INTERNACIONAL

La Iglesia crítica con la jerarquía: "La renuncia es una buena noticia porque Benedicto XVI acaparó el poder"

11/02/2013 21:39 CET | Actualizado 25/03/2014 18:40 CET
PANDELET

La renuncia del papa Benedicto XVI, que abandonará el pontificado el próximo 28 de febrero, ha abierto una rendija a la esperanza a esa parte de la Iglesia Católica que se opone a la forma en que la jerarquía está conduciendo la institución en los últimos años.

"La renuncia me parece una buena noticia porque el papa actual es una persona que ha acaparado el poder", resume Evaristo Villar, sacerdote y portavoz de Redes Cristianas, quien hace un balance negativo de los años de papado de Benedicto XVI y de su predecesor, Juan Pablo II.

"Se decía que Juan Pablo II llenaba estadios y vaciaba templos. Al menos era un gran actor. Benedicto ni siquiera ilusionaba a la gente. Se decía de él que era un intelectual… pero sería un intelectual de cosas de antes", lamenta Villar, quien no confía demasiado en la regeneración de la Iglesia con el cambio de pontífice debido al perfil de los cardenales responsables de la elección.

SIN ESPERANZA DE CAMBIO

"Me temo que en ese proceso va a hablar únicamente la jerarquía y va a callar el pueblo", explica. Las razones para que Villar sospeche eso es que los cardenales que van a votar "han sido elegidos a dedo" por el propio Benedicto XVI o por Juan Pablo II, dos pontífices que "han estrangulado por completo el Concilio Vaticano II", convocado por Juan XXIII y que tenía entre otros objetivos renovar la moral de la vida cristiana y adaptar la Iglesia a las necesidades de la nueva época.

Javier Baeza, miembro del Foro de Curas de Madrid, subraya las pocas posibilidades de que algo cambie con la renuncia del papa debido al propio sistema eclesiástico, que establece que 118 cardenales elegirán al nuevo pontífice el próximo mes de marzo.

"La marcha de Benedicto XVI no supone ningún cuestionamiento de la estructura jerárquica. Deberíamos plantearnos otros sistemas para implicar a los fieles en los procesos de elección del papa, de los cardenales y de los mismos sacerdotes. El pueblo debería tener una participación directa", expresa Baeza.

Tampoco es optimista otro sacerdote del Foro de Curas de Madrid, Jesús López: "La mayoría de obispos que han nombrado Juan Pablo II y Benedicto XVI y que han llegado a cardenales son conservadores. A partir de ahí, es difícil esperar un papa progresista. Pero puede ser más o menos conservador". Lamenta, además, que los dos últimos papas hayan procurado contener la renovación de la Iglesia: "Han hecho mucho daños porque censurado pensamientos y se han acogido a la parte más conservadora del Vaticano II".

UNA NUEVA DIRECCIÓN

A pesar de todo, Villar cree que, con la llegada de un nuevo papa, la Iglesia debería cambiar de dirección. "Por un lado, debería inaugurar un discurso directo, creativo, que levante entusiasmo y cree expectativas y esperanza en un mundo convulso".

Piensa, además, que el próximo papa debería ser una persona capaz de estar al lado de las personas: "Se necesita una Iglesia que se base en el corazón, que ame a la gente, que esté al lado del parado, del mantero, del hambriento". Villar resalta que eso ya está sucediendo en parte de la institución, pero que el próximo papa debería dejar emerger a esa otra Iglesia porque "todo eso ha estado reprimido por el poder eclesiástico".

En la misma línea apunta Baeza, quien también destaca que los años de Benedicto han sido una continuación de los de Juan Pablo II porque han mantenido "las estructuras tradicionales". "La jerarquía sigue estando muy lejos de la realidad de los pobres. La Iglesia tan anquilosada en el poder de Benedicto XVI no ayuda a extender el mensaje del Evangelio".

López, por su lado, resalta que es contradictorio que la Iglesia sea una institución "dictatorial" con una "jerarquía de arriba hacia abajo". "Nos gustaría verla avanzar", asegura.

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