Objetivo Feijóo: cómo desembarazarse de Vox y entretener a Ayuso

Feijóo ha llegado a Madrid y ha tenido que enfrentarse a hechos, no por esperados menos desagradables.
Mitin de Núñez Feijóo en Madrid ante Díaz Ayuso
Mitin de Núñez Feijóo en Madrid ante Díaz Ayuso
Europa Press News via Getty Images

Feijóo ha llegado a Madrid y ha tenido que enfrentarse a hechos, no por esperados menos desagradables: el mono que se le ha subido al hombro —como Amedio al niño Marco durante el camino a los Andes— y que en el caso del gallego se llama Vox; neutralizar y tener entretenido al equipo de Ayuso —la convivencia de los gallegos aterrizados en Madrid y los de la Puerta del Sol habrá que seguirla de cerca— y la sombra de la corrupción, con los casos del hermano de la presidenta madrileña y del primo del alcalde Martínez Almeida. La opinión que se impone es que los gallegos que entran en Génova tras su presidente serán devorados por la durísima realidad capitalina. ¿Lo serán?

“Alberto ya ha hecho lo que tenía que hacer, llegar a Génova y liderar el PP. Ahora tiene una misión primordial de aquí a que gobernemos en 2023, desembarazarse del mono que se le ha puesto en el hombro, que se llama Vox”, explica un ex cargo público de la administración Rajoy. Por ahora, regular ha empezado la cosa. Los de Santiago Abascal le han sembrado en el camino los primeros clavos. Obligando a Alfonso Fernández Mañueco a la investidura este lunes, han propinado la primera bofetada a Núñez Feijóo, que tendrá que retratarse, yendo —o no, por su “agenda”, su habitual disculpa— al acto del lunes en Castilla y León. Por ahora, el mono Vox está bien aferrado al hombro del gallego. Le ha marcado los tiempos en el primer gran acto y ‘trágala’, tener que gobernar con la ultraderecha.

El PP actual considera que hay razones para justificar el acuerdo con los de Abascal “porque no había margen de maniobra y no ha querido cooperar el PSOE”, explica un desalojado de los de Teodoro García Egea. En Andalucía, según evidencian las encuestas internas que manejan en los partidos, Vox se acerca peligrosamente al PP. “Elías Bendodo —número tres de la Junta de Andalucía y hombre fuerte de Moreno Bonilla en el equipo de Feijóo ahora— será muy listo, pero tiene unas elecciones por delante con Macarena Olona como rival, y va a poder estar poco pendiente de los asuntos de Génova. La candidata de Vox tiene un altavoz permanente en el Congreso, desde donde se dedica a hacer campaña alegremente, y no será sencillo darle réplica. Además encaja con los tópicos del sur, tanto por su nombre como por su aspecto”, reconoce otra fuente cercana a Génova, de los que tienen dudas sobre un futuro rosado para el nuevo líder del PP.

“Alberto ya ha hecho lo que tenía que hacer, llegar a Génova y liderar el PP. Ahora tiene una misión primordial de aquí a que gobernemos en 2023, desembarazarse del mono que se le ha puesto en el hombro, que se llama Vox”

- Testimonio de un ex cargo público de la etapa de Rajoy

Pese a todo, es uno de los muchos que sueña con que si pudieran gobernar en 2023, a los socialistas no les quedaría otra que apoyarles para evitar la entrada de un partido de extrema derecha por primera vez en Moncloa, con el estupor y el desprecio que provocaría en la UE. Curiosamente, hay otros militantes mayores entre los populares que coinciden en que, en caso de necesidad y a la espera de lo que suceda en Francia en estas dos semanas, “Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez podrían llegar a una gran coalición para bloquear a Vox”, argumenta un exministro de Rajoy. Tanto a los viejos liberales como a los democristianos que quedan entre los populares, lo de Abascal les chirría. La edad tiene mucho que ver en estos análisis, porque también entre los socialistas, los de la generación de Felipe González, esta posibilidad de la gran coalición les tienta. Y sin embargo, ni entre los actuales dirigentes populares ni en los colaboradores de Pedro Sánchez la ven plausible. Ni la contemplan. Es más, son cosas de señores mayores de aquellos tiempos lejanos del consenso.

