INTERNACIONAL

Níger, Nepal, las tribus peruanas... los olvidados de la Cumbre del Clima

10/12/2015 16:22 CET | Actualizado 10/12/2015 16:22 CET
DOMINIQUE FAGET / AFP

Con motivo de la COP21, 195 países están reunidos en París hasta el viernes 11 de diciembre. ¿Su objetivo? Encontrar un acuerdo que permita limitar a 2ºC el aumento de la temperatura media mundial. Entre todos estos países, de los que más se oye hablar es de los grandes del mundo: Estados Unidos, China, la Unión Europea, Rusia e incluso India. En cambio, también están presentes otros países menos mediatizados, islas y poblaciones indígenas, que a menudo pasan desapercibidos en las negociaciones.

El problema del calentamiento global no es tanto una cuestión de futuro como de supervivencia. Para Aurélie Ceinos, de la ONG Care France, hay "varios motivos" que explican la invisibilidad de ciertos países. "Las negociaciones de la COP21 son un reflejo del mundo en que vivimos", explica. El peso económico de los países define su peso en las negociaciones. A esto se añade el desequilibrio entre el tamaño de las delegaciones, los problemas de traducción para los no angloparlantes y el hecho de que, durante años, sólo se haya puesto el foco sobre la reducción de las emisiones de CO2.

LA UNIÓN HACE (EN TEORÍA) LA FUERZA

Para hacerse oír, sólo cabe una estrategia: la unión. Hoy en día cada país participante en la COP21 pertenece a un grupo, asociado a su vez a otro grupo más importante. Al reunirse, también ganan mayor visibilidad y peso en las negociaciones… siempre y cuando se entiendan bien entre ellos.

cop21 negociations

Todas las poblaciones que aparecen a continuación se ven afectadas por una consecuencia en particular del calentamiento climático. No obstante, pese a formar parte de grupos más o menos influyentes, sus reivindicaciones pasan desapercibidas en las negociaciones.

  • La deforestación: la tribu Ashanikas de Perú
    MARTIN BUREAU / AFP
    En las avenidas del municipio francés de Bourget, con sus trajes tradicionales adornados con plumas, este grupo no ha pasado desapercibido. Varios miembros de la tribu Ashaninkas, originarios del departamento peruano de Junín, han decidido presentarse en París para alzar su voz, poco representada en la COP21, donde sólo hay una delegación peruana. Esta tribu pretende llamar la atención sobre un problema que afecta a su día a día: la deforestación.

    Los Ashaninkas, la tribu autóctona de la Amazonia peruana más antigua, están viendo desaparecer su hábitat y todos sus recursos. Aparte de la deforestación, la expansión de los campos agrícolas y la polución de los ríos perturban de forma considerable su modo de vida tradicional.

    "La COP21 debe ser la ocasión de discutir con los diferentes Gobiernos, porque las gentes no conocen nuestro modo de vida y tienen la mente cerrada", explica a la web Reporters Miguel Samaniego Arroyo, representante de la comunidad en Perú. También denuncia que las negociaciones estén dirigidas por "los poderosos" y que las tribus estén ahí sólo "por el folklore".

    Bajo los auspicios de la delegación de Perú, "relativamente poco escuchada" —según Aurélie Ceinos— a pesar de la Cumbre de Lima, y sin peso económico, las tribus peruanas siguen luchando hoy en día por hacerse oír. La creación en 2005 del Foro Internacional de Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático, que agrupa a poblaciones indígenas de todo el mundo, todavía no ha dado sus frutos.
  • La crecida de las aguas : Kiribati, Tuvalu...
    GIFF JOHNSON / AFP
    Seguro que ya habéis oído hablar de las pequeñas islas del Pacífico amenazadas por la crecida de las aguas. Kiribati, Tuvalu, las islas Cook… En algunas, la crecida de las aguas se observa a diario y da lugar a la migración de los pueblos. Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas señalaba que entre 2005 y 2015, el 15% de la población de Tuvalu tuvo que emigrar a otras islas vecinas, cada vez más superpobladas e igualmente en peligro.

    Para aumentar sus posibilidades de hacerse oír, estas pequeñas islas se federaron en 1990 bajo el nombre de Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS). Creada en la segunda conferencia mundial sobre el clima, esta alianza es una de las primeras que ha puesto sobre la mesa los problemas de las islas. Su objetivo consiste en llamar la atención sobre la crecida de las aguas y las consecuencias que conlleva.

