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22 claves para disfrutar más de los museos (FOTOS, GIFS)

14/09/2014 10:00 CEST | Actualizado 14/09/2014 10:00 CEST

El Código da Vinci (2006).

En el libro Por qué leer a los clásicos, el escritor Italo Calvino defendía que en un mundo cada vez más lleno de estímulos y ruidos es necesario cerrar de vez en cuando las ventanas de casa (cuerpo y mente) y dedicarse a leer un clásico de la literatura. ¡Y era 1991!

Visitar un museo también puede ser un buen antídoto contra el exceso de información el ruido del siglo XXI. Dedicarse entre dos y tres horas a observar tranquilamente pinturas, esculturas, fotografías en un ambiente propicio tiene el maravilloso poder de hacernos olvidar durante algunas horas de los problemas del día a día. Y nos ayuda a reconectar con nuestros sentimientos y emociones más profundas.

Sin embargo, no puedes visitar un museo como si fueses a un centro comercial. No debería ser un símbolo de estatus social o cultural. Es una inversión en nosotros mismos, y cuanto más conscientes seamos, más lo aprovecharemos y lo disfrutaremos. Nuestro compañero de El BrasilPost, Otávio Dias, nos da 22 consejos para aprovechar al máximo tu próxima visita a un museo.

1. EVITA LAS COLAS Y LAS VENTANILLAS CERRADAS

Con la globalización del turismo, los principales museos del mundo están cada vez más llenos. Y las buenas exposiciones también atraen mucho público. Para evitar colas gigantescas o la decepción de no conseguir entrar, compra las entradas previamente por internet. Muchas veces también se puede elegir la hora de acceso. No te retrases.

Topkapi (1962.)

2. BUSCA DÍAS Y HORARIOS ALTERNATIVOS

No siempre es posible, pero para evitar el mogollón delante de los cuadros, intenta ir durante la semana y en horarios menos concurrido.s

3. LA INFORMACIÓN PREVIA ES SIEMPRE BIENVENIDA

Intenta informarte sobre el museo y el acervo disponible siempre ayuda a decidir en qué centrarnos durante la visita. También es interesante informarse previamente sobre los artistas expuestos, sus ideas, dónde y cuándo vivieron, a qué movimiento pertenecieron. La web del Moma, por ejemplo, tiene una sección educativa con muchas pistas de cómo disfrutar la colección de arte modernos y contemporáneo de la galería neoyorquina. Al llegar de las obras, aprovecharás mucho más.

4. ELIGE MUSEOS MÁS PEQUEÑOS Y MENOS CONCURRIDOS

Escoger museos menos conocidos es una buena manera de huir del estrés de las salas abarrotadas y ruidosas. Más allá de eso, éstos suelen tener colecciones con temas más concretos o sobre culturas o épocas más concretas, lo que resulta más fácil de comprender. Por último, se pueden conocer con más calma y sin cansarnos demasiado.

5. VISITAR CASAS DE ARTISTAS Y COLECCIONISTAS

Conocer las casas en las que vivieron distintos artistas revelan tanto sus gustos y sus hábitos como los de su familia, a la vez que su forma de trabajar. También sirve conocer casas de grandes coleccionistas para entender su forma de ver el arte y sus elecciones.

6. DEDÍCALE UNA PARTE DEL DÍA, DESPUÉS HAZ OTRA COSA

Menos es más. Es posible pasar días enteros en grandes museos como el Metropolitan de Nueva York, Louvre de París o el British Museum de Londres. Pero observar obras de arte exige concentración y, después de unas tres horas, la mente y el cuerpo se cansan. Escoge una parte del día para dedicar a un museo, se la mañana o la tarde. Durante el resto de la jornada, haz algo totalmente diferente, preferentemente al aire libre.

7. YO PREFIERO LAS MAÑANAS

Si puedes elegir, prefiero tomar un buen desayuno y llegar al museo hacia las nueve con la mente fresca y el cuerpo descansado. Así al mediodía tendrás la misión cumplida. Es hora de comer y tomarte un buen vino.

Una noche en el museo (2006)

8. DE NOCHE LA TEMPERATURA CAMBIA

Algunos museos abre de noche una vez a la semana o al mes. Puede llenarse, pero el público es diferente, son personas que trabajan en horario comercial. Y puede ser un buen momento para ligar, ¿por qué no?

9. LA COMODIDAD, POR ENCIMA DE TODO EN PRIMER LUGAR

Si el plan es ir al museo, lleva ropa y zapatos cómodos. Deja las bolsas y los abrigos más pesados en el ropero e irás más libre. Más ligero.

10. GUARDA EL MÓVIL Y NO HAGAS FOTOS

Evita que interfieran los estímulos que nada tienen que ver con la experiencia de visitar un museo. Respeta tu momento y el de las personas que están a tu alrededor. ¿Y para fotografiar cuadros y esculturas? Si quieres un recuerdo, ve a la tienda del museo.

