. Obviamente la pregunta es una provocación, una llamada de atención. La cuestión en realidad es si puede serlo y sobrevivir, y a qué coste.
Me refiero principalmente a las abogadas ―sirve exactamente igual para procuradoras― autónomas, que trabajan por su cuenta, en un despacho individual o pequeño, es decir, a la mayoría de las abogadas españolas.
Conciliar es la palabra mágica, conciliación de la vida laboral y familiar; hasta se conjuga como verbo: yo concilio, tú concilias, ella concilia, nosotros conciliamos... todo el mundo concilia; se supone que es un objetivo consensuado entre todos los sectores sociales, ideologías, opciones partidarias...; se apoya en multitud de legislación que la promueve, incluso existe legislación específica como la Ley 39/1999; se regula la reducción de jornada, el permiso de maternidad y paternidad, el permiso de lactancia...; se forman redes sociales como en www.conciliacionrealya.org...
Incluso la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha establecido el siguiente decálogo de propuestas para mejorar la situación:
Pero, ¿y en el ámbito de la Administración de Justicia? Las jueces, las fiscales, las funcionarias, las peritos... casi todas las mujeres en el ámbito de la justicia tienen acceso a las posibilidades actuales de conciliación de la vida familiar y la laboral.
Sin embargo, para las profesionales liberales conciliar la vida familiar y la vida laboral es una carrera de obstáculos.
Por otro lado, la sensibilidad de los juzgados se encuentra entre el cero y los números negativos. Las madres abogadas o abogadas madres podrían contar innumerables anécdotas: tener que redactar un recurso de casación en el hospital a punto de dar a luz, porque el Tribunal Supremo, que se toma un año en decidir si acepta el recurso anunciado, considera improcedente ampliar el plazo de 15 días sólo porque vayas a dar a luz; asistir a un cliente en una declaración en el último mes de embarazo sin que nadie le acerque una silla a la única persona de pie, la mujer embarazada; que para hacerte un favor te señalen un juicio para el mismo día que está el parto planificado, "así haces el juicio y te vas para el hospital tranquila"; que tu hijo conozca más la luz del ordenador del despacho que la del parque; tirar de sacaleches en los baños de los juzgados para poder aguantar todo el juicio...
Afortunadamente, la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, modificó el art. 188 de la LEC, en relación con los motivos de suspensión de las vistas, estableciendo en su punto 5 lo siguiente:
5.- Por muerte, enfermedad o imposibilidad absoluta o baja por maternidad o paternidad del abogado de la parte que pidiere la suspensión, justificadas suficientemente, a juicio del Tribunal, siempre que tales hechos se hubiesen producido cuando ya no fuera posible solicitar nuevo señalamiento conforme a lo dispuesto en el artículo 183, siempre que se garantice el derecho a la tutela judicial efectiva y no se cause indefensión.Igualmente, serán equiparables a los supuestos anteriores y con los mismos requisitos, otras situaciones análogas previstas en otros sistemas de previsión social y por el mismo tiempo por el que se otorgue la baja y la prestación de los permisos previstos en la legislación de la Seguridad Social.
Como se puede comprobar, finalmente se ha atendido la reiterada pretensión de la Abogacía estableciendo como causa de suspensión de las vistas la "baja por maternidad o paternidad del abogado" ―aunque difícilmente una autónoma podrá tener una baja como tal―. Queda que los juzgados apliquen la ley y que los Colegios de Abogados se impliquen en esta reivindicación legítima de las abogadas.
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Es probable que no quiera entenderse, lo que sí es un problema, tal vez porque somos mujeres y de "profesiones libres", según algunos. Pero es insoportable, que tu hijo con 20 días, tengas que llevarlo al despacho, y no al parque, porque algunos Juzgados consideran que no es motivo que al menos en 1 ó 2 meses, puedas amamantar a tu hijo en condiciones, y no aplacen juicios, que llevan parados 2 años, por ejemplo, y no tengas dinero para que te lo cuiden, ni abuela, ni puedas llevarlo a una guardería porque no te lo admiten con menos de 4 meses. La abogada (y autonoma en general) que no trabaja, no cobra, así que no es una reinvindicación superficial, sino necesaria al 100%.
Tratar de desligarnos de la situación de crisis actual, en la que muchas abogadas/os estamos inmersos, y bastantes han tenido que irse a casa, sin paro ni nada, es no saber que sucede. Trabajamos a saltos, mas turno de oficio (la CAM acaba de bajar un 20% de lo poco que ya pagaba desde 2003) y poco o nada privado y en condiciones en ámbitos como penal o extranjería, muy duras.
Por cierto, cuando la justicia es lenta, no es justa, pero no tenemos nada que ver en dicha lentitud, y un bebé o dos al mundo a lo sumo que traemos, no es para que se pare nada.
