Cómo es y cómo se detecta realmente un bulto en el pecho

Cómo es y cómo se detecta realmente un bulto en el pecho

“Lo que hay que hacer es identificar cualquier cosa que notes diferente, por insignificante que parezca".

ILLUSTRATION:IRENE RINALDI
ILLUSTRATION:IRENE RINALDI

En abril de 2022, Clea Shearer, cofundadora de la popular empresa de organización The Home Edit, anunció que tenía cáncer de mama. El diagnóstico se produjo tras descubrir un bulto en su pecho y pedir cita en el médico para que le hicieran una mamografía lo antes posible.

Se calcula que una de cada ocho mujeres desarrollará un cáncer de mama en algún momento de su vida.

Shearer acababa de cumplir 40 años cuando se detectó el bulto en el pecho. Historias como la de Shearer ponen de relieve la importancia de familiarizarte con lo que es normal y lo que no.

Aunque muchas organizaciones contra el cáncer no recomiendan a las mujeres que se realicen ellas mismas exámenes de mama específicos y periódicos debido a las dudas sobre su eficacia y a la sensación de culpabilidad que pueden promover, los expertos están de acuerdo en que conocer el aspecto y el tacto característico de las mamas es útil para detectar síntomas tempranos de cáncer de mama, como los bultos.

Aun así, muchas mujeres se palpan la zona y se preguntan: ”¿Qué estoy buscando exactamente? ¿Cómo tendría que ser un bulto? ¿Estoy haciéndolo bien?”. Esto es lo que dicen los expertos.

¿Cuál es el tacto de un bulto en el pecho?

“Un bulto suele ser una zona redonda y dura”, describe el doctor Arif Kamal, jefe de la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

“Puede ser profundo o más superficial. Normalmente no son dolorosos. A menudo se quedan anclados en un lugar concreto, lo que significa que no se mueven con facilidad. La forma suele ser redonda, pero a veces puede ser un poco más irregular”.

Los expertos indican que el tamaño de un bulto en el pecho oscila entre el de un guisante y el de una pelota de golf. De hecho, Kamal señala que muchas de sus pacientes lo han comparado con un guisante.

“Muchas veces mis pacientes lo describen como un guisante en una vaina o un guisante congelado, de esa textura y de esa dureza”, dice. “Por lo general, la textura es más suave, más firme y no duele. Y normalmente no parece un quiste, que sería más bien como un fluido encapsulado (aunque también si notas algo así debes informar de ello a tus médicos)”.

La doctora Alyssa Cubbison, profesora de Radiología en la Universidad Estatal de Ohio, también señala que los bultos cancerosos suelen ser firmes y densos y pueden ser difíciles de mover. Sin embargo, subraya que todos los bultos nuevos que una mujer se detecte en los pechos deberían ser evaluados por un profesional: “Lo que debe llamarte la atención es notar un bulto pequeño que esté separado del resto del tejido mamario”, explica. “Como las texturas y densidades de los bultos varían mucho, lo que hay que hacer es identificar cualquier cosa que notes diferente, por insignificante que parezca. También puedes utilizar tu otra mama como referencia”.

La clave está en conocer lo que es normal para ti, de tal forma que reconozcas cuando te aparece algo nuevo o diferente

Sin embargo, sentir un bulto que no estaba antes no es el único indicio de un posible problema en los pechos. Susan Brown, directora de información sanitaria de Susan G. Komen, enumera otros síntomas (incluidos indicadores visuales) a los que hay que prestar atención.

“Acude al médico si notas alguno de estos síntomas”, aconseja Brown. “Bultos o nudos duros en el interior de la mama o en la zona de la axila; hinchazón, mayor temperatura, enrojecimiento u oscurecimiento de la mama; cambios de tamaño o de forma, hoyuelos o arrugas en la piel; picor, piel escamada o sarpullido en el pezón; retracción del pezón o de otras partes de la mama; secreción del pezón o un nuevo dolor persistente en un punto concreto”.

Aunque los bultos cancerosos tienen características comunes, al final no hay algo específico que debas buscar o sentir para autodiagnosticarte. La clave está en conocer lo que es normal para ti, de tal forma que reconozcas cuando te aparece algo nuevo o diferente y puedas buscar atención médica lo antes posible.

¿Cuál es la mejor forma de detectar uno de estos síntomas?

Una razón por la que algunos expertos no recomiendan hacerse autoexámenes de mama mensuales es porque hay muchas situaciones durante el día a día que brindan la oportunidad de familiarizarse con lo que es ‘normal’ para una mujer” y de mantenerse alerta ante los posibles síntomas.

“Muchas mujeres que descubren cambios en sus mamas o en la zona de las axilas no los descubren en el día y la hora que han reservado para hacerse específicamente un autoexamen mensual, sino que notan un cambio en algún otro momento y ‘de rebote’, como al ducharse o vestirse, y notan el cambio porque saben lo que es normal para ellas, o a veces lo nota su pareja”, explica Brown.

Insistimos: la idea no es buscar un síntoma en concreto, sino darte cuenta de si hay algo nuevo o diferente.

Si nunca has revisado el estado de tus pechos, un buen momento para empezar a hacerlo es después de haber pasado por una revisión mamaria en el médico, dice la doctora Janet Yeh, profesora adjunta de Medicina en la Universidad de Nueva York y jefa de oncología mamaria en el Hospital Langone de Nueva York.

“Si te has sometido recientemente a una prueba de imagen o te han hecho un examen y ha sido normal, entonces puedes hacerte una idea de tu situación ‘normal’ porque sabes que no hay nada raro ahí. Sabes que los bultos y protuberancias que puedes sentir ahora son tu tejido mamario normal”.

Yeh recomienda que te revises los pechos cuando estés haciendo algo cómodo y rutinario, como cuando estés tumbada en la cama, cuando veas la televisión, cuando te cambies de ropa delante de un espejo o cuando te duches.

“Todo el mundo lo hace diferente, pero no pasa nada”,explica Yeh. “Algunas mujeres usan las yemas de los dedos y van haciendo pequeños círculos. Otras mujeres se recorren las mamas haciendo la forma de una estrella. Yo prefiero usar los dedos y las palmas y frotar. Pienso en cada pecho como un reloj y froto desde el centro hacia todas las horas, y luego presiono para asegurarme de que no me dejo nada sin estudiar”.

Levanta el brazo izquierdo para revisar el pecho izquierdo y el derecho para el derecho. Asegúrate de revisar también las axilas, ya que el cáncer y otros problemas de mamas pueden manifestarse como ganglios linfáticos inflamados en esa zona.

“Algunas mujeres tienen pechos muy abultados, por lo que es importante que se familiaricen con sus propios bultos y protuberancias”, señala Yeh. Y si hay algo diferente de lo que no están seguras, no está de más que se lo mire un profesional, aunque al final resulte ser solo tejido mamario normal”.

Además de ir al médico cuando detectes cualquier cambio o anomalía, no te quedes callada si te preocupa ese riesgo en el futuro. Si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama o factores de salud personales que aumentan tu riesgo, habla con un médico al respecto. Pregúntale qué pruebas te convienen según tu edad e historial médico.

“Nuestra tecnología con las mamografías es tan buena a día de hoy que detectamos muchos problemas a tiempo”, dice Yeh, que afirma que una mamografía detecta anomalías antes de que puedas sentirlas. “Afortunadamente, la mayoría de los cánceres de mama que detectamos son tan tempranos que ni siquiera los notamos al tacto”. Aun así, sigue siendo importante avisar a un profesional si sientes un nuevo bulto en el pecho”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.