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29/06/2019 09:22 CEST

Jess Fabric (Viva Suecia): "El mundo cambia, lo inteligente es adaptarse y aprovechar YouTube"

El bajista de la banda murciana publica 'Todo un año para cambiar de vida', un libro en el que recopila sus reflexiones sobre la música, las drogas e incluso sobre la irrupción de Vox.

La vida de Jess Fabric cambió cuando era un adolescente. Exactamente el día que decidió invertir las 30.000 pesetas (180 euros) que había recibido por su cumpleaños en comprar un bajo. Ahí su vida empezó a tomar un rumbo diferente, el de la música.

Podría decirse también que cambió en 2014 cuando junto a Rafa Val, Alberto Cantúa y Fernando Campillo fundaron Viva Suecia, la banda murciana ganadora del MTV EMA 2019 a Mejor artista en español, por delante de Rosalía o Love of Lesbian. Sin embargo, el andaluz nacido en Madrid insiste en que su vida cambió realmente el 27 de abril de 2018 cuando dio el gran paso de dejar su trabajo en una planta química para dedicarse exclusivamente a la banda.

“Llegó un momento en que no podíamos compaginar nuestros trabajos con el ritmo de la banda y económicamente ya se sustentaba. No es que fuese mucho, ganábamos más en nuestros antiguos trabajos que con la música pero la banda ya era sostenible”, explica a El HuffPost.

Ese día, sin que él fuese consciente, puso el germen a su nuevo proyecto: su libro Todo un año para cambiar de vida (Bandaàparte Editores), donde recopila las reflexiones que deja en Instagram, que empezaron a ganar extensión según tenía más tiempo disponible. 

Carlos Galán (fundador y director de Subterfuge) fue quien se lo propuso y, aunque dice que no lo veía, confió en él. “Escribo para pasarlo bien, para desnudarme y tener una especie de terapia para pasar los ratos muertos que tiene una gira. Estar solo en el hotel, estar en la furgo… Era más por diversión y estar entretenido que por otra cosa”, cuenta a El HuffPost.

Entonces, ¿a quién pretendes llegar con el libro?

A nadie, pretendía llegar a mí. Es verdad que en las redes sociales hay un punto de gustarle a los demás, de que se vean reflejados en tu historia, de que te escriban… Pero al que pretendía llegar sobre todo era a mí, era un manera de salvarme, de no pasar las horas muertas viendo una serie de Netflix que me había descargado en el iPad y decir: ‘He ido de Ourense a Murcia viendo una serie’. Con esto me descargo, cuento lo que quiero, lo publico, recibo un feedback de la gente, se genera un juego y me ayudaba muchísimo. 

¿No te has sentido a veces esclavo de esas redes y dependiente del like?

El tema del like no lo tengo muy presente, me da un poco igual. Evidentemente si haces una publicación y cae en el olvido dices ’joder, esto no le ha gustado a nadie’. Pero en general no. Las redes sociales nos traen muchísimas cosas buenas y muchísimas cosas malas, y hay muchísima artificialidad. La calidad de un texto no determina el número de me gusta. Tengo un amigo que publica en Anagrama, que es tremendamente ingenioso, y no recibe un aluvión de likes. Y luego hay un chico muy mono que pone una foto y le llueven. ¿Hasta qué punto recibo un like porque he escrito o porque he colgado esta foto o porque toco en tal banda? Creo que es importante ser consciente de eso.

Las redes sociales nos traen muchísimas cosas buenas y muchísimas cosas malas, y hay muchísima artificialidad

En los últimos años han sacado libro músicos como Santi Balmes, Rayden, Marwan, Mikel Izal, Xoel López… y ahora tú. ¿Temes las críticas por intrusismo?

Me dan mucho miedo, ya no sólo por ser otro músico que se mete a escritor. Me siento un intruso. Nunca habría pensado que esto se vería en papel, nunca me he sentido escritor ni pretendo serlo y con la música igual. Hay mucha gente que me puede decir: ‘Tú no eres músico. Yo he estado en el conservatorio superior y tú no tienes nada de eso’. Eso me genera una inseguridad tremenda. Al final no lo hago por nadie, lo hago por mí y si hay alguien que le interesa, que le gusta y que pasa un buen rato, por mí encantado. Pero tenía especial miedo a las críticas por el libro porque me enfrento solo a ella. En la banda somos cuatro y si hay una crítica somos cuatro apoyándonos; aquí estoy solo.

¿Cómo combates esas inseguridades de las que hablas?