Moonraker (1979)

11. MEDITA

Correr, hablar alto, discutir y tocar las obras no procede en una visita a un museo. Y, aunque esté lleno, no te sientas nervioso ni intentes luchar por el espacio con otras personas. Intenta relajarte, como si estuvieses meditando. Anda despacio, respira a conciencia, relaja los brazos, los hombros, la cara. Concéntrate en el momento y ejercita la paciencia.

12. ABRÉTE A PENSAMIENTOS Y EMOCIONES

Cuanto más calmado y relajado estés, más abierto estarás a asimilar la experiencia estética que te propone las obras de arte y percibir así los sentimientos y pensamientos que transmiten. Si un cuadro transmite paz o una sensación de placer, sonríe. Si te remueve por dentro, ¿por qué no soltar una lágrima? Lloré mucho cuando descubrí las dramáticas pinturas de Cy Twombly, el universo particular de Louise Bourgeois o la fuerza de las esculturas de Rodin.

El síndrome de Stendhal (1996)

13. UNA OBRA DE ARTE ES UN ENIGMA

Hay mucha gente que visita los museos de forma automática. Pero el arte tiene el poder de estimular todo un proceso de debate interno. ¿Qué quiere decir el autor con este trabajo? ¿Qué provoca esta obra en mí? ¿Qué me hace sentir? Cuando una obra llama tu atención, dedícale más tiempo. Intenta descifrarla.

14. ¿LEER O NO LEER TODO EL MATERIAL DISPONIBLE?

Eso va a depender de la personalidad de cada uno. Hay gente que le gusta saber todo de los artistas y de las obras que están viendo y esto demanda mucho tiempo. Otros prefieren centrarse en las obras, sin preocuparse tanto de aprender. Prefieren dejarse llevar. Tú mismo tienes que decidir lo que mejor te funciona, no te sientas obligado a nada.

15. ¿OÍR O NO OÍR LAS AUDIOGUÍAS?

Tienen mucha información relevante y la plantean de forma agradable y estimulante. Pero exigen tiempo. La peor es que tienes que elegir entre escuchar o o adelantar el audio para ganar tiempo. Si optar por escuchar, llega al final.

16. ¿COLECCIÓN FIJA O EXPOSICIÓN TEMPORAL?

Los grandes museos suelen tener áreas dedicadas a la colección permanente y otras a exposiciones temporales. Las dos cosas merecen la pena, pero, para aprovechar bien, céntrate en lo que más te interesa en ese momento. Incluso en la parte permanente, merece la pena que escojas. Opta por una o dos y sumérgete en ellas.

17. ¿POR QUÉ LAS EXPOSICIONES TEMPORALES MERECEN TANTO LA PENA?

Me encantó una exposición en el Museo L’Orangerie (París) con cuadros de autores usando a sus hijos como modelos. Además había declaraciones de los hijos en vídeo. Muchos odiaban ser modelos. Exposiciones como ésa son imprescindibles porque tiene un tema definido y reúnen artistas relacionados unos con otros. Exponen piezas de diversos museos alrededor del mundo, que difícilmente volverán a estar juntas en otra ocasión. Aprovecha para leer las etiquetas y saber dónde están ahora.

18. VISITAS GUIADAS Y PROGRAMAS EDUCATIVOS

Visitar un museo acompañado de un guía puede ser una experiencia muy enriquecedora. Vale la pena echarle un ojo a los programas educativos y culturales disponibles y, si tienes tiempo, embarcarte en uno de ellos.

Vértigo (1958)

19. LA VENTAJA DE IR SOLO

Ir solo permite concentrarse en las sensaciones y emociones que surgen durante la visita. Es posible hacer la visita a tu ritmo, ir y volver sobre los cuadros, parar el tiempo que quieras o hasta sentarte delante de una obra. Experimenta.

20. PERO IR ACOMPAÑADO TAMBIÉ PUEDE SER BUENO

Un museo también puede ser un lugar perfecto para profundizar en una amistad, reforzar complicidades o incluso enamorarse. Lo ideal es ir con alguien con quien conectes, tengas intereses en común o que entienda de arte. Está muy bien intercambiar impresiones sobre las obras o avisar a tu acompañante de un detalle que podría haberle pasado desapercibido. Lo importante no es apurar a tu acompañante ni esperarlo a la salida con mala cara.

Sueños de un seductor (1972)

21. ¿SON LUGARES PARA NIÑOS?

Claro, pero no como obligación y sí como algo lúdico. Cuanto antes vayan a museos y exposiciones, más pronto aprenderán a desenvolver el criterio artístico. Una buena idea es darle un libro con obras de arte para que pinten y después llevarle a ver la pintura original. Otra opción es escoger un tema en el que centrar las visita. Ejemplo: cuadros con sombreros.

22. LLEVA UN RECUERDO DE LA TIENDA DE REGALOS

Ya hablamos de que es mejor olvidarse de la cámara y no dedicarse a hacer fotos. Pero tengo una manía que siempre llevo a cabo. En cada sala, escojo un cuadro o escultura que más me gustó, vuelvo a él y hago una fotografía mental. Al final del museo, escoge el ganador de todos para comprarlo en la tienda de museos y llevarte a casa.

Museos raros

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