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Malestar en el PP por las declaraciones de Fernández Díaz sobre la "pervivencia de la especie"

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FERNANDEZ DIAZ
EFE

Esta vez no hubo aplausos o elogios. Ocho años después de que entrara en vigor el matrimonio entre personas del mismo sexo y cuatro meses después de que finalmente se resolvieran las dudas sobre su constitucionalidad, las palabras del ministro del Interior sobre la "pervivencia de la especie" han causado, como mínimo, estupor entre sus filas.

Los máximos dirigentes de la formación, temerosos por el caso Bárcenas, evitan ponerse a tiro de la prensa, algo que también les ahorra afear la conducta de un destacado miembro del Ejecutivo como Jorge Fernández Díaz. También los más conservadores dentro del partido callan. Pero el ala liberal de la formación repudia la homofobia del ministro. Defender que "existen argumentos racionales" para creer que "la pervivencia de la especie no estaría garantizada" con el matrimonio homosexual no tiene ni pies ni cabeza, según ellos.

"El PP no es un partido homófobo y ningún ciudadano debe tener un solo derecho menos por su orientación sexual", explica en conversación con El HuffPost Borja Sémper, presidente del PP de Guipúzcoa y diputado en el Parlamento Vasco. "El PP tiene una base social amplia, hay desde conservadores hasta liberales y desde luego muchos gays en nuestras filas", asegura, considerando "un grave error" las palabras del ministro.

El primero y más destacado dirigente del PP en pronunciarse sobre el asunto fue otro político vasco, Iñaki Oyarzábal, secretario General del PP vasco y Secretario de Derechos y Libertades del PP a nivel nacional. A través de la red social Twitter consideró "desafortunadas" las palabras del ministro. Según el dirigente, abiertamente homosexual, "en nada vinculan al PP".

El alcalde de Getafe (Madrid), Juan Soler, también ha expresado su "desacuerdo" con las declaraciones. Según esa "supuesta" argumentación los matrimonios heterosexuales que por algún motivo no pueden tener hijos "tampoco deberían ser entonces considerados como matrimonios", dijo en unas declaraciones recogidas por EFE. "El celibato tampoco garantiza la continuidad de la especie", argumenta también el diputado conservador Agustín Conde.

Javier Gómez, un militante que coordina un grupo de Lesbianas, Gays y Transexuales del PP, también considera que las palabras están "fuera de lugar y de tiempo". "Con el cargo que ocupa, debería abstenerse de hacer juicios de valor. Es un tema que no es de su competencia, él es ministro del Interior, no de Justicia", dijo en declaraciones a Elmundo.es en las que pidió también su marcha. Gómez, también abiertamente homosexual, se casó con su pareja en 2006. Alberto Ruiz Gallardón, ahora titular de Justicia, fue el encargado del enlace cuando estaba al frente del Ayuntamiento de Madrid.

UN MINISTRO CONTRA LA DOCTRINA POR ESCRITA DE SU PARTIDO

Los hechos de los últimos meses parecen confirmar la distancia entre Fernández Díaz y la opinión mayoritaria del PP. Cuando el Tribunal Constitucional resolvió que la ley entre matrimonios del mismo sexo respetaba perfectamente la Carta Magna, el PP adoptó un perfil bajo y descartó mantener la lucha contra el texto, una de las banderas del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de política social. El PP "se equivocó cuando lo llevó al Tribunal Constitucional, como se demostró cuando se conoció el fallo", lamentó Soler.

El PP lo había avanzado meses antes, en febrero de 2012, cuando el PP se reorganizaba un mes y medio después de llegar al Gobierno. En su Ponencia Política, la formación conservadora dejó por escrito "su compromiso con el reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales con normalidad y acatando en cualquier caso la sentencia que dicte el Tribunal Constitucional acerca del alcance de la definición constitucional de matrimonio".

¿SE MERECE UN CASTIGO?

¿El silencio de los grandes dirigentes es suficiente o es necesario un distanciamiento explícito y definitivo de las palabras del ministro? Según Sémper, "el PP tiene que hacer un esfuerzo por repetir que no es un partido homófobo, porque la homosexualidad está ya asumida en la sociedad". Es, según dijo hace meses Javier Maroto, alcalde popular de Vitoria, considerar con normalidad y legal "lo que ya es normal en la calle". Aunque el alcalde no quiso hacer declaraciones este lunes, su equipo indicó a El HuffPost su disgusto con las palabras de Fernández Díaz.

Sin embargo, por mucho que el ala liberal del PP se esfuerce en lavar la cara de su formación, la oposición frontal a la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo pesa como una losa. Y esa base ideológica "amplia", que reconoce Sémper, acoge también a muchos dirigentes homófobos que aprovecharon la oposición a Zapatero para salir de su particular armario y, en algunos casos, ofender gravemente a los homosexuales.

"En el 2005, el contexto era de máximo enfrentamiento político entre los dos partidos y el PP hacía una oposición muy firme", que sin embargo también pecó de algunas "torpezas", lamenta. Sin embargo, el respeto a la ley tras la sentencia del Constitucional (a pesar de que el PP perfectamente puede cambiar leyes constitucionales), muestra que "ha habido una evolución" dentro de los cuadros dirigentes, según él.

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