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Por qué a algunos bebés se les remoja en fluido vaginal al nacer

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En Inglaterra cada vez son más los padres y madres que remojan a sus hijos en fluido vaginal nada más nacer. No se trata de ningún rito ancestral importado a las islas británicas, sino de algo radicalmente opuesto: es una práctica reciente inspirada en los últimos descubrimientos en uno de los campos más candentes de la ciencia, el estudio del microbioma humano.

La idea clásica de que nuestros microorganismos se limitan a actuar como obreros digestivos en el intestino hace tiempo que quedó anticuada. Hoy sabemos que nuestra inmensa comunidad microbiana desempeña funciones variadas en el organismo, que de una microbiota sana depende también nuestra buena salud y que nuestra huella personal de microbios nos acompaña durante toda la vida, desde que nacemos.

BAUTIZO MICROBIANO

A comienzos de este siglo, los investigadores comenzaron a constatar que el tránsito por el canal del parto hace algo más que traernos a este mundo: al pasar por ese escurridizo túnel rebañando sus paredes, nos impregnamos de la flora vaginal, las primeras bacterias con las que tenemos contacto en nuestra vida. Y lejos de resultar poco higiénico, este bautizo microbiano es beneficioso para el desarrollo de la microbiota del bebé: en 2010, un estudio mostró que la microbiota de los nacidos por parto se asemeja a la vaginal, mientras que los niños extraídos por cesárea tienen una comunidad de microbios muy diferente, similar a la de la piel.

Fue poco después cuando el microbiólogo de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) Rob Knight, codirector del estudio, vio cómo su vida personal se cruzaba con el objeto de sus investigaciones: su pareja, embarazada, debía someterse a una cesárea no planificada. Ambos tomaron la decisión; cuando nació el bebé, Knight pasó por su piel una gasa empapada con los microbios que se habría encontrado de forma natural en su viaje por el canal del parto. "En algún punto es necesario decidir lo que vas a hacer antes de tener todas las pruebas", escribía Knight el pasado marzo en un artículo de opinión en la revista The Scientist.

lactobacillus acidophilus
Bacterias de la flora vaginal

Y el hecho es que la investigación le da la razón, al menos en parte. En febrero de este año, Knight y sus colaboradores publicaban un ensayo piloto con el que demuestran que este procedimiento de "sembrado vaginal" confiere a los bebés nacidos por cesárea un perfil microbiológico más parecido al resultante de un parto natural, al menos durante los primeros 30 días de vida y sobre todo en la piel y la boca.

Sin embargo es importante destacar que, como escriben los investigadores, "aún no están claras las consecuencias sobre la salud a largo plazo de la restauración de la microbiota en los bebés nacidos por cesárea". Pero de algo sí hay indicios claros: "el nacimiento por cesárea se ha asociado con un mayor riesgo de desórdenes inmunitarios y metabólicos", dice el estudio. Y hoy las tasas de cesáreas superan en muchos países el 10-15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud. En España la proporción de cesáreas alcanza el 22%, según datos del Ministerio de Sanidad de 2013, pero en lugares como Estados Unidos llega al 32%, casi uno de cada tres nacimientos.

LAS MADRES COMIENZAN A PEDIRLO

La divulgación de los estudios sobre el sembrado vaginal ha comenzado a causar su efecto. En un editorial publicado el pasado febrero en la revista British Medical Journal, el especialista en enfermedades infecciosas pediátricas Aubrey Cunnington, del Imperial College London, junto a un equipo de coautores de otros hospitales, daba cuenta de un reciente aumento de las solicitudes de sembrado vaginal por parte de las madres en las clínicas británicas.

Cunnington y sus colaboradores advierten de que los beneficios del sembrado vaginal aún no están probados, mientras que esta intervención puede ser arriesgada si la vagina de la madre alberga microorganismos potencialmente peligrosos. "Los recién nacidos pueden desarrollar infecciones graves por la exposición a comensales y patógenos vaginales que la madre puede llevar asintomáticamente", escriben.