    Con su treintena de miembros, el grupo AOSIS en general está bien representado en la COP21. Sin verdaderas divisiones internas, sus miembros siguen centrados en una sola problemática. El 2 de diciembre, tras una intervención del presidente de las Maldivas, que preside este año el grupo, el propio Barack Obama apoyó su acción, recordando que él también era un "hijo de las islas" y, por tanto, estaba particularmente sensibilizado con este tema.

    Sin embargo, pese a tener una cierta notoriedad, sus reivindicaciones apenas se han tenido en cuenta. A diferencia de la mayoría de países desarrollados, ellos piden una limitación del aumento de la temperatura de 1,5°C —esencial para su supervivencia—, la inclusión del principio de "pérdidas y daños" que se ocupe de los estragos ligados al cambio climático, así como la atribución de una parte específica del presupuesto prometido (100.000 millones de dólares) a los Estados Insulares. Y que esta vez no se limiten a "declaraciones de intención", recalcó el presidente de Kiribati, Anote Tong. Al igual que Francia, el grupo AOSIS reclama un acuerdo vinculante, con el fin de que se aplique, no sólo que se escuche.
  • El retroceso de los glaciares en Nepal
    ROBERTO SCHMIDT / AFP
    Científicos y ONG no dejan de interpelar a los dirigentes sobre el retroceso de los glaciares en el Ártico y el Antártico, con la foto del oso polar famélico como muestra. Sin embargo, hay algo mucho más cercano que está en peligro: lo que los científicos han llamado "el tercer polo". En los glaciares de Asia, la tercera mayor reserva de hielo del planeta y frontera entre el sur de China (Tíbet) y Nepal, la temperatura ha aumentado 1,3°C en 50 años, es decir, tres veces la media mundial. Y las consecuencias no se limitan a un solo país.

    Las elevadas cumbres chinas, donde nacen los principales ríos de Asia (el Indo, el Mekong o el río Amarillo por citar sólo algunos), dan de beber a un 35-40% de la población mundial, como indica Matthieu Ricard, monje budista francés comprometido con numerosas causas tibetanas. En caso de un deshielo importante, las consecuencias sobre la economía y la agricultura del continente asiático serían catastróficas. A esto hay que añadir el riesgo de tsunamis de hielo "verticales" que amenaza a los pueblos de Nepal.

    Pero, si bien la región del Tíbet puede llegar a beneficiarse del peso de China para poner en valor su situación, este no es el caso de países como Nepal, que pertenece al grupo de los "países menos desarrollados" (LDC). Los países afectados por el retroceso de los glaciares se han unido bajo la bandera de la Unión Internacional de las Asociaciones de Alpinismo. Juntos, han publicado una declaración sobre las repercusiones del cambio climático en las montañas, que exige que se reserve una cantidad determinada para estos ecosistemas vulnerables de entre los 100.000 millones de dólares de ayuda que los países desarrollados destinarán a los países en desarrollo.
  • La sequía: el caso de Níger
    ISSOUF SANOGO / AFP
    La República de Níger, penúltima en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en 2013, es un territorio árido, del cual sólo la zona sur es explotable. Los habitantes practican la agricultura y la ganadería, sin por ello llegar a satisfacer sus necesidades. Para este país de África al borde de la asfixia, el calentamiento global resulta crítico. "Dos grados es para el mundo, y dos grados para el mundo quiere decir tres grados para África", confesaba al micrófono de France Info el presidente Mahamadou Issoufou, que aboga por una limitación de 1,5°C.

    Níger, miembro del grupo África, espera que sus quejas se escuchen. Pero, justo por formar parte de un grupo donde evolucionan varias decenas de países cada uno con niveles económicos diferentes, la cuestión está lejos de ser tenida en cuenta. "En el grupo África, a diferencia, por ejemplo, del grupo AOSIS, los intereses de los países divergen. Existe una verdadera brecha entre Sudáfrica, que es un país desarrollado, y Níger. Por tanto, es complicado llegar a un acuerdo que convenga a todos para ponerlo sobre la mesa de las negociaciones", reconoce Aurélie Ceinos.

    En efecto, para Níger es imposible aspirar al desarrollo mediante los combustibles fósiles. El presidente prefiere apostar por energías renovables como la hidráulica, pero no pretende hacerlo en detrimento del desarrollo económico. Queda, por tanto, negociar la cuestión de la adaptación de los pueblos afectados que, por el momento, interesa poco a los países desarrollados, y la del reconocimiento de su vulnerabilidad para conseguir que se destine un presupuesto para "pérdidas y daños".

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Este post fue publicado originalmente en la edición francesa del 'HuffPost' y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano

Ve a nuestra portada Facebook Twitter Instagram Pinterest