ECONOMÍA

La guerra de Car2go en Madrid: ¿Quién teme a la revolución del 'carsharing'?

31/01/2016 18:34 CET | Actualizado 31/01/2016 18:34 CET

Son coches pequeños, pero han generado un gran terremoto en el mundo del carsharing, los servicios para alquilar y compartir coches. Los 350 Smart eléctricos de la compañía Car2go, que desembarcó en Madrid en noviembre, han revolucionado el sector y, según afirman desde la empresa, han colocado a la capital de España como una de las ciudades más activas de las 31 en las que operan.

El funcionamiento del servicio es sencillo. El usuario únicamente se tiene que registrar en la web o en la aplicación móvil de Car2go, con la que se pueden localizar los vehículos, y validar su carné de conducir. Una vez hecho eso, puede abrir cualquier coche de la empresa con un código, sentarse y arrancar. Ya está. El precio es de 0,19 euros el minuto o 59 euros todo el día, con todos los demás gastos incluidos, como energía, aparcamiento o seguro.

De momento, los coches se tienen que dejar aparcados siempre dentro de los límites de la M-30 -al ser todos no contaminantes su estacionamiento en zonas verdes y azules es gratuito sin límite de tiempo- y el usuario no tiene que ocuparse de recargar las baterías eléctricas, puesto que es la empresa quien se encarga de ello. Orazio Corva, responsable de Car2go en Madrid, asegura a El Huffington Post que el balance en los primeros meses de funcionamiento en la capital es “muy positivo y prometedor” y afirma que los resultados están “muy por encima” de sus expectativas.

Tanto que en marzo aumentarán la flota a 500 coches y están estudiando la opción de ampliar su área operativa más allá de los límites de la M-30. También, asegura Corva, tienen planes para llevar el servicio a otras ciudades de España, aunque admite que todavía no tienen nada “definido” porque la implantación requiere una evaluación previa en profundidad. Todavía no quiere dar datos sobre el número de usuarios, pero asegura que sus coches han recorrido 800.000 kilómetros por Madrid.

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Con todo, el desembarco de Car2go está lejos de haber sido un camino de rosas. Durante el mes de enero han aparecido 60 de sus coches vandalizados, sobre todo con los cristales de los laterales rotos, lo que dejó fuera de juego durante días a esos vehículos.

Aunque la compañía no ha señalado a nadie, los dedos acusadores en las redes sociales se alzaron en varias direcciones. Y muchos de ellos apuntaron al mismo colectivo: los taxistas, que, según algunos, no verían con buenos ojos la llegada de un nuevo competidor tras la retirada de Uber. Pero las asociaciones de taxistas han condenado unánimemente los ataques. Una de las primeras en hacerlo fue la Asociación Gremial de Auto Taxi de Madrid, que en varios mensajes en Twitter se solidarizó con Car2go.

Jesús Fernández, vicepresidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, niega todas las acusaciones y afirma que las agresiones a vehículos de todo tipo están a la orden del día en la ciudad. “Vandalismo se produce diariamente contra taxis de Madrid y no decimos nada. Todos los días, por desgracia, revientan alguna luna a algún compañero”, afirma, a la vez que achaca los ataques a Car2go a las zonas de la ciudad en las que se suelen producir: “Por lo que he visto, las agresiones son siempre en las mismas zonas: Argüelles y Bilbao. Son áreas de ocio nocturno juvenil y se rompen contenedores, semáforos, mobiliario urbano… Y no es noticia aunque es habitual”.

En cuanto al modelo de Car2go, Fernández admite que a los taxistas no les va a dar clientes, pero advierte de que ellos son “más competitivos” porque en el carsharing el usuario tiene que buscar aparcamiento. Reclama, además, una competencia en “igualdad de condiciones”.

“Si el colectivo de taxis solicita un espacio habilitado en una calle para prestar servicio y no se le cede y a una empresa nueva, por el hecho de ser nueva, sí se le concede, entendemos que hay una discriminación”, asegura, a la vez que avisa de que la competencia de Car2go no es con el taxi, sino con otras empresas de carsharing que ya operaban en Madrid, como Respiro o Bluemove, que cuentan con entre un 5% y un 10% de coches eléctricos.

Afirmaciones como esas tras los ataques a los coches de Car2go han vuelto las miradas hacia esas compañías, que también han condenado con rotundidad el vandalismo. Fuentes del sector consultadas por El Huffington Post señalan que para ellos la empresa de los Smart no es una “competidora directa” porque el servicio que ofrece “es más de micromovilidad, más cercano a lo que puede ser un servicio de taxi” y orientada a desplazamientos “muy cortos en tiempo y en distancia”.

