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Niños en la nieve: qué ropa y qué complementos básicos necesitan para iniciarse en el esquí

01/12/2015 09:38 CET | Actualizado 01/12/2015 09:39 CET
GTRESONLINE

Sea porque te los llevas tú a la nieve, o porque se los lleva el colegio en una Semana Blanca o similares, no vale todo para proteger a la prole del frío de la montaña. La ropa para el debut esquiador de los más pequeños de la casa debe ser divertida, para que no paren de reírse ni cuando se den trompazos; llamativa, para que tú los puedas situar de un vistazo; y cómoda, muy cómoda. Que no cale es también importante, porque los pequeños son mucho de hacer la croqueta retozando sobre la nieve.

Y ya si es crecedera, mejor que mejor. Ten en cuenta que se la van a poner un par de veces cada temporada y quizá el año que viene mida 10 centímetros más. Hay ropa diseñada para plantar cara al estirón.

EL EQUIPO

  • El mono. Es el clásico infantil de invierno. Más cómodo no puede ser, tanto para ellos como para ti, salvo quizá en el momento en que tiene que ir (o llevarles tú) al baño. Existen muchas variedades y sus precios son también muy variados. El único inconveniente que presenta es que un pantalón + anorak se puede usar más en el día a día y un mono no es la mejor opción para ir de paseo al parque.
  • El casco. Es un periférico básico. Para elegirlo, hay que fijarse que sea de la talla de nuestro hijo y que quede siempre bien abrochado. Compruébalo, porque si les queda grande se lo suelen echar hacia adelante, desprotegiendo la nuca. Craso error.
  • Las gafas, llamadas máscaras en el mundillo del esquí. Deben cubrir desde la frente hasta la nariz, por mucho que se quejen. Es mejor que tengan goma elástica a fijación de varios puntos.
  • La braga. Esta prenda cubre garganta, boca y cuello, además de dar un toque muy de snowboarder a cualquiera que lo lleve. Las hay de muchos tipos y para todos los gustos, desde para fans de Star Wars hasta para amantes de Elsa y Anna.
  • Botas. Aquí lo importante es que no calen y si además son con borreguillo, mucho mejor.
  • Guantes, mejor que sean dos (pares). Los van a perder seguro y que el segundo día vayan con las manos desprotegidas no resulta nada recomendable.
  • Ropa térmica. Mallas, camisetas... todo vale con tal de evitar el resfriado del día después.

A BUEN PRECIO

Un truco para conseguir precios competitivos es aprovechar el fuera de temporada. Pretender comprar ropa para la nieve barata en noviembre es pedir peras al olmo, pero si esperas a las rebajas de enero, o mejor aún, a que la temporada toque a su fin, encontrarás auténticas gangas. Sobre todo en las tiendas de las estaciones de esquí, que son multimarca y tienen unas ganas locas de quitarse de encima el stock cuando la primavera asoma.

Además, ahora que se lleva el consumo colaborativo, más conocido como mercadillo de toda la vida, encontrar ropa de segunda mano es todavía más fácil. Esta opción resulta especialmente interesante en el caso de los niños que dan el estirón año tras año, y no amortizan sus prendas un año para otro.

Mención aparte merecen esas estridencias que tú no te pondrías ni en tu despedida de soltero pero que tan monas quedan en los niños. Bob Esponja o Minnie Mouse se van a la nieve son sólo algunos desternillantes ejemplos. Como los vea tu hijo en un escaparte, estás perdido. Toca comprarlos sí o sí.

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