TENDENCIAS
26/08/2018 10:15 CEST | Actualizado 26/08/2018 10:16 CEST

Asistir a un museo puede ayudarte a reducir el dolor crónico

El arte tiene un efecto analgésico en las personas y puede utilizarse como tratamiento médico.

syolacan via Getty Images
Una visita al museo de arte puede ayudar a reducir el dolor crónico, muestra un estudio.

Un estudio publicado en Pain Medicine el pasado julio revela que los museos pueden tener un efecto analgésico sobre el dolor crónico.

Las conclusiones de los investigadores indican que los pacientes con dolor crónico que realizaron visitas guiadas a galerías de arte sintieron posteriormente alivio respecto al dolor.

KidStock via Getty Images
La experiencia artística puede ser analgésica, según el estudio.

Para desarrollar la investigación, invitaron a 54 visitantes —que padecen dolor crónico— al Crocker Art Museum en Sacramento (California, Estados Unidos) a participar en recorridos privados de una hora dirigidos por el personal de la galería.

Las visitas guiadas incluyeron de tres a cinco obras. Durante el recorrido, los participantes tenían a su disposición lugares en los que sentarse en la galería, que estuvo cerrada temporalmente a otros visitantes para que la experiencia fuera más tranquila y fácil.

Los guías del museo se centraron en las experiencias de los participantes más que en las obras de arte y su historia. Además, hicieron hincapié en la inclusión, subrayando que el museo es una organización pública en la que todo el mundo debe sentirse cómodo.

Antes y después de las visitas, los investigadores preguntaron a los voluntarios sobre su nivel de dolor y si se sentían excluidos socialmente. Más de la mitad (el 57% de los invitados) indicaron sentir alivio tras la visita, y la mayoría de ellos explicaron que tenían menos molestias e incomodidad física al terminar el recorrido, además de sentirse menos excluidos.

"La experiencia del dolor crónico es compleja y mezcla sensaciones físicas y reacciones emocionales", desveló el autor principal del estudio Ian Koebner, director de manejo integral del dolor en la Escuela de Medicina de la Universidad de California Davis, en Sacramento. "La experiencia de dolor del individuo, tanto física como emocional, está integrada en un contexto social que puede tener un gran impacto en su dolor".

Denisfilm via Getty Images
El dolor crónico no siempre es curable, pero diferentes tratamientos pueden ayudar.

La investigación anterior ha relacionado el dolor físico con la exclusión social, aunque no está claro cómo traducir esto en una mejor atención para los pacientes, contó Koebner. El objetivo de este estudio es encontrar en el arte en su contexto social una ayuda para aliviar el dolor, así como de los sentimientos de aislamiento.

Además, el impacto del arte sobre las sensaciones de dolor puede ser diferente para las personas que no disfrutan de los museos que para los participantes del estudio, que llegaron a la galería por su cuenta, según las conclusiones de los expertos.

Aún así, es posible que la experiencia subjetiva de la belleza en el arte pueda ayudar a reducir el dolor o a evitar que las personas piensen sobre ello.

"El arte, en el sentido más amplio de la palabra, es una experiencia, no una obra", relata Koebner. "Esa experiencia, que incluye inspiración y conexión, puede ser analgésica". Por ello, añade que muchos lugares, no solo los museos, tienen el potencial de facilitarla.

Aunque el arte podría funcionar para algunas personas, la música o el teatro u otras actividades como la jardinería o el senderismo también pueden tener resultados similares para quienes sufren dolor crónico, según Helen Chatterjee, profesora de biología en el University College de Londres.

Getty Images/iStockphoto
La jardinería también podría ayudar a personas con dolor crónico.

"Las mejoras psicológicas en el estado de ánimo, la autoestima, la confianza, la calidad de vida, la reducción de la ansiedad y del estrés, el aprendizaje y el desarrollo de nuevas habilidades y de vínculos sociales están presentes en muchos tipos de actividades", explica Chatterjee. "Probablemente porque los mecanismos subyacentes que están sucediendo en el cuerpo sean los mismos, es decir, todas estas actividades son inmersivas, física, cognitiva y emocionalmente, y suelen hacerse de manera colectiva", sentencia.

Este artículo ha sido publicado en la edición de El HuffPost Mexico.