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22/06/2018 22:31 CEST | Actualizado 22/06/2018 22:31 CEST

Cómo lidiar con los complejos y la ansiedad por el cuerpo cuando llega el buen tiempo

No todo el mundo se alegra de que llegue el calor, sobre todo quienes no están a gusto con su cuerpo y prefieren cubrirse con ropa de invierno.

"Me ha ocurrido varias veces que, estando en el metro o sentada en un parque, la gente me ha mirado extrañada. Creo que tenían miedo de que tuviera algún tipo de enfermedad contagiosa", cuenta Emma (27 años), quien señala que la llegada del verano hace que aumente la ansiedad por su cuerpo. "Con este tiempo, todo el mundo quiere lucir la piel, pero en mi caso eso implica enseñar mis eccemas y sarpullidos".

El calor es motivo de celebración para muchos, pero la subida del mercurio en el termómetro también significa que ha llegado la hora de sacar la ropa de verano y, por tanto, de exponer más la piel.

Para las personas que sufren de ansiedad por su cuerpo, este cambio repentino de temperatura significa que no hay un periodo de transición para acostumbrarse a las nuevas prendas del armario.

Emma.

Emma cuenta que nunca es capaz de encontrar ropa de verano (manga corta, pantalones cortos, faldas...) que le guste ponerse. Esto se debe a que se siente incómoda dejando al aire sus extremidades, por lo que acaba recurriendo a las prendas de invierno.

"Sin embargo, taparme tampoco ayuda, porque acabo sudando y es un desastre. Además, estar en una oficina en la que hace calor y que tus compañeros te pregunten constantemente por qué vas así vestida resulta agotador", añade.

Emma no es la única a la que le preocupa la percepción que tengan otras personas sobre su piel. Hannah (27 años) señala que su tono de piel es "increíblemente pálido", por lo que se siente insegura durante los meses de verano. "Todavía no está del todo aceptado tener la piel tan pálida y no paro de escuchar comentarios sobre lo pálida que estoy; al final me veo obligada a recurrir a un bronceado en spray", cuenta la joven.

Hannah.

Si no, Hannah también opta por llevar ropa de invierno. "Cuanto menos ropa lleve, más probable es que las personas juzguen mi cuerpo. Ojalá todos pudiéramos vivir sin miedo a ser juzgados".

Al final no disfruto de los días de sol porque no me siento a gusto mostrando mi cuerpo en público"Lauren

Esta temporada también resulta problemática para quienes no están conformes con su peso. Lauren (35 años) apunta: "A principios de año siempre me prometo a mí mima que iré al gimnasio y perderé peso antes del verano. Y aquí estamos: el sol ya está aquí y yo aún no me siento cómoda con mi cuerpo".

"Al final no disfruto de los días de sol porque no me siento a gusto mostrando mi cuerpo en público", añade.

Un representante de la organización británica Anxiety UK señala: "Las personas que tienen ansiedad por su cuerpo tienden a invertir mucha energía física y emocional en su apariencia, ya sea haciendo ejercicio o acicalándose. Otras personas tienden a evitar la interacción con los demás por miedo a que juzguen su apariencia".

Aún no se conoce con exactitud el motivo por el que algunas personas sufren este tipo de ansiedad, pero en algunos casos puede deberse a un trauma de la infancia, pues se burlaban de ellos por un determinado rasgo físico. En otros casos, la presión que ejerce la sociedad para tener un determinado aspecto puede afectar negativamente a la ansiedad.

Entonces, ¿cómo podemos gestionar este tipo de ansiedad?

Sarah Floyd, de la organización benéfica No Panic, ofrece los siguientes consejos para tratar de evitar que la ansiedad nos fastidie el verano.

Hablar sobre los sentimientos. "Hablar es muy importante, ya sea con amigos, familiares, terapeutas o médicos. Guardarse las cosas solo hace que empeoren, de modo que procura sacar las preocupaciones y los sentimientos".

Aprender lo que es la ansiedad. "Saber es poder, por lo cual es esencial comprender por qué te sientes o reaccionas de cierta manera. Aprende a respirar y a relajarte. La mayoría de la gente tiende a pensar que la respiración es algo natural y que no puede hacerse de forma incorrecta. Pero, desgraciadamente, eso no es cierto".

Salir a pasear o a correr. "El ejercicio ayuda a liberar endorfinas, unas hormonas que nos hacen sentir bien de forma natural. El ejercicio también aumenta nuestra temperatura corporal, provocando un efecto calmante, lo cual ayuda a quemar el exceso de energía que nos puede producir ansiedad. No es necesario correr una maratón o hacer deporte cinco veces a la semana, pero sí es recomendable hacer un poco cada día".

Todas las horas que pasas analizándote en el espejo no son comparables con los pocos segundos que emplean las personas en mirarte cuando caminas por la calle.

Intentar pensar en positivo. "Controlar los pensamientos es de gran ayuda, y dejar que nuestra mente fluya no siempre es bueno para la ansiedad. Céntrate en los hechos. Cada vez que sientas que los sentimientos negativos se están apoderando de ti, toma el control y sustitúyelos por otros positivos. Este ejercicio puede llevar tiempo, pero cuanto más se haga, más fácil resultará".

Escribir un diario sobre tu cuerpo. "Es recomendable escribir sobre los pensamientos y los sentimientos. También se puede incluir aquello que se ha hecho para superar momentos difíciles. Apunta cualquier cosa positiva que se te ocurra o los progresos que hayas hecho".

Mirar las cosas desde otra perspectiva. "Trata de relativizar. ¿Te da vergüenza llevar pantalones cortos cuando hace calor? Negarse la comodidad por miedo a ser juzgado acaba teniendo un impacto muy negativo en la persona. Todas las horas que pasas analizándote en el espejo no son comparables con los pocos segundos que emplean las personas en mirarte cuando caminas por la calle".

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Reino Unido y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.