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“Car2go no supone un competidor y mucho menos una amenaza. Para nosotros es una oportunidad que haya un nuevo actor que ayude a concienciar sobre la movilidad sostenible”, zanja un portavoz de Bluemove. Estas empresas subrayan que no es lo mismo un sistema de carsharing A-B, como el de car2go donde se recoge el coche en un punto y se entrega en otro para trayectos muy cortos, que el sistema de carsharing en bucle que funciona con una red de parkings para la recogida de los coches, que se alquilan por horas o días.

Lo que sí es cierto, como reflejó El País en un reportaje antes de la llegada de Car2go, es que, salvo excepciones como la de Bluemove, el colectivo del carsharing no ha visto con buenos ojos lo que consideran un trato de favor del Ayuntamiento hacia la nueva empresa. El coordinador general de Medio Ambiente del Consistorio, José Antonio Díaz Lázaro, aseguró en la presentación que la Administración "no se puede posicionar a favor de una empresa privada, pero sí mostrar nuestra simpatía por estas iniciativas".

Ian Paterson, cofundador y presidente de Respiro, critica los cambios en los requisitos que el Ayuntamiento introdujo en verano para poder circular por las llamadas áreas de prioridad residencial (APR). Los coches de carsharing, afirma esta compañía, habían entrado libremente en ellas hasta entonces. Ahora, los vehículos que lo hagan deben tener una antigüedad inferior a un año. Eso, según Respiro, no hay empresa de alquiler de coches que lo pueda sostener y sólo se lo puede permitir un fabricante. Es el caso de Car2go, que pertenece al grupo Daimler, que agrupa a Maybach, Mercedes-Benz y Smart.

"SIMPLEMENTE CUMPLIMOS LA NORMAS"

Algunos en el sector van más allá y apuntan a una información que reveló la revista Fleet People. De acuerdo con ese medio, David Bartolomé, uno de los responsables de Car2go en Madrid, fue consultor de movilidad en la Empresa Municipal de Transportes de la ciudad. La nueva normativa que beneficiaría a Car2go se aprobó justo antes de que Bartolomé se fuera a la compañía, denuncian.

La competencia de Car2go tampoco ve bien que la Empresa Municipal de Transportes haya ofrecido sus cocheras a la compañía de los Smart para enchufar los vehículos a la red, aunque Car2go paga por ello y ha instalado la infraestructura necesaria.

El responsable de la empresa en Madrid, Orazio Corva, resta importancia a esas acusaciones. “Hablamos de coches eléctricos. La normativa del Ayuntamiento de Madrid, como en otras ciudades, les permite aparcar sin pagar en zona verde y azul sin límite de tiempo. También pueden circular en las zonas APR. Nosotros, con los coches eléctricos, simplemente cumplimos las normas”, insiste.

"No ha habido ningún favor por parte del Ayuntamiento, sino que nosotros hemos adaptado un modelo de negocio, con todos los riesgos”

Además, subraya, el Ayuntamiento les hizo el “requerimiento” de que toda la flota fuera eléctrica a pesar de que la ciudad “no tiene una una infraestructura de carga eléctrica como por ejemplo sí hay en otras ciudades como Stuttgart, Ámsterdam o San Diego”, dado que en la capital únicamente hay 24 puntos de recarga en la vía pública .

“Eso ha sido un elemento crítico para poder entrar con una flota totalmente eléctrica. Car2go ha creado un modelo piloto, porque es único en el mundo, invirtiendo dinero para crear una infraestructura de carga de coche. No ha habido ningún favor por parte del Ayuntamiento, sino que nosotros hemos adaptado un modelo de negocio, con todos los riesgos”, zanja Corva.

LAS RECOMENDACIONES PARA LOS USUARIOS

Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua, explica que modelos como los de Car2go son, “a fin de cuentas”, servicios de alquiler de vehículos, aunque la forma de acceder al coche sea más fácil que la tradicional.

Por eso, recomienda a los usuarios examinar cuidadosamente si el coche tiene algún tipo de desperfecto, “desde un cristal roto a un rayazo”, y notificarlo a la empresa, para que ésta no pueda después culpar al consumidor de los daños del vehículo. “Hay quien no revisa hasta el más mínimo nivel de detalle el coche y luego dicen que el rayón es culpa de él y a lo mejor ya estaba y él no se dio cuenta”, advierte Sánchez.

La misma empresa Car2go recomienda en su web revisar si hay daños en el exterior y el interior y comprobar si está limpio antes de comenzar el alquiler.

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