INTERNACIONAL

Algunas compañías obligan a que siempre haya dos tripulantes en cabina

26/03/2015 14:55 CET | Actualizado 27/03/2015 12:11 CET

Cuando el Airbus A320 de la compañía Germanwings se estrelló en los Alpes, en la cabina sólo se encontraba el copiloto Andreas Lubitz, de quien los investigadores creen que "tuvo la voluntad de destruir el avión" después de que impidiera al comandante regresar a los mandos cuando volvía del baño.

Expertos en aviación han explicado a El Huffington Post que en Iberia y otras compañías existe un protocolo de entrada y salida para los miembros de la tripulación, que obliga a que siempre haya dos tripulantes en la cabina.

Estas mismas fuentes admiten, sin embargo, que este tipo de protocolos no se suelen cumplir por cuestiones prácticas. "Cada vez somos menos tripulantes en el avión y habría que interrumpir el servicio", aseguran.

Un miembro de la tripulación de Iberia que no quiere dar su identidad, confirma este extremo. "Tienes que interrumpir el servicio y no suele hacerse, aunque hay comandantes que te llaman cuando quieren ir al servicio", asegura.

"Ni se te pasa por la cabeza que en dos minutos le vaya a pasar algo, ni mucho menos que se vaya a querer suicidar y vaya a bloquear la puerta, que siempre llevan desbloqueada para que se pueda abrir con el código desde fuera. A partir de ahora seguro que se cumplirá a rajatabla. De todos los accidentes se saca una normativa nueva", añade.

Fuentes de Iberia consultadas por El Huffington Post han rechazado hacer comentarios sobre los protocolos de seguridad alegando que es algo que nunca hace la compañía.

A lo largo del día, varias compañías han anunciado que cambiarán sus protocolos para que siempre haya una segunda persona en cabina -otro miembro de la tripulación auxiliar- cuando un piloto se ausente momentáneamente. Lufthansa, Alitalia, EasyJet, IcelandAir, Air Canada, y la noruega Air Shuttle así lo han anunciado. La brasileña TAM ya aplicaba esta norma.

Desde la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) explican que las compañías están obligadas a cumplir la normativa, pero que ésta no obliga a que haya dos personas en cabina, algo que depende de los protocolos aplicados por cada aerolínea.

A este respecto, Carsten Spohr, presidente de Lufthansa, compañía matriz de Germanwings, ha explicado que su compañía sí permite que, en caso de necesidad, uno de los pilotos abandone la cabina "durante un período corto de tiempo" a partir de los 30.000 pies.

Esto es lo que dice la normativa oficial sobre la seguridad de la cabina:

a) Si un avión está equipado con puerta de acceso a la cabina de vuelo, deberá ser posible cerrarla con cerrojo desde el

interior, y se facilitarán los medios para que la tripulación de cabina pueda informar a la tripulación de vuelo en caso

de producirse en la cabina de pasajeros actividades sospechosas o infracciones contra la seguridad.

b) Todos los aviones que transporten pasajeros y tengan una masa máxima certificada de despegue superior a 45.500 kg o una configuración operativa máxima de asientos para más de 60 pasajeros, empleados en el transporte comercial de pasajeros, estarán equipados con una puerta aprobada para la cabina de vuelo cuyo cerrojo podrá cerrarse y abrirse

desde cada uno de los puestos de pilotaje y que estará diseñada para cumplir los requisitos aplicables de aeronavegabilidad.

c) En todos los aviones equipados con una puerta de acceso a la cabina de vuelo, conforme a lo dispuesto en la letra b):

1) dicha puerta estará simplemente cerrada antes de encender los motores para el despegue y cerrada con cerrojo

cuando lo requieran los procedimientos de seguridad o el piloto al mando, hasta que se apaguen los motores

después del aterrizaje, salvo cuando se considere necesario que entren o salgan de la cabina de vuelo personas

autorizadas en cumplimiento de los programas nacionales de seguridad para la aviación civil, y

2) se proporcionarán los medios para que cada piloto pueda vigilar desde su puesto toda la zona de la puerta desde el

exterior de la cabina de vuelo, con objeto de identificar a las personas que soliciten entrar y de detectar comportamientos sospechosos o amenazas potenciales.

Desde que se conocieron los detalles del siniestro, tres compañías aéreas, entre ellas EasyJet, han cambiado su normativa y obligará a que siempre haya dos tripulantes en cabina.

UN CÓDIGO PARA ENTRAR

En declaraciones a la Agencia EFE, el decano del Colegio de Pilotos (COPAC), Luis Lacasa, ha explicado que el sistema de apertura de la puerta de cabina obliga a los pilotos que salgan a teclear un código para volver a entrar y que dicho código se revisa en cada vuelo.

Según Lacasa, el sistema de acceso desde el exterior posee dos códigos: uno estándar, para hacer alguna consulta y que activa un pitido intermitente; y otro de emergencia, que genera un zumbido fuerte.

El piloto que se encuentre a los mandos cuenta con 20 segundos para bloquear la puerta y anular el acceso a quien quiera entrar si considera que existe situación de riesgo.

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"VOLUNTAD DE DESTRUIR EL AVIÓN"

El fiscal de Marsella, Brice Robin, jefe de la investigación del accidente, ha explicado este jueves que el copiloto aprovechó la ausencia del comandante para precipitar el avión contra los Alpes de forma intencionada.

"Con precaución, pensamos que el copiloto tuvo la voluntad de destruir el avión. No deja entrar al comandante, acciona los mandos de descenso, no responde a las llamadas de los controladores y respira con normalidad", ha relatado.

"En la grabación se escuchan perfectamente los últimos 30 minutos de vuelo. Los primeros 20 son normales. Luego el comandante cede los mandos al copiloto, creemos que para hacer sus necesidades. Justo antes de eso notamos que el copiloto no habla normal, ofrece respuestas lacónicas, con monosílabos, pero no es una conversación. No encontramos explicación. No tenía motivo para no abrirle", ha añadido Robin.

Aun así, según el investigador, "no hay nada, a día de hoy", que les haga pensar "en un atentado terrorista".

Robin ha confirmado que el nombre del copiloto es Andreas Lubitz, de 28 años y natural de Montabaur, una localidad al oeste de Alemania. Tenía una experiencia de 630 horas de vuelo y había comenzado a trabajar en la compañía Germanwings en septiembre de 2013.