Entre estos microbios, los autores señalan los estreptococos de tipo B, causantes de sepsis neonatal y presentes en el 20 a 30% de las mujeres embarazadas, así como ciertos virus y patógenos de transmisión sexual. "Ya hemos tenido que intervenir para impedir el sembrado vaginal de una mujer con herpes genital", alerta el editorial.

"En este momento yo no recomendaría a nadie que lo hiciera, a no ser como parte de un ensayo clínico con un cribado adecuado de patógenos", señala Cunnington a El Huffington Post. El pediatra reconoce que sería "draconiano e imposible" prohibirlo y por ello cree que sería un avance someter a todas las mujeres embarazadas a un chequeo de microbios vaginales, "aunque ningún cribado es 100% eficaz". No obstante, Cunnington opina que el beneficio obtenido del sembrado es mínimo: el aumento del riesgo de obesidad o asma en los niños nacidos por cesárea es "realmente muy pequeño". "No justifica el riesgo", concluye.

En este momento yo no recomendaría a nadie que lo hiciera, a no ser como parte de un ensayo clínico con un cribado adecuado de patógenos.

El artículo de Cunnington ha tenido respuesta en la misma revista por parte del español José Clemente y la venezolana María Gloria Domínguez-Bello, codirectores de los estudios sobre sembrado. "Básicamente concordamos con ellos en que las madres deben tomar una decisión bien informada con sus médicos", apunta a El Huffington Post Domínguez-Bello, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. La microbióloga razona que el parto vaginal, el más recomendable, expone al bebé a los mismos riesgos que el sembrado. "Las indicaciones deberían ser las mismas", arguye. "La restauración pretende minimizar el impacto causado por una intervención preexistente, que es la cesárea".

EL SEMBRADO VAGINAL, EN ENSAYOS CLÍNICOS

Tal vez el papel de la microbiota en el bebé sea incluso más complejo e insospechado. Un nuevo estudio en la revista Science muestra que, ya durante el embarazo, moléculas procedentes de la flora intestinal de la futura madre están ayudando a dar forma al sistema inmunitario del hijo, al menos en los ratones.

célula vaginal
Bacterias y una célula vaginal

La primera firmante del estudio, la española Mercedes Gómez de Agüero, de la Universidad de Berna (Suiza), anticipa que esta es otra indispensable influencia de la microbiota en el desarrollo sano del bebé; también en los humanos, cuyo tiempo de gestación es mayor que el de los ratones. "Esto permite al recién nacido ser capaz de controlar y adaptarse a la masiva colonización [microbiana] que ocurre en el parto", expone a El Huffington Post.

Con respecto al sembrado vaginal, Gómez de Agüero considera que "es un método esperanzador" de cara a reorientar el desarrollo de la microbiota de los bebés nacidos por cesárea, aunque opina que se necesitarán investigaciones más completas y estudios de sus efectos a largo plazo antes de que "sea una rutina en las maternidades de los hospitales".

Estas investigaciones están ya en marcha. Domínguez-Bello está reclutando participantes para un ensayo clínico que estudiará la flora oral, nasal, cutánea, vaginal y fecal de 78 madres y sus bebés desde el nacimiento hasta cumplir el año de vida, con el fin de evaluar la restauración de la microbiota por sembrado vaginal. Mientras, y con la asesoría de Knight y de otros expertos, la investigadora ha cofundado Commense, una compañía start-up que pretende llevar el sembrado vaginal a los hospitales.

Deberían decidir basándose en su disposición a hacer otras cosas que tienen sentido pero que se adelantan a las pruebas científicas

Domínguez-Bello aún no aventura cuándo, si llega, el procedimiento formará parte habitual de la práctica clínica: "Estamos comenzando". Pero Knight confía en que pronto las autoridades sanitarias comiencen a regularlo; o el sembrado vaginal directo, o quizá el empleo de probióticos derivados. Hasta entonces, y para las mujeres embarazadas que vayan a dar a luz por cesárea y que se planteen la opción del sembrado, recomienda que se sometan a un análisis microbiológico y que tengan en cuenta los riesgos. Por lo demás, pone como ejemplo su experiencia personal: "deberían decidir basándose en su disposición a hacer otras cosas que tienen sentido pero que se adelantan a las pruebas científicas; por ejemplo, la mayoría de los probióticos y las dietas".

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