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Asad habla de "complot de fuerzas externas" contra Siria mientras la comunidad internacional no interviene (VÍDEO)

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SIRIA
AFP

El conflicto en Siria se recrudece estos días después de que la oposición denunciara el hallazgo de más de 200 de civiles ejecutados en Daraya, cerca de Damasco, supuestamente por "shabiha" (milicianos progubernamentales). A pesar de que el presidente sirio, Bachar al Asad, se ha apresurado a decir que el "complot de las fuerzas externas" contra Siria va dirigido contra toda la región y que su país no permitirá que este plan tenga éxito "sea cual sea el precio", de momento no se atisba una intervención decisiva en Siria.

La comunidad internacional observa con atención el conflicto, aunque de momento siempre con cautela. El presidente de Francia, François Hollande, y el primer ministro británico, David Cameron, mantuvieron la semana pasada una conversación telefónica en la que constataron su "acuerdo completo" sobre el conflicto. Hollande reiteró la posición de Francia en favor de una "transición política" que incluya la salida del poder de al Assad,"lo más rápido posible", según un comunicado del Elíseo.

Miembros del Gobierno británico citados por The Guardian aseguran, además, que, de confirmarse la matanza de Daraya, se trataría de "una atrocidad en una nueva escala, que requeriría la inequívoca condena de la comunidad internacional en su conjunto". Es complicado, sin embargo, verificar cualquier afirmación debido a las fuertes restricciones que el Gobierno sirio ha impuesto a los medios de comunicación independientes o extranjeros.

Un informe de Naciones Unidas de este mes aseguró, en cualquier caso, que el régimen sirio había "violado gravemente el derecho internacional y los derechos humanos ". Otro informe de Amnistía sobre los enfrentamientos en Aleppo, la ciudad más grande de Siria, añadió: "La abrumadora mayoría de las víctimas murieron en ataques aéreos y de artillería de las fuerzas gubernamentales". Pero criticó, sin embargo, a los rebeldes por el uso de armas indiscriminadas, como morteros y cohetes de fabricación casera.

Hace unos días, la ONU y la Liga Árabe nombraron a un nuevo enviado especial, un veterano diplomático argelino, Lakhdar Brahimi, después de la renuncia del exsecretario general de la ONU Kofi Annan. Los observadores de la ONU, por su parte, se retiraron de Siria el pasado 19 de agosto y no hay planes para que regresen.

Estados Unidos tampoco tiene intención de intervenir. El presidente Obama ha pedido la dimisión de Asad, pero ha advertido de que sólo se moverá si Siria toca su arsenal químico. "Para nosotros sería una línea roja ver que mueven o utilizan esas armas. Eso cambiaría mis cálculos", dijo Obama hace unos días.

RUSIA Y CHINA

De fondo aparece, además, la postura de Rusia y China, que han vetado tres veces en el Consejo de Seguridad de la ONU los proyectos de resolución sobre Siria, que estaban respaldados por los países occidentales y que amenazaban con imponer sanciones al Gobierno del presidente Bashar al Assad si no dejaba de usar armamento pesado para hacer frente a la revuelta y retirar sus tropas de las zonas urbanas.

A principios de agosto, tanto Rusia como China volvieron a dejar clara su postura al rechazar una resolución de condena a Siria que fue aprobada por la Asamblea de la ONU.

PROTEGER A LOS CIVILES

Todo ello a pesar de que el Consejo Nacional Sirio (CNS), organismo que intenta agrupar a la oposición al régimen de Bachar al Asad, ha pedido una intervención militar a cargo de la comunidad internacional. "No queremos que la comunidad internacional derroque el régimen de Al Asad: hacerlo es nuestra responsabilidad como pueblo sirio en lucha; pero sí exigimos que la comunidad internacional proteja a los civiles", puntualizó Abdelbaset Sieda, presidente del CNS.

Sieda, profesor universitario exiliado durante años en Suecia y elegido en junio pasado como presidente del CNS, insistió en que "ya no caben más titubeos y retrasos y hay que pasar a la acción".

No pidió a ningún país en particular que encabece la intervención militar, pero desde el inicio de la rueda de prensa se dirigió al rey Abdalá de Arabia Saudí y a Mohamed Morsi, presidente de Egipto, como dirigentes de los países árabes más poderosos, así como al Gobierno de Catar, un emirato que ha respaldado desde el principio a la oposición siria.

PILAR FUNDAMENTAL

Al Asad asegura, por su lado, que "Siria es un pilar fundamental" en la zona y por ello "las fuerzas externas atacan a Siria para completar su plan en toda la región". En este sentido, Bruyerdi afirmó que "las fuerzas exteriores, sean cuales sean sus complots no les pueden desviar de su papel resistente en la región".

El Gobierno sirio ha asegurado, además, que ve legítima la matanza de Daraya, uno de los ataques más feroces del ejército en los 17 meses que dura ya el conflicto. "Nuestras fuerzas armadas heroicas han limpiado Daraya de grupos terroristas armados que cometieron crímenes contra los hijos del pueblo", informó la agencia estatal de noticias, según informa el diario británico The Telegraph.

Agosto ya se ha convertido en el peor mes desde el inicio de los ataques, con más de 4.000 muertos, según organizaciones de derechos humanos de Siria.

REFUGIADOS

Desde que comenzó el conflicto, más de 200.000 sirios han huido a los países vecinos, según informa el diario estadounidense The Washington Post. "Ha habido un aumento dramático en el número de refugiados en la región durante agosto", aseguró el portavoz de ACNUR, Adrian Edwards. La mayor parte de ellos se han dirigido hacia Turquía y Jordania, que ha alertado de que la afluencia cada vez mayor supera la capacidad de este país para atenderlos.

El portavoz gubernamental, Samih Maayta, citado por la agencia oficial de noticias Petra Maayta, señaló que en los últimos dos días un total de 4.653 sirios entraron en territorio jordano.

Se estima, además, que más de 3.500 personas han entrado en las últimas horas en Turquía, que ya ha avisado de que podría quedarse sin espacio y ha sugerido que las Naciones Unidas cree una "zona segura" dentro de Siria. Ankara teme una afluencia masiva como sucedió en la Guerra del Golfo.

En cuanto a Irak, este domingo ha afirmado que intenta contener el contagio de la crisis y que esta endureciendo sus controles fronterizos, en los que se han llegado a producir fuego cruzado, además de explicar que en la ciudad siria de Albu Kamal, en la frontera con Irak, se están produciendo combates entre las fuerzas de Al Assad y los rebeldes que han llegado a afectar a Irak.

El paso de Albu Kamal, una ciudad estratégica que les permitirá mayor libertad control de las rutas de suministro de la frontera, permanece cerrado mientras continúan los enfrentamientos.

APARECE EL VICEPRESIDENTE

Mientras tanto, este domingo volvió a aparecer en público el vicepresidente de Siria, Faruq al Sharaa, poniendo fin así a los rumores que circulaban entre la oposición según los cuales Al Sharaa había dimitido al retirar su apoyo al presidente Bashar al Assad.

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