INTERNACIONAL

La nueva vida de la que fue primera Femen árabe-musulmana

13/02/2016 20:19 CET | Actualizado 13/02/2016 20:19 CET
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Casi tres años después de convertirse en la primera mujer árabe-musulmana en protestar con sus pechos desnudos y ser encarcelada por ello, la tristeza de aquellos meses a la sombra aún se descuelga en la mirada perdida de Amina Sboui.

Seria, pausada, sin sonrisa, el "exilio" parisino que se autoimpuso para alejarse de los fanáticos que aún hoy amenazan su vida, ha contribuido a madurar un activismo feminista y libertario que ahora desea ejercer desde el periodismo.

"Regresar no fue una decisión muy difícil porque desde el inicio sabía que regresaría a Túnez después de finalizar los estudios en Francia", explica a Efe en su casa del turístico pueblo de Sidi Bou Said.

El ocaso se asoma al patio, que domina sobre el Mediterráneo, y Amina fuma compulsiva antes de proseguir su relato y aclarar algunas cuestiones sobre los sucesos de 2013.

Aquel año se hacía llamar Amina Tayler, militaba en el movimiento feminista FEMEN, y saltó a las portadas de la prensa internacional al publicar una foto con su torso desnudo y una leyenda en árabe que decía "mi cuerpo es mío".

La acción supuso un escándalo en todo el mundo árabe musulmán y le granjeó el odio del conocido imán de influencia salafista Adel Almi, quien exigió que fuera condenada a un centenar de latigazos antes de ser lapidada.

La reacción no la amilanó: publicó varias fotos más -una de ellas encendiendo un cigarrillo con un cóctel Molotov- y siguió sacudiendo las conciencias con sus llamadas a un cambio real y profundo.

Convencida de que su país se encaminaba a una dictadura de tinte religioso, en mayo de ese año viajó a Kairauan, cuarta ciudad santa del Islam, para protestar contra el congreso que allí celebrarían los salafistas radicales de Ansar al Sharia.

Realizó una pintada en el muro del cementerio, firmó la acción como FEMEN y fue encarcelada en la prisión de Messadine, donde permaneció tres meses antes de ser juzgada y condenada por posesión de gas pimienta.

Una vez lograda la libertad, viajó a París, donde halló refugio en casa del escritor Michel Sitbon, lejos de los fanáticos y también del movimiento FEMEN, del que se desligó.

"Yo no fui amnistiada. Me sometí a todos los procesos judiciales necesarios hasta conseguir mi libertad y después mi fui a París para finalizar mis estudios", recalca.

EL NUEVO RETO: UNA REVISTA

"Trabajo en relanzar una revista femenina y feminista. No será una novedad en Túnez, ya que hubo una similar hace mucho tiempo. Una revista que salió en 1958. Ahora será como una reedición", explica.

"Espero poder conseguirlo y ayudar con ello a las mujeres a tomar conciencia de sus derechos y de los derechos que aún no han logrado" subraya Amina, que muestra sin pudor sus piernas y brazos desnudos, plagados de tatuajes.

Los de la muñeca son significativos y resumen un filosofía que quiere que marque también su nueva revista: lucha, libertad y nudismo.

"Las mujeres tienen que luchar. Tenemos que tener nuestro lugar en la sociedad. Si no fuera por nosotras, el país no sería como es en la actualidad", señala.

"La revista se llamará Frida porque en lengua árabe Frida significa única. Me gusta porque cuando decimos "Frida" eso recuerda a "freedom", a la libertad en sí misma", agrega Amina, una de las muchas personas que creen en Túnez que la revolución se ha quedado a medias.

Su acción en 2013 fue precisamente un toque de atención en medio de la crisis como el que ahora pretende: en aquellos tiempos el tripartito dirigido por el movimiento islamista moderado An Nahda patinaba y el radicalismo crecía azuzado por una ola de miedo y violencia.

"En pleno siglo XXI han frenado su deber (el de la lucha) con el pretexto de que hemos avanzado bastante. Pero no, aún tenemos que avanzar si no nos quedaremos las últimas. Lo que hoy vemos en la calle es que hemos retrocedido", afirma.

"Las mujeres tienen miedo de salir en pantalón corto o minifalda, incluso a salir de noche. Pero lo peor de todo es que las mujeres tienen miedo a denunciar" los abusos y los malos tratos, destaca.

GESTIONAR EL NUEVO TIEMPO

La activista cree que la revuelta que en enero de 2011 derrocó la dictadura de Zine el Abedin ben Ali ha abierto una ventana a la democracia y al pluralismo y permitido una reforma constitucional que deben ser aprovechadas para derrotar al salafismo, al que culpa de ese miedo.

"Con todas las amenazas que han padecido las mujeres que no visten el velo, con toda esa mentalidad de odio a las mujeres, en contra de la igualdad que se ve por televisión, en la radio, en la calle", afirma.

"Creo que a nivel político es necesario que aprendamos aún porque de un golpe somos libres, cuando hace apenas cinco años todo estaba ahogado por el partido único, el pensamiento único y la dictadura presidencialista", afirma Amina, quien contesta "sin duda" cuando le preguntan si volvería a desnudarse en defensa de la libertad.

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