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Final Copa del Rey: Bale corona al Madrid (1-2)

16/04/2014 19:47 CEST | Actualizado 17/04/2014 01:48 CEST
AFP

Un tren de Gales llamado Bale se coronó en Valencia tras una espléndida jugada cuando todo indicaba que la final ante el Barcelona se encaminaba hacia la prórroga.

El flamante fichaje del Madrid, que costó un centenar de millones de euros, demostró en Mestalla que se puede contar con él cuando la estrella del equipo, Cristiano Ronaldo, está ausente.

El Barcelona sigue vagando por los terrenos de juego y la final no fue una excepción. Muy lejos de su mejor nivel, volvió a dejar muchísimas dudas y sólo tuvo momentos puntuales de cierto brillo, más por cansancio del rival que por mérito propio. Apenas Iniesta y un voluntarioso Neymar pusieron algo de calidad al escaso fútbol culé.

El partido comenzó muy bien para el Real Madrid, que se adelantó a los siete minutos gracias a un buen contragolpe lanzado por Isco, elaborado por Benzema y Bale, y culminado por Di María, que cruzó un zurdazo para que Pinto sólo pudiera poner la mano y ver cómo se colaba en la portería.

El Madrid había dominado los espacios y se cerraba bien atrás, evitando los pases diagonales de Xavi e Iniesta. La presión en el centro del campo hacía el resto. Así llegó el primer tanto, gracias a una buena presión de Isco sobre Dani Alves, descolocado durante todo el encuentro.

El Barcelona quiso recuperar su juego, pero se empeñaba en alcanzar el marco de Casillas a través de complejas combinaciones por el centro del área o a través de centros a un área muy poblada por la defensa blanca.

Ancelotti hizo que su equipo se acurrucase en esa cómoda posición y lanzase contragolpes que, por falta de acierto, no terminaban en gol.

¿Y MESSI?

Al descanso el 0-1 era hasta una buena noticia para el Barcelona, que no tenía noticias de Messi. El argentino tampoco brilló en el segundo tiempo, donde apenas aportó un par de arrancadas.

Eso sí, el Barcelona parecía otro equipo. Salió más decidido a buscar el tanto, aunque empeñado en hacerlo por el centro, todo se estrellaba en el muro madridista.

Los blancos, a lo suyo, buscaban la portería rival con rápidos contragolpes. Bale y Di María lideraban la vanguardia de los de Ancelotti. Así Benzema estrelló un tiro al palo antes del empate.

Una igualada que llegó como menos se lo podían esperar los aficionados. Entre las torres defensivas del Madrid, en un lanzamiento de esquina, Bartra aprovechó que Pepe se confiaba para rematar de cabeza con un gran giro de cuello y poner el balón fuera del alcance de Casillas.

El empate espoleó al Barcelona, que parecía físicamente superior a su rival. En efecto, salvo a Bale. Al galés parecía que no se le terminaba la gasolina.

EL GOLAZO DE BALE

Mientras el Madrid se abría en defensa y permitía las internadas de Neymar y de Pedro, sustituto de Cesc a poco del segundo tiempo, Bale mantenía el tipo en la punta con arrancadas espectaculares.

Todo un presagio del tanto que supuso un título. Un balón en largo por la banda izquierda llegó a sus pies. El joven futbolista tiró el esférico hacia adelante y se marchó de Bartra como una bala, llegando incluso a salirse del campo para alcanzar el cuero. Cuando llegó, ya estaba en el área y sólo le quedaba Pinto, al que superó con un túnel.

Después la suerte se alió con el Madrid tras una jugada colectiva del Barça que Neymar culminó disparando al palo. El balón regresó a las manos de Casillas, que se fue a agradecérselo al poste. Ahí se terminaron las esperanzas blaugranas.

No lo valdrá, pero Bale demostró esta noche por qué el Madrid pagó por él 100 millones.

La final de Copa, en imágenes

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