“De momento, Feijóo tiene que hacerse con las riendas de Génova. Tomar Madrid y todos sus entresijos. Esa sede aún guarda muchos recovecos”, reconoce otra señoría popular, que ha sobrevivido en su escaño desde la etapa de Aznar.

Una guardia pretoriana de segunda para la jungla de Madrid

“Todo lo que digo os parece mal”, soltó a los periodistas, sin poder ocultar su sorpresa y temor el nuevo líder del PP en el Congreso de Sevilla, el de su entronización y entierro del casadismo. “Al menos, ¿me daréis 100 días?”, añadió, pidiendo un poco de clemencia. “La clemencia se la tendrá que pedir a los suyos, que se la jugarán entre bambalinas. Los demás podríamos decirle que la misma clemencia que él tuvo con Emilio Pérez Touriño”, exclama una diputada gallega que lleva años en Madrid.

La verdad es que en su entorno hay temor ante la falta de control mediático que ha pasado a tener Feijóo al dar el salto a la capital, donde no tiene la capacidad que tiene en Galicia para marcar el paso a la oposición, controlar los mensajes y disponer de una prensa benévola con los traspiés de su presidente.

“Me ha decepcionado la elección de su guardia pretoriana. Es muy floja, pensé que iba a ser más ambicioso. Son muy disciplinados, pero carecen de iniciativa. Siguen las órdenes de Feijóo a rajatabla. En Madrid están fuera de su zona de confort, en una sede de Génova quemada y desconfiada, con un líder en el Senado en lugar de en el Congreso, que es donde va a seguir estando el foco. Es complicadísimo cambiar la inercia. Con medios hostiles, que sacan punta a cada desliz y que han apostado por Ayuso. Hasta pueden pedir su cabeza por muy de derechas que sean, como hizo el ABC con Pablo Casado”, explica un diputado socialista gallego que conoce bien al presidente de la Xunta.

“De momento, Feijóo tiene que hacerse con las riendas de Génova. Tomar Madrid y todos sus entresijos. Esa sede aún guarda muchos recovecos”

- Fuente del PP

Los gallegos que Feijóo se trae de su feudo son más “fieles servidores”, que piezas clave con ideas propias. Miguel Tellado es, según diputados autonómicos gallegos, ”muy disciplinado y hará lo que diga Feijóo. No tendrá un papel público muy relevante. Estuvo en un movimiento estudiantil independentista gallego, pero luego acabó ejerciendo la labor de látigo del PP, al que se le asigna decir las cosas más duras, tiene un perfil bajo y será raro que quiera tener protagonismo ahora. Apareció cuando Feijóo ya llevaba un par de años como presidente y le resultó útil”, explica un diputado del PSdG.

Mar Varela, su jefa de gabinete, continúa en el mismo puesto pero ahora en Génova en lugar de en la Xunta. Algo parecido a Mar Sánchez Sierra, que pasa de controlar a los medios gallegos a aspirar a hacer lo mismo con los nacionales. Por el momento, ambas están un tanto sobrepasadas por el recibimiento. No es lo mismo lograr que los medios te ‘compren’ el mensaje cuando hay inversión pública local de por medio, publicidad institucional, vamos, que colocar tus objetivos en el ámbito nacional”, apuntan fuentes parlamentarias gallegas.

“Los ha elegido por fidelidad y no por calidad. Hay un salto de nivel que no están en condiciones de hacer. En el día a día, dan sensación de pobreza. De falta de objetivos. Ahora no vas a poder marcar el ritmo, se lo van a marcar, desde el Gobierno y desde Vox”. Y desde los alrededores de Isabel Díaz Ayuso. Mucho van a tener que batallar para enfrentarse a las tretas, aviesas artes y sabiduría política de Miguel Ángel Rodríguez (MAR), el jefe de Gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid. O a consejeros y hombre del partido tan sibilinos como Javier Fernández Lasquetty, otra de las figuras de Ayuso en Madrid que timó a Casado y a Egea.

