POLÍTICA

Arranca el juicio del chivatazo a ETA en el bar Faisán siete años después

16/09/2013 09:28 CEST | Actualizado 16/09/2013 09:28 CEST
EFE

El juicio del caso Faisán, el supuesto chivatazo que frustró una operación policial contra ETA en 2006, arranca este lunes en la Audiencia Nacional contra el exjefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés y el exinspector José María Ballesteros, acusados de colaboración con organización terrorista y revelación de secretos.

Pamiés se enfrenta a peticiones de hasta 10 años de prisión por estos dos delitos, mientras que para Ballesteros las acusaciones piden penas de hasta 9 años de cárcel. Sus respectivas defensas reclaman la absolución.

Los hechos se remontan al 4 de mayo de 2006, cuando la unidad de Información del Cuerpo Nacional de Policía en San Sebastián iba a asestar un golpe al aparato de extorsión económica de ETA (recaudadores del llamado impuesto revolucionario), culminando una investigación iniciada ocho años antes.

La 'Operación Urogallo' se iba a ejecutar en el bar Faisán, en el núcleo fronterizo de Behobia, en Irún, lugar utilizado durante dos décadas por los terroristas como principal punto de recogida del impuesto revolucionario.

Los agentes tenían información de que el recaudador de la banda José Luis Cau Aldalur, refugiado en Francia, iba a entrar en España para que el dueño del bar Faisán, Joseba Elosua, le entregara 54.000 euros que el día anterior había recibido del fallecido dirigente del PNV Gorka Agirre, en un almuerzo en una sidrería de Oiartzun, según publica el diario El País.

El despliegue policial en la localidad guipuzcoana estaba ya preparado pero, para sorpresa de los agentes, Elosua salió disparado hacia Francia en un coche acompañado por su yerno, Carmelo Luquín. Según la información recogida por la gendarmería francesa, Elosua y Luquin se reunieron con Cau Aldalur en el bar Talotegui, de Bayona. El recaudador etarra no cruzó ese día la frontera hacia España, como estaba previsto. Tras el encuentro, de apenas media hora, el dueño del bar Faisán y su yerno regresaron a Irún, señala El País.

OPERACIÓN FALLIDA

Según el fiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista, fue el jefe superior de Policía en el País Vasco, Enrique Pamiés, el principal responsable de "obstaculizar" la operación.

Bautista pide dos años de cárcel para Pamiés y uno y medio para Ballesteros por revelación de secretos con grave daño a la causa pública y otros 5 por colaborar con ETA.

En la bancada de los abogados de las acusaciones populares se sentarán el PP, que pide 8 años y medio de cárcel para Pamiés y 7 años y medio para Ballesteros; Dignidad y Justicia, que reclama 10 y 9 años, y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que pide 8 años y medio 8 años, respectivamente. Todas ellas les imputan los dos delitos en concurso.

El Faisán es uno de los casos que ha generado mayor división y bronca política durante la fase terminal de la banda. Fue utilizado con insistencia por el PP contra el entonces ministro del Interior y actual jefe de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

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