Gracias Xabier por hablar de esto.
Qué bonito (y que poco original) el resultado del trabajo de esa Comisión que mencionas. De hecho creo que todos respiramos ya, aliviados, porque este decálogo nos descubre una perspectiva novedosa y fascinante, algo tan fácil de hacer pero que nunca a nadie se le ha ocurrido. He visitado el maravilloso web de la Comisión. Espero y deseo que no se financien con dinero de los contribuyentes (pero casi que me temo lo peor)
Y por último, me congratula que la justa pretensión de la Abogacía contribuya a crear un nuevo motivo para la suspensión de vistas. Eso contribuirá de forma determinante a conseguir que nuestra justicia deje de ser lenta, ineficaz, y (por lo visto última y desgraciadamente), corrupta. Gracias Xavier. Gracias, Comisión
En todo caso, acepto de buen grado las críticas fundamentadas y respetuosas.
Simplemente quise poner de manifiesto un problema en gran medida oculto, las dificultades de las autónomas abogadas para compatibilizar trabajo y embarazo y maternidad. Es un hecho que multitud de madres (y padres) abogadas entenderán en bien y espero que en el hecho de compartirlo encuentren cierta comprensión.
No se pretende otra cosa, ni siquiera compararse con personas empleadas, que tienen sus ventajas y sus inconvenientes en esta materia, ni con otras autónomas, con las que comparten similares dificultades y ventajas.
Mucho menos un análisis de la eficacia y agilidad de la administración de justicia, en la que este asunto tiene escasa incidencia.
Un saludo solidario a las madres (y padres) abogadas y autónomas en general que puedan leer el modesto texto: anímense a contar alguna experiencia o anécdota.
No dudo de que es bienintencionado. Y que es posible que los abogad@os autónom@s con hijos pequeños tengan dificultades para compatibilizar trabajo y familia. Y que en algunos casos no tengan alternativas (cuidadores, etc). Vale, pero ¿tu de verdad crees que ese es un problema IMPORTANTE para ser portada de un Hufftington Post con la que está cayendo? ¿Eres consciente de las dificultades de MUCHOS trabajadores que no pueden compatibilizar NADA porque no tienen trabajo? ¿De las condiciones de trabajo y los salarios que tienen? ¿Tu crees que las mujeres que trabajan en fábricas y tienen hijos pequeños, salarios de miseria, sin posibilidades de guardería, se solidarizarán con padres y madres profesionales libres de la abogacía que sufren tal problema?
Xavier, con todo el cariño y admiración del mundo: Revisa tus prioridades. Piensa de verdad si ese decálogo que enuncias con perlas como "Sustituye por desayunos tus comidas de trabajo" (que no digo que no esté bien), no resulta un poco absurdo en semanas de "reforma laboral" como las que vivimos actualmente. Un saludo
Nadie, un autónomo menos, va a trabajar 8 horas para sacar a su familia adelante, siempre hay trabajo que hacer y más en los tiempos que vivimos que hay que trabajar el doble para poder sacar lo mismo que se sacaba hace unos años.
Y claro que una abogada puede ser madre, y una dependienta y una comnercial y cualquiera de cualquier profesión.
Una comercial si hace como la abogada que ha puesto de ejemplo puede estar haciendo una venta a un cliente en la empresa del cliente y romper aguas ¿que le vamos a hacer? Las abogadas por serlo no tienen más derechos por serlo
Tengo una hija abogada.
26 años, -termino la carrera con 22 años-, a la vez estudio en la Universidad Rumano, Frances en la Escuela de Idiomas, Ingles ya desde muy pequeña en viajes de intercambio y como monitara, Catalan por residencia, Español por nacimiento, idiomas que domina en su vertiente hablada y escriota. A la vez puede seguir una conversacion en Euskera,.
Y es una gran luchadora.
Porque la cuento esto:
La dieron trabajo en un bufete de abogados con cierto prestigio en la ciudad en la que residimos sin pagarla absolutamente nada, ni los gastos. Al final viendo el escaso futuro se despidio ella.
Hasta hace unos dias trabajaba en una empresa varipinta por mil euros, y le digo hasta hace unos dias porque el jefe, -eminentemente monetarista y avaro, escasamente contribuyente al erario publico y recibidor de dadivas publicas bajo mil conceptos-,-, intento rebajar el salario a 400 euros. Todo ello despues de tres años de trabajo.
Mi hija esta muy preocupada en la actualidad, -ademas-, porque queriendo tener hijos no puede, ni por la situacion laboral, ni por el gasto que tener un hijo le va a conllevar, el poco tiempo del que dispone para sus cosas.
Y su madre, su marido y yo mismo tambien estamos muy preocupados obviamente.
Maña la despoblacion sera culpa de la mujer española, del egoismo de los padres, del acompromiso o del vicio.
Y etc.
Perdon