Aunque a “Tellado le conocemos en Galicia por su capacidad para embarrar, la verdad, no veo nada claro que vaya a ser más listo que Rodríguez o Lasquetty. O que otros consejeros del equipo de Díaz Ayuso. Las dos Mar —nombre de las principales colaboradoras de Feijóo que llegan a Génova, junto a Tellado— son un poco más de lo mismo. En Madrid no hay zonas de confort”, explica una exseñoría gallega. Pero en fuentes próximas a Génova mantienen que Feijóo ha aprendido de lo que le ha pasado a Pablo Casado con Ayuso y “a Isabel ahora le interesa exhibir cierta prudencia tras su imagen fiera. Feijóo le va a conceder la presidencia del PP de Madrid. Y si Sánchez convoca elecciones a finales de este año o inicios del que viene, a ella no le va a dar tiempo a enfrentarse a Alberto”.

El hecho es que fuera de los ambientes del equipo de la Comunidad de Madrid, Feijóo cuenta con un amplio respaldo —no solo el de los barones autonómicos, sino también de alcaldes y parlamentarios de provincias— que siguen mirando a Ayuso con temor, porque no la ven como candidata para el resto de España. Mantienen que “la animadversión hacía la prepotencia del madrileñismo está muy personificada en la presidenta. Pese a lo que ella dice, Madrid es España, pero España no es Madrid. Ni mucho menos”, apunta un exministro popular.

La corrupción regresa desde las cloacas populares

A que Ayuso y sus bambalinas se tranquilicen va a ayudar también lo tocado que queda el alcalde, José Luis Martínez Almeida —el jugador a dos aguas en la crisis con Casado y Egea— con el asunto de su familiar implicado en la estafa de Luis Medina Abascal, duque de Feria, y el empresario Alberto Luceño Cerón, un antiguo conocido de los tiempos del PP de Esperanza Aguirre y sus acólitos.

“Los votantes del PP nos perdonan la corrupción, sí; ahora, que se lo hayan embolsado niños bonitos que salen en 'Corazón, Corazón' y en el '¡Hola!', mientras los ancianos morían, no sé yo si no va a causar algún disgusto”

- Un analista del PP

En el caso Púnica, la investigación desveló que uno de los implicados guardaba una carpeta bajo el título “Marrones Luceño”, según informa la SER. Del duque de Feria no hay más que prestar algo de atención a los programas del corazón para recordar quién es Luis Medina. A los viejunos del lugar les saltará a la memoria la triste y oscura historia de su padre, el duque de Feria —representa la historia de la rancia aristocracia española— que fue marido de Naty Abascal.

Almeida, que ya quedó en tierra de nadie entre Génova y la Puerta del Sol (sede de la Comunidad), pese a que obligó a dimitir a Ángel Carromero, hombre de su absoluta confianza, pierde fuelle con las mascarillas de su primo, el duque de Feria y Luceño. “Los votantes del PP nos perdonan la corrupción, sí; ahora, que se lo hayan embolsado niños bonitos que salen en Corazón, Corazón y en el ¡Hola!, mientras los ancianos morían, no sé yo si no va a causar algún disgusto. Puede incluso utilizarlo Vox, aunque a quién más le sirve es a la izquierda. Almeida está amortizado”, sentencia un analista de los populares, quien sostiene que, solo subido al hombro de Isabel Díaz Ayuso, el alcalde podrá sobrevivir. Y está por ver que los de la presidenta de Madrid le presten ese hombro.

Al final, las diferentes fuentes consultadas, de uno y otro ámbito, incluido el gallego, sostienen que Feijóo y su talante ambiguo y sosegado serán su mejor activo, en momentos en el que la gente está cansada, muy cansada de los gritos de los políticos, los insultos y las corrupciones. Cuando ya la guerra en Ucrania se ha cronificado, culpar de todo al Gobierno de Sánchez debería de tener sus réditos en el cabreo nacional, pero “tendrá que improvisar algo más que la retahíla de bajar los impuestos. Abascal va a intentar arrastrarlo a la misma senda que a Casado, la ultraderecha. Va a ser un verano y otoño entretenido. Y no, no tengo esperanzas de que triunfe el sentido de Estado frente a la carroña política”, asevera el analista del PP.