Lo que sería más sensato comprar ahora en lugar de aceite de girasol

Lo que sería más sensato comprar ahora en lugar de aceite de girasol

Cómo hacer una compra estratégica y consciente, y no guiada por el pánico, para ahorrar dinero.

Una persona comprando aceite de girasol en un supermercado.Siewwy84 via Getty Images/iStockphoto

Hasta Pedro Sánchez y Joan Roig, presidente del Gobierno y presidente de Mercadona, respectivamente, han tenido que llamar a la calma: no hay problemas de desabastecimiento y no es necesario acaparar de más, especialmente refiriéndose al aceite de girasol, producto que ha volado de las estanterías de los supermercados en las últimas semanas como consecuencia de la guerra en Ucrania —el girasol es una de las principales importaciones que hace España de ese país—.

“Venimos muy influenciados de la pandemia, de la que hemos aprendido mucho a comprar por pánico y estamos repitiendo otra vez exactamente el mismo patrón porque volvemos a enfrentarnos a una situación que nos da mucho miedo”, explica acordándose de lo que pasó con el papel higiénico Aida Fernández, consultora financiera y conocida en redes sociales, donde divulga sobre economía, como Aida Poppins.

Sobre el acopio de aceite de girasol, señala que quienes lo están comprando en masa “probablemente estén acumulando mucho más de lo que necesitan”, además cuando es posible que “habitualmente utilicen más el aceite de oliva” y sin reparar demasiado en que “el aceite de girasol no es algo totalmente necesario para vivir y tiene muchos sustitutos”.

“Al final están llenando su casa de botellas cuando el verdadero problema es en qué puede influir la falta de aceite de girasol” debido a que es ampliamente utilizado en multitud de productos preparados, “como pueden ser unas galletas”. Además, no hay que perder de vista que otros se verán afectados por la subida del precio del aceite de girasol, “como el aceite de oliva y los productos que lo llevan”.

Como recalca, “los tres productos estrella de la cesta de la compra de marzo de 2022 son el combustible, el trigo y el aceite”, no solo porque los podemos consumir “por sí mismos”, sino porque “forman parte del proceso de producción de muchísimos otros productos”.

Estos se van a ver afectados “de manera directa o indirecta por estas tres casi materias primas van a subir de precio. Entonces, el que tú compres cosas que utilices muy frecuentemente y que se puedan acumular tiene mucho más sentido que hacer acopio de botellas de aceite de girasol y paquetes de harina de trigo”, reflexiona Fernández. En su opinión, sería más práctico comprar latas de atún en aceite si en una casa se suele consumir con frecuencia, porque posiblemente suba de precio, “que tener 20 litros de aceite de girasol”.

El que tú compres cosas que utilices muy frecuentemente y que se puedan acumular tiene mucho más sentido que hacer acopio de botellas de aceite de girasol

En definitiva, “si se quiere hacer una compra estratégica, no guiada por el pánico” hay que procurar hacerla de manera “más consciente y adaptada a lo que tú realmente consumes”: “Si lo estás haciendo con la idea de ahorrar dinero a lo largo del año, no tiene sentido que compres para acumular lo que luego no vas a utilizar, sino mejor compra las cosas que tú siempre utilizas y que se pueden acumular”.

“La verdadera razón para comprar ahora de más es, si alguien lo quiere hacer, para compensar un poco la inflación que va a venir en los próximos meses”, agrega la experta. Como señala, esto no se limita a los productos de alimentación: “Si tengo pensado comprarme un portátil, probablemente sea más barato ahora que en diciembre de 2022. Si puedo hacerlo, pues mejor ahora”.

Otro ejemplo sería la carne para congelar, “porque al final se ve influenciada por el precio del trigo y de la energía”. “Hablan de que el precio de la cesta de la compra a nivel mundial puede llegar a subir un 20% aproximadamente. Quizá sea más sensato pensar ’¿Qué me supone más impacto en mi ticket, el 20% de un paquete de harina de trigo o el 20% del precio del solomillo?”, plantea.

La verdadera razón para comprar ahora de más es, si alguien lo quiere hacer, para compensar un poco la inflación que va a venir en los próximos meses

Aida Fernández, que vive en Reino Unido, asegura que curiosamente allí no está habiendo escasez de aceite de girasol: “He ido a mirar concretamente a un supermercado cualquiera y hay de tres o cuatro marcas y en distintos tamaños. Creo que en España han influido mucho dos cosas: lo primero ha sido limitarlo. En el momento que te dicen que no puedes hacer algo, como si te dicen que no te puedes rascar la cara, lo único que quieres es rascártela, pues esto es un poco igual”.

“Estoy segura de que si lo que hubiesen dicho que viene de Ucrania son los chicles, ahora mismo no podrías comprarlos ni en las gasolineras”, añade. A eso suma el papel de los medios de comunicación, que en algunos casos “han tenido un punto catastrofista” y “llevado al extremo”, lo que también “lleva a la gente a comprar por pánico”.

La consultora financiera también llama la atención sobre otro fenómeno que está detectando: personas que están haciendo compras más ‘consumistas’ o ligadas a la compra por placer a pesar de la incertidumbre: “Hay mucha gente que ahora mismo intenta como mantener una vida más normal. Tienden a seguir consumiendo e incluso incrementarlo: comprar más ropa en las tiendas, salir más veces a cenar... Eso a la vez me estoy dando cuenta de que les hace sentir culpables: 'Me están avisando de que va a haber inflación, una crisis, no sé qué va a pasar con mi trabajo pero he ido a Zara y me he comprado cuatro vestidos para este verano”.

“Mucha gente está utilizando esa forma de comprar como un mecanismo para sustentar emocionalmente lo que está sucediendo”, aclara. “Comprar produce placer, un placer muy inmediato, esa sensación de control y ahora mismo, en la situación actual, te hace plantearte que tienes un plan de futuro. Si te estás comprando un bañador de la nueva colección ahora en marzo para utilizarlo en agosto en tus vacaciones en la playa, estás haciendo un plan de futuro”.

Al fin y al cabo, “eso que estás haciendo compensa un poco la noticia que acabas de leer de que puede ser que haya una guerra nuclear y una Tercera Guerra Mundial; es una manera tuya de protegerte”.

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