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Jean-Claude Juncker dice que con el nivel de desempleo no se puede dar la crisis por terminada

05/03/2015 08:09 CET | Actualizado 05/03/2015 08:09 CET
GERARD JULIEN/AFP

Jean-Claude Juncker, le ha dado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una de cal y otra de arena. El presidente de la Comisión Europea, que estaba de visita en Madrid, afirmó que con el nivel de desempleo que tiene España no se puede proclamar el fin de la crisis. Sin ahondar demasiado en la crisis abierta entre Grecia de un lado, y España y Portugal del otro, sí ha dicho con su habitual tono socarrón que no ha visto ni a Rajoy ni a su homólogo portugués urdir ningún "plan diabólico" contra el primer ministro griego, Alexis Tsipras. "Si hubiera tenido la sensación de que tuviesen ese plan tan horripilante habría hecho algo, pero como tienen buenas intenciones no he tenido que hacer nada", ha comentado con ironía el luxemburgués, socio de los ibéricos en el Partido Popular Europeo.

Juncker se ha referido a la situación económica española en la conferencia de prensa que ha ofrecido junto a Rajoy, el presidente francés, François Hollande, y el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, tras la cumbre que han protagonizado en Madrid sobre interconexiones energéticas. Para el presidente de la Comisión, las señales de recuperación en España son obvias y el país está empezando a crecer y a tener un desempleo menor.

Pero ha precisado que mientras en Europa, y especialmente en países como España, haya una tasa de paro tan elevada, sobre todo de los jóvenes, no se podrá afirmar que se ha superado la crisis. "Lo que hace el Gobierno español es dar una respuesta a los problemas de los ciudadanos", ha añadido.

Juncker ha explicado que "las cosas están cambiando" en la UE porque la nueva Comisión que preside está dando una nueva orientación a Europa. Ha recalcado que la consolidación de las finanzas públicas era necesaria pero había que añadir una dimensión de crecimiento que es lo que pretende el denominado plan Juncker.

Rajoy ha coincidido con la visión del presidente de la Comisión respecto a la economía española al hacer hincapié en las cifras de crecimiento y de creación de puestos de trabajo. Pero ha reconocido que la tasa de paro sigue siendo "inaceptable" y de ahí su objetivo de lograr tres millones de empleos para llegar a los veinte que en su momento hubo en España.

EL CHOQUE CON GRECIA

El cruce de acusaciones, directas e indirectas, entre el primer ministro griego, de izquierda, y los españoles y portugués, de derecha, empieza a resultar cómico. Todo empezó en las reuniones del Eurogrupo y del Consejo de Europa de febrero en las que se negociaba in extremis la extensión del rescate a Grecia. Aunque Alemania era quien públicamente ponía las cosas difíciles a Atenas, de puertas para adentro eran Portugal y España quienes más fuerte apretaban las tuercas por miedo a un contagio de la fiebre de renovación de Syriza en casa. Ya en aquella primera Cumbre en la que participó Tsipras, en la que Rajoy y él ni se saludaron, le dejó un recadito: "Le he visto algo nervioso durante la cumbre, en especial en lo que respecta a Grecia".

A partir de ahí, la cosa no ha hecho sino aumentar. Tsipras volvió a acusar a Portugal y España de tratar de llevar a Grecia "al abismo" para "evitar un riesgo político interno" el pasado 28 de febrero, y Rajoy, esta vez sí, le contestó que él no era responsable de sus líos internos. "Buscarse un enemigo fuera es un truco que ya hemos visto muchas veces a lo largo de la historia, pero no resuelve los problemas, sólo los agrava, y la única forma de resolver los problemas es ser serio, decir la verdad, no prometer lo que sabes que no puedes cumplir porque no depende de ti y gobernar", ha añadido Rajoy.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, le dio sin embargo a Syriza donde más le duele. Este lunes dejó caer que Grecia necesitará un tercer rescate, de unos 50.000 millones de euros. Guindos sabe bien que este comentario le iba a dar dolores de cabeza a Tsipras en casa, donde efectivamente tiene que afanarse por vender a la parte más izquierdista de su partido, y a los griegos, que la prórroga del rescate no ha sido un gol de la UE, sino una parte del plan trazado por su ministro Yani Varoufakis.

En paralelo, Rajoy se quejó a Bruselas. Bruselas le dijo que existía una cosa que se llama libertad de expresión y que no iba a meterse en la riña ni a pedir a Tsipras que rebajase el tono. Y así estaba todo hasta que llegó Juncker a Madrid y apoyó a Rajoy y a Portugal.

Juncker ha recalcado que no se ha hablado de este asunto en la reunión de Madrid pero ha garantizado que no ha observado en las últimas semanas que Rajoy y Passos Coelho tengan en marcha "un plan diabólico" contra el primer ministro griego.

El presidente de la Comisión ha insistido en que en algunas entrevistas ha explicado que ha habido países más exigentes ante la situación de Grecia y ha citado en concreto a Holanda y Eslovaquia. Respecto a la actitud de España y Portugal ha señalado que se trata de países que han puesto en práctica programas de ajustes duros y lo que pueden esperar es que en otros países haya "los mismos esfuerzos valientes".

Ante la pregunta de si prevé que habrá un nuevo rescate de Grecia, Juncker ha considerado prematuro contestar porque ahora se ha acordado que haya cuatro meses de prórroga del rescate. "Ya veremos cuál es la situación cuando hayan transcurrido esos cuatro meses", ha señalado el presidente de la Comisión, quien ha precisado que habrá que hablar de Grecia "con mucho respeto a la dignidad de esta gran nación".

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