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'Epic fails' de las campañas contra la violencia machista

26/11/2017 10:27 CET | Actualizado 05/12/2017 16:27 CET
YOLANDA DOMÍNGUEZ

Este año las campañas contra la violencia hacia las mujeres han dado muchísimo que hablar pero no precisamente por lo que denunciaban sino por la forma en que lo han hecho. Chistes machistas con letras gigantes, autobuses con la frase "no me asesines" en sus pantallas, hombres posando con traje y corbata... Las distintas estrategias de los ayuntamientos y ministerios han ofendido, indignado, confundido, decepcionado e irritado a mujeres y hombres por igual.

¿Han sido acertadas las estrategias de comunicación de estas campañas? ¿Todo vale con tal de que se hable de ellas? Hagamos un análisis de los eslóganes que hemos tenido que sufrir los viandantes en las últimas semanas:

"¿En qué se parecen las mujeres a las baldosas?" Así comienzan los carteles con los que el Ayuntamiento de Zamora ha decidido empapelar todas sus calles. Resulta que vas paseando tranquilamente por la Plaza Mayor y un mueble del espacio urbano te obliga a imaginar una situación que ya de entrada te cabrea. Te vienen a la mente siete respuestas diferentes y ninguna sin improperios. Si todavía no has apartado la mirada del dichoso cacharro, abajo en letra pequeña te dan la explicación: que los chistes machistas también hacen daño. ¿En serio? Después de que miles de personas manifestaran su malestar en redes sociales, el ayuntamiento no se ha retractado ni ha retirado los carteles. Por lo visto ofender a las mujeres en los chistes está fatal, pero hacerlo mediante una campaña está más que justificado.

"Controla tu manera de vestir, maquillarte y comportarte en grupo". Estas y otras lindezas similares colgaban de las barras de los autobuses en Murcia. Su campaña se titula "Bloquea el Maltrato" y se dirige exclusivamente a las mujeres (muy igualitario lo del color rosa). A través de unos cuantos consejos se las alerta para que detecten las señales de violencia machista y... ¡la bloqueen! Como quien bloquea a un usuario en Twitter, presionando un botón. Pero vamos a ver señores y señoras que diseñan campañas contra la violencia ¿cuándo van a dejar de dirigirse a las víctimas para resolver este problema? ¿Cuándo dejarán de hacerlas responsables de sus propias muertes? ¿Cuándo reconocerán lo dificilísimo que resulta denunciar y para lo poco que vale? Es vergonzoso que las mujeres sigamos soportando este tipo de campañas que absuelven a quienes provocan el maltrato y ponen el foco en quienes lo sufren. Hay que añadir que este cartelito leído de forma aislada se malinterpretaba todavía más, entendiéndose como un consejo para que la víctima cambiara de actitud. Craso error de comunicación. Algunos partidos políticos exigieron responsabilidades y se han retirado algunos de los carteles. Yo los habría eliminado todos.

"No seas emoticono". La región de Murcia este año estaba muy inspirada y presentaron esta otra opción: camisetas con caras de mono (vídeo incluido) con un eslogan que te invita a... ¡no ser un emoticono! ¿Impactante verdad? Y os preguntaréis ¿qué tiene que ver la violencia con los emoticonos? Nada. Pero si la relación de los dibujitos del WhatsApp con la violencia ya era un tanto complicada, hay algo todavía peor: que tampoco dirigen su mensaje al maltratador sino a las personas de alrededor. Esta es sin duda la tendencia de las campañas actuales, como la del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad que dice la culpa del maltrato es de los vecinos y de los amigos que no han dicho nada. ¿Se nos está yendo la cabeza? Entre ésta y la ya famosa campaña que aseguraba que el consumo de alcohol por parte de las mujeres provoca violaciones el gobierno de España se lleva el premio a las peores campañas contra la violencia... ever.

Región Murcia

"El largo de mi falda no te dice que sí". ¿Pero no era "no es no"? ¿Ahora resulta que "no, no quiere decir sí", o que "si no te digo sí es no"? Vaya jaleo de adverbios. El Ayuntamiento de Sevilla creyó que era buena idea acompañar este incomprensible lema con la imagen de tres niñas con minifalda y sin cabeza. La idea proviene de alumnos y alumnas de un instituto de la provincia y está fenomenal que se organicen concursos para reflexionar sobre este problema, pero utilizar la imagen de tres niñas deshumanizadas para denunciar la violencia que se ejerce hacia ellas como cartel oficial... quizá no fuese la mejor decisión.

Ayuntamiento de Sevilla

"Hazte un hombre". Cuando parecía que ¡por fin! una campaña sí se dirigía a los hombres, nuestro gozo en un pozo al ver la resolución. Cantabria ha patinado presentado un cartel que bien podría servir para anunciar la próxima peli del hombre invisible o la nueva temporada de trajes de Emidio Tucci. En una campaña con tan poco texto la imagen debería haber sido algo más explícita. Aún nos estamos preguntando qué significa eso de "hacerse un hombre" y qué relación tiene con la violencia hacia las mujeres. La campaña se presentó con unos chicos estupendos que posaban en la plaza con sus trajes impecables. Ellos quedaron muy bien... pero lo de la violencia no sabemos si se mencionó.

Gobierno Cantabria

"No me asesines, secuestres, violes, alquiles, compres". En lugar de "próxima estación Avenida Juan Carlos I" esto es lo que leían los usuarios de los autobuses interurbanos del municipio de Getafe (Madrid). Y para ilustrarlo eligieron ni más ni menos que una mujer desnuda, atractiva y con cuerpo estereotipado. La imagen es la ganadora del concurso de la delegación de Mujer e Igualdad. Celebramos la libertad artística y de expresión en cualquier de sus formas, pero ¿era necesario utilizar una mujer desnuda para luchar contra la cosificación de las mujeres?... Como diría Amy Winehouse: "noou, no, no".

La lista de despropósitos de las campañas de este mes es interminable. El error más cometido es desviar la atención del verdadero foco del problema y centrarla en la víctima y la denuncia. De sobra sabemos que las estructuras legales vigentes no protegen lo suficiente a las mujeres e incluso, dudan de ellas. Por otro lado ¿de qué sirve denunciar si no se analizan ni se combaten las causas? Por muchos maltratadores que haya en la cárcel al año siguiente tendremos el mismo número de agresiones.

Yo propongo que cambiemos el objetivo de estos mensajes. En lugar de orientarlos a los de abajo, a quienes sufren las consecuencias de la cultura machista, dirijámoslos a los de arriba. A quienes de verdad tienen el poder para cambiar las cosas. Utilicemos este mes para hacer llegar nuestras reclamaciones al gobierno y que haga una ley más eficaz contra la violencia machista. Para que cree una estructura que de verdad proteja y apoye a las víctimas y a sus hijos e hijas. Para que se cuente con personal experto en género a la hora de atenderlas. Para que transforme el sector de la educación, un pilar básico para evitar la violencia, con programas de educación igualitaria en todas las escuelas.

Creemos campañas positivas que propongan soluciones y sobre todo que generen nuevos referentes: nada de mujeres desnudas, golpeadas, sumisas ni asustadas sino poderosas y valientes. Nada de hombres agresivos sino sensibles y tolerantes. Para que cuando los niños y las niñas paseen por nuestras calles no aprendan a normalizar la violencia ni tengan que mirar hacia otro lado, sino que imaginen un mundo lleno de posibilidades más responsables.