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Luis Garicano: "España tiende al dinero fácil; ¡menos mal que el COI nos salvó de los Juegos!"

25/01/2014 15:14 CET | Actualizado 25/01/2014 15:14 CET
FEDEA / FLICKR

España puede empezar a tomar medidas ya y acercarse poco a poco a las sociedades nórdicas o seguir abonada al "capitalismo castizo, el capitalismo de amigos", de "palco del Bernabéu y del despacho de Bárcenas". Este último fue el camino elegido en 1814, cuando se enterró la Constitución de Cádiz, o en 1939, cuando se certificó la muerte de la Segunda República. Lo que para el economista Luis Garicano está claro es que la recuperación no es tal y que el país no puede creerse que, lentamente, la situación irá mejorando sin más.

Ese es el punto de partida del libro El dilema de España (Península), que el catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics plantea con la intención de que, entre "modernidad o peronismo", los responsables del país escojan lo primero.

El ensayo es una especie de guía con recomendaciones generales y ejemplos concretos. En eso, se parece a las intenciones de muchos libros de economistas que explican el cómo se originó la crisis y diseñan el mañana ideal. Aporta una cierta dosis de optimismo, al recordar que si España ha sido capaz de moderar la velocidad en las carreteras, proscribir el tabaco de los bares o tener la mejor liga de fútbol, es capaz de hacer cualquier cosa.

Sus recetas pasan por un mejor funcionamiento del mercado, menos regulado pero sin interferencias políticas, donde pueda el mérito y no el amiguismo, donde pesen los controles independientes y democráticos. En su capítulo dedicado a la educación, Garicano aboga por dejar de memorizar, potenciar las matemáticas, racionalizar los horarios y hacer realidad el uso de nuevas tecnologías.

-¿En qué se parece la educación que usted propone y la Lomce aprobada por el Gobierno?

Hay un esfuerzo en algunas direcciones en la reforma educativa. Pero la base del sistema educativo español es muy difícil de cambiar, es muy parecido al de Grecia e Italia: la memoria. Se prima el conocimiento de hechos de memoria sobre las habilidades, la capacidad de análisis y aprender. Mis hijos van a la escuela en Holanda y no les he visto jamás memorizar nombres de reyes o ríos. Potencian la capacidad de aprender y hacerlo por uno mismo. En cuanto a la educación superior, me parece que el Plan Bolonia en España es una oportunidad perdida.

-¿Qué le diría a los parados jóvenes que, por ejemplo, comenzaron a trabajar en la construcción sin haber completado sus estudios y ahora no tienen trabajo ni formación?

El mensaje es que la economía en la que vivíamos ha cambiado. La situación económica antigua no va a volver. Este joven probablemente comparte que esa riqueza era artificial. Él mismo tiene que poner los cimientos de una nueva dirección para su vida. El tiempo que vivimos tiene desventajas, pero también muchas ventajas: la formación es mucho más fácil, se puede aprender mucho por uno mismo, aprovechándose de internet. Es crucial que este joven se ponga a aprender idiomas y vaya ganando atractivo para salir de su situación.

-Atribuye la crisis económica a la burbuja inmobiliaria, pero también a la reacción insuficiente de Europa. Y, sin embargo, asegura que hace falta una Europa "mínima" y que una mayor unión política entre países no es ni "realista" ni "necesaria".

Necesitas un sistema suficiente de seguros mutuos que te permita que los golpes asimétricos que se pueda llevar la economía no te los tengas que comer solo en una unión monetaria. Necesitas un seguro contra crisis bancarias. Por ejemplo: cuando Arizona tuvo una crisis inmobiliaria parecida a la de España, el fondo de garantía de depósitos actuó y no se fue al garete.

-Es un poco lo que se ha hecho en la eurozona.

Estamos en ello. Por una parte, se está creando la unión bancaria, pero también se necesita algo de seguridad social conjunta. Para empezar, un seguro de desempleo compartido, que tampoco sería tantísimo dinero. Se trataría de transferencias por debajo del 1% del PIB. Y eso es lo que nos gastamos en agricultura. No son cantidades gigantes desde el punto de vista europeo.

-¿Por qué no es realista una unión política de los europeos?

Porque al final no tienes una opinión pública común, un periódico que todo el mundo lea, un político al que todo el mundo escucha. Si no tienes esa opinión pública común es muy difícil crear una posición común. Que los europeos crean que las decisiones se preparan a sus espaldas es realista y, a veces, parte de que no se entiende al político que habla.

-Es decir, que demasiada Europa puede matar a Europa.

El futuro de Europa debe pasar por hacer lo mínimo necesario para evitar estos problemas que hemos visto, pero no llevarlo tan lejos como para que los europeos se sientan engañados y gobernados por un gobierno distante. Se terminarán rebotando como está pasando en Inglaterra, en Bélgica, en Francia y en Holanda. Personalmente, querría un gobierno europeo normal y corriente como en EEUU. Es ideal, pero no necesario ni realista.

-En su libro también desmitifica dos aspiraciones de parte de parte de la izquierda. La primera es el crecimiento cero, por el que abogan los que creen que la industrialización ha ido demasiado lejos.

Creo en el cambio climático, me preocupa. Pero mucha gente que está en la idea del crecimiento cero no se da cuenta de cómo la economía pasa de átomos a bits. Cuando veo los regalos de mis hijos por Reyes... ¡es todo virtual! Su periódico no gasta un euro en distribución en papel, en furgonetas, no talan árboles. Hay que tener en cuenta que ahora el crecimiento económico posiblemente ya no sea tan intensivo en recursos como en el pasado.

-Además, usted valora el "efecto bálsamo" del crecimiento. Con crecimiento, todo es más fácil.

Es el aceite que nos permite que la maquinaria siga tirando. Te permite hacer promesas que supongan que alguien gane sin que necesariamente alguien sienta que pierde. Por ejemplo: si se le da un nuevo acuerdo a Cataluña con competencias y dinero, si no hay crecimiento, otras comunidades van a estar peor. Si hay crecimiento, eso no ocurre o se mitiga.

-El otro mantra de parte de la izquierda que usted rechaza es la salida del euro.

La burbuja tiene que ver con la entrada del euro y con que se eliminó la percepción de riesgo, parecía que todo el mundo pensara que todos los países son iguales. Tuvo consecuencias negativas y creó un problema común, pero transicionar a una economía fuera del euro sería dramático. A largo plazo, una moneda común nos crea el terreno de juego para ser esas economías del norte de Europa que nos gustaría imitar. No creces a base de que se te desboque la economía y devalúes de vez en cuando, sino a base de poner los cimientos.

-Es, según usted, el camino elegido en el pasado y que hay que evitar ahora.

España tiende al dinero fácil; al gran evento, a Barcelona 1992 y los Juegos de Madrid. ¡Menos mal que el COI nos salvó de los Juegos! No debemos ir al dinero fácil. Construyamos las cosas desde abajo y bien. Educación, instituciones que se limpien y autorregulen, partidos políticos abiertos con primarias…