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El machismo de los 'youtubers' es nuestro fracaso

26/03/2017 11:11 CEST | Actualizado 26/03/2017 12:06 CEST

Youtuber Wilson Alfonso

"Ya existe la igualdad". "El feminismo no es necesario". "No entendemos de qué os quejáis". "Estamos mejor que nunca". Estas son las reacciones más habituales entre la gente joven cuando escuchan la palabra "machismo". No va ni con ellos, ni con ellas. El término les suena a algo del siglo pasado. La lucha por la igualdad la sitúan más o menos en la época medieval porque en 2017 los chicos y las chicas ya tienen libertad para hacer lo que quieran. Ellos pueden agredirlas libremente en la calle. Ellas pueden estar horas frente al espejo ocultándose libremente bajo capas de maquillaje. Ellos pueden llamarlas libremente putas y zorras. Ellas pueden lucir libremente thigh gap, bikini brigde o A4waist. Bendita libertad.

Esta misma semana el youtuber Wilson Alfonso ha tenido que declarar ante el juez por acoso sexual, y ha sido condenado a pagar una multa e indemnizar a cuatro de las jóvenes a las que agredió en plena calle. Por lo visto las abordaba mientras paseaban con la excusa de hacerles un truco de magia y cuando les pedía que cerrasen los ojos, él las besaba en la boca sin consentimiento. Todo esto lo grababa en vídeo, lo subía a su canal de Youtube y conseguía millones de visitas. Tras celebrarse el juicio, el joven youtuber, lejos de mostrarse arrepentido y pedir perdón a estas mujeres, decidió retirar el vídeo de su canal porque "los comentarios negativos están dañando su imagen". También declaró que no grabará más vídeos "hasta que haya un sistema legal que proteja su trabajo". Esta es la forma de pensar de un chaval de 24 años que es referente para muchos adolescentes: está bien agredir a las mujeres, pero no lo está ser cuestionado.

Pero el tal Wilson Alfonso (y sus fans) no están solos en esta nueva generación de la igualdad. Otros youtubers, aún más famosos que él, reproducen y normalizan a ritmo de vídeo diario, estereotipos y roles bastante dañinos para esta supuestamente-ya-conseguida igualdad. Álvaro Reyes, Jorge Cremades, Auronplay, Wismichu, DalasReview, Zorman o Dross son algunos de los ejemplos que hacen alarde de insultar, despreciar y acosar a las mujeres en la red. A estos chavales (algunos ya en la treintena) les parece graciosísimo referirse a sus compañeras como "vaginas", "putas" o "zorras". Ninguno tiene ni idea de lo que es el feminismo pero lo rechazan públicamente. Y promueven la cultura de la violación con frases tipo "RT si quieres que te haga una violasionsita", "No te vas a escapar, tonight yo te voy a violar".

Youtubers Epic Rap Battles y Yuya

¿Y dónde están las mujeres? ¿Es que ellas no hacen vídeos? Los hacen. Pero tan sólo el 10% de los vídeos están realizados por chicas y casi todos tratan de belleza y moda. "Cómo rizar el pelo sin calor", "Tratamiento para reparar talones secos y agrietados" o "Mis compras de Abril" son muestras inequívocas de que las mujeres hemos conseguido la igualdad, dónde va a parar. En la lista de los 30 youtubers más seguidos de España aparecen tan sólo dos mujeres: la primera, Patri Jordan, en el puesto número 24 con un canal que se llama "Secretos de chicas". ¿Adivináis de qué va? Y en el puesto 26, curiosamente de la misma autora, está "Gym Virtual": tampoco hace falta explicar qué contenido vamos a encontrar. Otras youtubers españolas famosas son "isasaweis" quien también ofrece tutoriales de belleza, y "HappySunnyFlowers" que los ofrece sobre belleza, maquillaje y compras. Por lo visto, lo de sacar las adquisiciones de la bolsa y comentarlas es lo más de lo más del morbo virtual. No sería justo obviar que existen otro tipo de contenidos realizados por mujeres, como algunas gamers o chicas que cuentan en clave de humor su día a día, pero la realidad es que son muy pocas y no despiertan el mismo interés que las que se centran en el aspecto físico.

En definitiva, los y las youtubers reproducen el mismo discurso machista, sexista y desigual de siempre pero en un formato diferente. Ellos siguen interpretando roles dominantes y competitivos, ellas siguen siendo sumisas y dulces. Ellos se relacionan con el deporte y la tecnología, ellas con la belleza y la familia. Ellos tratan a las mujeres como cuerpos a su disposición, ellas se afanan en ser sexys y atraerles. ¿Qué grado de responsabilidad tienen estos jóvenes que se sientan frente a la pantalla con el objetivo de comunicarse? Mientras sus fuentes educativas y los referentes visuales sigan siendo los mismos que hace años, no les queda otra que seguir reproduciendo lo mismo que ven. El legado que les hemos dejado y que hoy seguimos generando no es en absoluto igualitario, por lo que no tenemos ningún derecho a pedir que sea su generación la que realice un cambio. La gente joven es tremendamente inteligente, flexible y dúctil. Ellos y ellas están deseando aprender. Démosles un buen material con el que puedan construir una sociedad mejor. El fracaso no es suyo, es en todo caso nuestro. Pero el futuro sí lo es.