Desnudándome. Escribo textos que ahora están en un libro en los que cuento el miedo y lo ridículo que siento cuando voy al gimnasio porque me siento fuera de lugar, donde cuento el miedo que siento porque estoy en la música y creo que no es mi sitio… Me han preguntado muchas veces si es un libro de autoayuda y sí es un libro de autoayuda para mí. Esto es: voy a mostrarme cómo soy. ¿Por qué no voy a decir que tengo miedo a quedarme calvo o que no me mola ser tan bajo? Lo soy y contarlo me ayuda. Si estás inseguro, dilo y ya está. Todos tenemos miedos y todos tenemos cosas que no nos gustan… A lo mejor me estoy equivocando y le estoy pegando una patada a la psicología, pero a mí me ayuda. Si eres capaz de soltarlo, te descargar y deja de ser un miedo. Ya lo has mostrado.

Muchos artistas se quejan de que sus fans suben sus canciones a YouTube y no cobran derechos de autor, ¿es una batalla para Viva Suecia? 

No tenemos una guerra contra nada porque la banda es reciente, esto ya lo hemos conocido así. Probablemente si hubiésemos vivido en los 80, cuando la pasta estaba en la venta de discos, habría que adaptarse y eso mosquea, porque parece que tienes el derecho de seguir como estabas. El mundo cambia, lo inteligente es adaptarse y aprovechar YouTube. Creo que los artistas deberíamos olvidarnos del egoísmo y dejar de decir ‘no vendo discos’, y deberíamos apoyar más la difusión de la cultura porque al final esto es un circuito cerrado. Si hay difusión de cultura se mueve un mercado dentro de la cultura.

Os cansais de decir que las canciones de Viva Suecia se escriben en pleno bajón, ¿y el libro?

Hay mucho bajón y mucha resaca en el libro. Lo que pasa es que soy una persona que lleva la resaca muy bien. No sé por qué tengo una energía especial cuando estoy hundido en la mierda; pero sí, hay bajón, hay mucho bajón. Cuando estoy eufórico no me puedo sentar a hacer nada. Si estoy guay me voy a dar un paseo, me tomo algo con alguien… Hay bajón pero no se refleja, hay muchas horas de furgoneta… y queman mucho, sobre todo si no has descansado. 

Nos merecemos que haya partidos como Vox o de extremos porque estamos abandonando algo muy importante que es pensar la vida en sociedad

Dices en el libro que antes te gustaba la política, pero que ahora pasas un poco. Sin embargo le das bastante a Vox...

Sí, porque me ha parecido muy peligroso. Ahora estoy muy tranquilo, soy padre de familia, pero veo que los extremos son necesarios para dar un golpe. En general nos mola que haya gente radical que se aproxime a nuestra idea y que sean ellos los que se ocupen de poner voz a algo, pero cuando lo hace alguien como Vox, te da miedo. Dices: ‘Hostia, es totalmente contrario a lo que pienso y resulta que hay muchísima gente que piensa así’. Pero es necesario que pase. En algo estamos fallando para que esté surgiendo esto. Pero lo menciono por la novedad, porque ha entrado arrollando… No pretendo que nadie me haga caso, es simplemente un pensamiento en voz alta. Creo que nos lo merecemos. La sociedad se merece que haya partidos como Vox o que haya partidos de extremos. Estamos abandonando algo muy importante que es pensar la vida en sociedad, estamos abandonando la política, tremendamente. Yo el primero.

¿Nos estamos volviendo más individualistas, más egoístas?

Sí, miramos por cada uno de nosotros y nos da igual lo que le esté pasando al vecino de arriba. Y creo que España ha tenido momentos más solidarios con los que te rodean, ahora es más complicado.

También hablas mucho de las drogas y la música, ¿has querido normalizar el asunto y desmitificar un poco la imagen del músico drogadicto?

Quiero desmitificarlas un poco, quitarles importancia. Hay una cosa que le tengo que agradecer a mis padres, la libertad y la confianza que han tenido en mí. He hecho cosas, como la mayoría de adolescentes supongo, que echando la vista a atrás digo: salió bien por mera casualidad. En ese aspecto mis padres fueron muy prudentes y ellos me vieron muchísimas veces rozar el peligro pero tampoco querían determinar con sus decisiones y miedos mi futuro. Toda la adolescencia es muy importante para saber qué va a pasar luego, y ellos eso lo supieron respetar mucho. Siempre los he notado muy atentos, les importaban mucho lo que pasaba, pero lo respetaban hasta que veían el peligro, claro.

Tú también eres padre y le has dedicado a María una canción, Ahora, tú. ¿Habrá más letras de Jess en el próximo disco de Viva Suecia [para octubre]?

Hay alguna cosa de Jess. Cosas de Jess que han pasado por las manos de Rafa. Es un tío que tiene un talento superespecial, tiene un ingenio tremendo que yo no tengo. Lo hizo con Ahora, tú, lo pasó al castellano antiguo y supo captar todo lo que yo quería decir con una canción y la hizo suya. La hace… Lo del castellano antiguo y Rafa… Tiene esa genialidad