INTERNACIONAL

Enrico Letta: "Los dos grandes éxitos de Europa, moneda y fronteras, se han convertido en fracaso"

27/02/2014 19:10 CET | Actualizado 27/02/2014 19:20 CET
EFE

Desde que fue asesinado políticamente por su correligionario Matteo Renzi, el ex primer ministro Enrico Letta no había aparecido en público. En la toma de posesión de Renzi como nuevo jefe del Ejecutivo italiano, apenas se cruzaron una mirada y un frío saludo. En Madrid, en el marco de un seminario organizado por el Instituto Berggruen, Letta ha reaparecido para reclamar una "mayoría por Europa" y un "sueño" europeo frente al populismo.

"Dos grandes éxitos de Europa, las fronteras y la moneda, se han convertido en fracasos", ha dicho Letta en referencia a la crisis del euro y las tragedias de la inmigración que paulatinamente se ven en las fronteras de los países del sur. Esos fracasos se ven en "la vida personal" de las personas, con la "pérdida de poder adquisitivo" o la sensación de que hay inmigrantes que llegan a Europa a quitar el trabajo a otros.

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Es en ese caldo de cultivo en el que se mueve el populismo, que es "siempre anti, nunca a favor de algo" y que las elecciones europeas tienen que combatir con esa "mayoría por Europa". Hasta ahora, la derecha discutía con la izquierda, pero en el Parlamento Europeo que saldrá de las urnas en mayo tendrá que haber otra retórica, la de una mayoría de proeuropeos que combata a los "filibusteros" en una cámara mucho más fragmentada y correosa.

El populismo se basa en asuntos como inmigración, el paro juvenil o internet. Para Letta, la Red es "un desafío a la autoridad, a la idea misma de autoridad. La autoridad se basa en el monopolio de la información", un concepto que ha cambiado en los últimos años.

Para Letta, hace falta recuperar el "sueño" europeo con un "cambio radical" en el liderazgo, algo que pasará con la renovación de cargos institucionales que será profunda tras las elecciones de mayo.

"Hace falta comprender que hay que ser más transnacional. La alianza entre los pro europeos debe ser algo más que una llamada de teléfono antes de un consejo, más que encuentros retóricos". Los primeros ministros van a Bruselas, pero quizás deberían ir a otras capitales, porque "Bruselas se ha convertido en una ciudad demasiado, demasiado grande, presente en la vida de la gente" de manera exagerada, según él.

Hace falta recuperar "el sueño. Los otros tienen el dream. Su sueño es que el euro termine, que no haya UE, Bruselas, Frankfort". "Ese sueño es el que tenemos que poner en el fuego de la batalla política. Que la bandera de Europa sea percibido como la bandera del futuro"