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Vinos para cenar y regalar: recomendaciones por menos de 10 euros para acertar esta Navidad

30/12/2015 08:01 CET | Actualizado 31/12/2015 16:57 CET
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Comilonas familiares, brindis por el nuevo año, regalos por habernos portado bien en el anterior... estas tres ocasiones navideñas maridan a la perfección con un buen vino pero ¿cuál elegir? Alicia Estrada, autora del libro Los 100 mejores vinos por menos de 10 euros, 2016 (geoPlaneta), da sus claves para acertar en estas fiestas sin necesidad de gastarse un dineral.

"No pagues por algo que no sabes disfrutar" es una de sus máximas. "El vino es como el arte o la música, tienes que empezar por el principio", explica a El Huffington Post. "Todos los años en enero me encuentro con alguien que me habla de la decepción del Vega Sicilia. Es un gran vino, pero hay quien cree que se lo va a llevar a la boca y va a volar, pero en realidad no tiene la formación sensorial para captar sus matices". Por ese motivo su consejo es ir subiendo escalones, comenzar por vinos que no superen los 10 euros e ir aprendiendo.

Una buena ocasión para probar nuevos caldos son las fiestas navideñas. "Normalmente uno se sienta a la mesa y necesita dos o tres botellas si se junta una decena de personas, pero en vez de que sean todas del mismo vino mi recomendación es comprar varios y tomar media copa de cada uno, así es mucho más divertido", apunta.

Entonces, ¿un blanco para empezar, un tinto para la carne y un vino dulce para los postres? "Que cada uno beba lo que le guste", afirma tajante. "Los maridajes tienen que ver más con los gustos que con las reglas que nos den". Vía libre, pues, a saltarse el esquema clásico.

PARA ABRIR BOCA

Un vino blanco joven y fresco o un tinto ligero son una elección perfecta para el momento del aperitivo. Si tuviera que mencionar sólo uno, Estrada se queda con Miriade Viognier, de Bodegas Vallegarcía de La Mancha.

"Es sorprendente, es de una variedad poco conocida de [uva] viognier. Es equilibrado, sin desparrames cromáticos ni ser extremadamente seco", explica. La botella cuesta menos de ocho euros y puede recordar al albariño. "Es un blanco alegre que se puede llevar a la mesa con el primer plato".

CON EL PLATO PRINCIPAL

Los cánones mandan seguir con el vino blanco si se va a servir pescado o cambiar al tinto si el plato principal es una carne, pero no es un sacrilegio no hacerlo así. "Hay quien prefiere beber blanco con los asados porque refresca mucho. Aconsejaría buscar uno con madera o que sea potente", señala esta experta. "Y a la inversa, se puede tomar pescado con tinto. Habría que irse a tintos suaves y ligeros, no grandes reservas".

Para un pescado en salsa, su propuesta sería Izadi Fermentado en Barrica, de La Rioja, que "a la frescura de un blanco le suma las cualidades de la madera: profundidad, complejidad...". La botella ronda los ocho euros y puede ir muy bien también con ahumados.

Si se prefiere un tinto para acompañar el pescado, su opción es el Guerinda Tres Partes de Bodegas Máximo Abete, de uva garnacha navarra. "Muy suave, joven y fresco" y por unos seis euros la botella.

Cuando el plato principal es una carne, las posibilidades en cuanto al vino se disparan "desde los vinos de un año de madera hasta los grandes reservas". ¿Por qué no acotar eligiendo un vino de la tierra? "A los aragoneses les recomendaría Manga del Brujo de Calatayud, garnacha con nervio, potente y bien estructurado pero lleno de fruta. Si estuviera en Cataluña podríamos irnos al Montsant con L'Efecte Volador". Para quien prefiera un crianza de Ribera, recomienda Viña Gormaz, de Soria.

BRINDIS Y POSTRES

Tras una comida copiosa, se suele estar bastante saturado y por tanto, se agradece la frescura del cava. Sin embargo, no todos combinan bien con dulce. "El brut nature puede parecer el mejor, es el más seco, pero es adecuado para llevarlo a la mesa, pero no con los postres. Buscaría uno con un poco de azúcar, como un brut, o bien la opción que me parece más divertida: cavas de variedades como la malvasía.

Para tomar con los postres también aconseja los "magníficos vinos dulces que hay en España", que no son tan conocidos. Aquí apuesta por los maridajes de territorio: "Cuando comes un producto de un territorio, los vinos de la zona le suelen ir bien, por ejemplo, el cordero de Castilla con el Ribera o el turrón de Alicante con los vinos de Monastrell". Una opción sería el Beryna Dulce Christina o los vinos de Moscatel de La Marina, como el de Enrique Mendoza, "ambos por menos de 10 euros".

¿Y qué vino poner a los Reyes Magos para quedar bien con sus majestades en la noche del 5 de enero? La mejor opción es un Pedro Ximénez, un vino dulce que combina a la perfección con el roscón. Hay algunos que, aunque se siguen elaborando de manera tradicional, son "menos densos y más modernos", entre los que cita Pérez Barquero PX de cosecha o Alvear PX de añada.

VINO PARA REGALAR

Tanto para obsequiar a los anfitriones como para sorprender a alguien, el vino es una estupenda elección. Si se busca uno con el que quedar bien, y más cuando no se conoce muy bien a la otra persona, una apuesta segura es "un vino de marca y denominación de origen conocida", asegura Estrada. "Con un Rioja o un Ribera difícilmente me voy a equivocar. Con un Pago de los Capellanes, en su gama más simple que ronda los 10 euros, estás regalando marca y denominación de origen".

Otra manera original de sorprender es, de nuevo, elegir un vino de la zona. "A un salmantino le regalaría un vino de la zona y le diría 'Toma, aquí tienes noticias de tu tierra", dice tras comentar que los caldos charros son más desconocidos.

Cuando se conoce a la persona, se le puede hacer un guiño a través de la botella, aunque el abanico de precios se abre algo más.

Dar una vuelta por una enoteca puede servir de inspiración. "Si quiero dar las gracias, elegiría el rosado Gratias, que reitera el agradecimiento en su nombre; para una persona que se llama Rosa, pues el Izadi Larrosa o un Rosae; para un dibujante, Bozeto, de La Rioja", enumera.

"Si se le quiere decir a alguien que es muy dulce y especial, elegiría un vino dulce", prosigue. "Para un hermano o un amigo que es un poco bandarra, un tinto canalla que se llama Crápula, de Jumilla; para el amigo vegano, algún vino ecológico o de producción alternativa o para alguien a quien quieres mucho, un Carmesí, del mismo color que los besos". No se olvida del típico amigo foodie, para quien recomienda un vino bien considerado en el mundillo, como el Pruno. "Es un Ribera del Duero de 10 euros recomendado por Parker [gurú de la enología]".

Para Estrada es importante cuidar lo que llama "vinos-placer", un fondo de bodega para tener en casa, con vinos que le gusten a uno y que no sean complejos. "Que vayan bien con determinadas situaciones, como servirse una copita mientras se cocina", aclara. "También hay vinos para cenas románticas, pero no es lo mismo estar con la pareja disfrutando del momento, para lo que elegiría un vino más tranquilo, que si se busca rematar, que iría a uno más transgresor y provocador".

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