¡Viva Españe!

"Españoles somos todes, hasta las personas queer, y quizás, le pese a quién le pese, va siendo hora de empezar a gritar también algo como ‘Viva Españe".
Chanel, en el desfile con banderas que dio comienzo a la final de Eurovisión.
RTVE
Chanel, en el desfile con banderas que dio comienzo a la final de Eurovisión.

Decir ‘viva España’ o sentirse orgulloso de ser español, española o españole puede ser contradictorio en función de tu identidad, tus creencias políticas o tu orientación sexual. Demasiadas heridas, injusticias, represión y violencia que a día de hoy siguen haciendo que se asocie el sentimiento patriótico con la dictadura franquista. Pues recordemos que la famosa Ley de Peligrosidad y Rehabilitación persiguió conductas nudistas, exhibicionistas, voyeuristas, homosexuales o disidentes hasta 1988 a través del delito de escándalo público. Pero el 14 de mayo sucedió algo sorprendente: la victoria de Chanel en Eurovisión hizo que muchas personas que ⎯a priori⎯ jamás hubiesen gritado ‘viva España’, lo hiciesen o, como mínimo, sintieran orgullo nacional.

En momentos puntuales ⎯como cuando se ganó la copa del mundo en 2010⎯ sucede que se positiviza el sentimiento patriótico, generando a su vez una contradicción emocional. Me explico: soy gay, cada vez más queer, de familia de izquierdas y, para rematar, catalán. Eso, siendo generalista, significa que el ‘orgullo español’ debería darme urticartia. ¿Por qué? porque es cultura general que llevar una pulserita de España es sinónimo de ser facha.

Y ahora viene la contradicción: resulta que en el último año, he viajado por diferentes lugares de Latinoamérica y no podía evitar recomendar las tapas, la sangría, las croquetas, la Sagrada Familia, el barrio de Chueca, un show de Pupi Poisson o el último single de Ana Mena, por poner algunos ejemplos. Y eso, sin darme cuenta, me hacía sentir orgulloso de mi país. Entonces, sucedió algo más. Tuve la oportunidad de vivir las fiestas patrias de México, y desde Chihuahua hasta Cancún pude apreciar cómo todo el país se siente orgulloso de serlo. Independientemente de sus contradicciones, luces y sombras. Después, en una visita a los Estados Unidos ⎯quizás el lugar más patriótico que haya visto nunca⎯ recordé como RuPaul en su día siguió defendiendo la nacionalidad americana aunque su presidente fuese Trump.

“Soy gay, cada vez más 'queer', de familia de izquierdas y, para rematar, catalán. Eso, siendo generalista, significa que el ‘orgullo español’ debería darme urticartia”

¿Qué quiero decir con todo esto? Que en mi adolescencia la palabra ‘maricón’ se utilizaba en mi contra, y me dolía escucharla, pero con el tiempo la acepté, me la apropié y me empoderé con ello, pues al final el lenguaje evoluciona con el tiempo. Es por todo esto, que la emoción que despertó Eurovisión en gente tan alejada del perfil que suele utilizar el ‘viva España’ me ha hecho darme cuenta que no es vergüenza sentirme orgulloso de mi país, de una parte de su cultura y de mucha de sus gentes.

Españoles somos todes, hasta las personas queer, y quizás, le pese a quién le pese, va siendo hora de empezar a gritar también algo como ‘Viva Españe’, porque como diría la señora rubia de RTVE ⎯María Eizaguirre⎯ ¡esta es la España que quieres, la que tú quieres!