ECONOMÍA

El Gobierno impulsa la campaña de Luis de Guindos para presidir el Eurogrupo

27/06/2014 07:00 CEST | Actualizado 27/06/2014 16:20 CEST
GTRES

ENVIADO ESPECIAL A BRUSELAS.- Alto cargo con José María Aznar, directivo de Lehman Brothers, habitual de los think tank, ministro de Economía y, quizás más pronto que tarde, el español con un puesto más destacado en la Unión Europea desde Javier Solana.

El Gobierno se prepara ya para lanzar la campaña de Luis de Guindos a la presidencia del Eurogrupo, la reunión de los ministros de Economía del euro. Con discreción y sin confirmar ni desmentir nada, al más puro estilo comunitario, el Gobierno de Mariano Rajoy ha empezado ya a tantear las posibilidades del ministro. En Bruselas, el presidente ha eludido este viernes pillarse los dedos. "Hay que esperar" y el tema no será tratado en la cumbre, se ha limitado a decir.

Fuentes diplomáticas españolas destacan el inmejorable puesto de partida que tiene Guindos para hacerse con las riendas del foro. En él se han diseñado todas y cada una de las determinantes decisiones económicas aplicadas en la eurozona, desde los rescates hasta las medidas de austeridad. Fuentes europeas consultadas por El Huffington Post apuntan además que no sólo es el mejor colocado en la rampa de salida, sino que por el momento no hay ningún oponente destacado.

VER ADEMÁS: La cumbre que elige a Juncker

En la actualidad, el Eurogrupo está presidido por Jeroen Dijsselbloem, el ministro de Finanzas holandés. Antes de él ocupó el puesto Jean-Claude Juncker, que este viernes recibe la bendición de la cumbre de jefes de Gobierno para presidir la Comisión Europea.

BIG BANG DEL PODER EUROPEO

Aunque el mandato del presidente del Eurogrupo es de dos años y medio y Dijsselbloem debería seguir en el cargo hasta el verano del año que viene, el ministro ha expresado en privado su intención de convertirse en comisario, con aspiraciones a una importante cartera económica. Se integraría así en el equipo de Juncker, que comenzará a confeccionarse este mes y se cerrará en otoño.

La cumbre de la UE, que hoy celebra su último día en Bruselas, discute los nombramientos en un paquete. Una vez decidido el presidente de la Comisión, toca renovar a los 27 comisarios (uno por país, incluyendo el jefe de la diplomacia), pero también la presidencia del Consejo, que ahora ostenta Herman van Rompuy, o la del Eurogrupo. La configuración final del poder europeo debe mantener un mínimo equilibrio ideológico y geográfico para reflejar el resultado de las elecciones europeas y no dejar a ningún país infrarrepresentado.

El otro candidato posible a la presidencia del Eurogrupo, el exministro de Finanzas francés Pierre Moscovici, también aspira a convertirse en comisario, según fuentes comunitarias.

LOS ARGUMENTOS DE ESPAÑA

Varios son los argumentos que baraja el Gobierno para lograr el puesto para un español. El más importante es el de la escasa presencia en la cúpula del poder europeo.

Hace dos años, España sufrió un duro revés al quedarse sin representante español en el Consejo Ejectutivo del BCE. La marcha de José Manuel González Páramo y el naufragio del candidato propuesto por Rajoy dejaron, por primera vez, a España fuera de la cúpula de la institución.

"Alemania tiene su decisión [en favor de Guindos] tomada desde que España se quedó sin representante en el BCE", aseguran fuentes europeas. Desde ese momento, fue el propio Guindos el encargado de mostrar, cada vez que se presentaba una oportunidad, su decepción ante sus colegas por la falta de grandes puestos para España. El ministro bloqueó temporalmente la elección del sucesor de González Páramo en el BCE, un luxemburgués, y fue el único que se abstuvo cuando se eligió a Dijsselbloem para el Eurogrupo. Ninguno de esos votos de España cambió el resultado, pero sirvió de recordatorio a sus colegas. Europa le debía una a España.

EL ARTÍFICE DE LA RECUPERACIÓN

¿Puede un país con un rescate de la banca presidir las reuniones del Eurogrupo? Es aquí donde entra el argumento preferido de Rajoy: el de la salida de la crisis. El Gobierno quiere ver reconocidos sus esfuerzos por sacar a España de la zozobra siguiendo en buena medida la receta más ortodoxa diseñada por el Eurogrupo. Si España ha hecho los deberes, qué menos que recompensar a su artífice y compensar así la infrarrepresentación de España en el poder comunitario.

El cargo se ha compatibilizado desde su creación con la de ministro de Economía, pero podría pasar a convertirse en permanente y con dedicación exclusiva. Ambas fórmulas interesarían al español.

El Ejecutivo ensalza también la preparación de De Guindos, que ha sido su representante internacional (y no Cristóbal Montoro) en todos los foros y que se ha afanado por tejer buenas relaciones con los demás ministros y actores financieros. Habla inglés con fluidez y recela de la refriega política interna en la que están volcados otros ministros de Rajoy.

La operación Guindos ha comenzado.

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