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Save The Children propone un Festival de Eurovisión alternativo

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EUROVISION
SAVE THE CHILDREN
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Un año más Europa celebra su tradicional festival de música. Los representantes de los distintos países desfilarán por el escenario dejando muestra de la diversidad de culturas que lo forman, todas ellas unidas por una serie de valores compartidos: respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los Derechos Humanos, incluidos los de las minorías.

Pero hoy parece que Europa tiene poco que celebrar si miramos hacia sus fronteras y a las políticas migratorias que está llevando a cabo. Los derechos de cientos de miles de personas están siendo vulnerados, muy especialmente los derechos de la infancia.

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Por eso hoy Save The Children quiere proponer un Festival de Eurovisión alternativo, uno que de verdad defienda los valores europeos. Uno en el que juntos elevemos la voz para defender los derechos de la infancia más vulnerable: los niños y niñas refugiados.

LOS CANDIDATOS

Más de un millón de refugiados han llegado a Europa en el último año escapando de la guerra y la violencia, casi la mitad de ellos son niños. Muchos lo han hecho con sus familias, otros sin embargo han enfrentado la dureza de este viaje solos. Todos tienen un sueño común: llegar a un país europeo donde puedan vivir seguros, recibir una educación y estar protegidos frente a la violencia.

Estos son ocho de estos niños y niñas, nuestros candidatos. Cada uno tiene una historia detrás y un destino al que quiere llegar:

  • Abdel, España.
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    Cuando apenas empezaba a caminar, Abdel salió con su familia de Damasco huyendo de las bombas y los francotiradores. Ha atravesado países como Libia, Argelia y Marruecos. Sus padres eligieron la ruta de la frontera sur, más larga y muy dura, porque tenían miedo de atravesar el mar Egeo y de naufragar como otros tantos refugiados. Abdel ha dormido en el desierto, a la intemperie, ha pasado mucho frío y mucho calor, ha tenido pesadillas que no le han dejado dormir por las noches y sus padres no han podido darle de comer todos los días.
  • Hala, Suecia
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    Hala ya sabe cómo es el sonido de las bombas. Lo escuchó en su ciudad natal en Siria, donde vivía hasta hace unos meses con toda su familia. Ahora, tras haber tenido que vivir la terrible experiencia de cruzar el mar en un bote lleno de gente hasta Lesbos y de haber perdido prácticamente todas las pertenencias que le quedaban en el camino, su hogar es otro bien distinto. Una pequeña tienda de campaña en el campo de refugiados de Idomeni donde ella y sus seis hermanos esperan poder cruzar la frontera y seguir su camino hasta Alemania.
  • Yusuf, Italia
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    Yusuf, un joven de 17 años de los territorios Palestinos ocupados (TPO) nos contaba que nunca tuvo una infancia, que nunca tuvo ningún juguete para jugar y que cada segundo temía ser asesinado por una bala. Escapar de la muerte, de la persecución, de la pobreza extrema, es lo que impulsa a estos niños a arriesgar sus vidas para venir a Europa en peligrosas travesías por mar. Durante el peligroso viaje permanecieron hacinados con otros cientos de personas, sin saber si iban a vivir o a ahogarse en el Mediterráneo. Todo, para escapar del horror del lugar que han dejado atrás.
  • Zina, Alemania
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    Vive en Alemania, en un centro para largas estancias junto a sus padres y su hermana. Su casa estuvo bajo asedio. A veces no había electricidad y los supermercados no siempre tenían comida. Intentaban no pensar en la guerra, mirar al futuro. Huyeron y llegaron a Holanda donde estuvieron viviendo un año y medio. Aprendieron holandés e iban a la escuela. Tenían amigos. De repente tuvieron que salir del país. Llevan un mes en Alemania y no tienen ni idea de si podrán quedarse aquí y empezar la escuela de nuevo.
  • Nour, Francia
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    Nour huyó de Siria después de ver como asesinaban a su madre delante de su casa. Su padre pagó más de 2.000 euros para llevar a su familia a Grecia. Ahora, Nour vive con sus hermanos y primos en una tienda de campaña en el campo de Idomeni. Aquí se sienten en un lugar seguro, pero siguen recordando el horror de Siria. Durante el viaje, Nour pasó mucho miedo, sobre todo en el barco. Ella recuerda los gritos y los lloros de todas las personas que viajaban en el bote porque casi nadie sabía nadar. Nour y su familia echan mucho de menos a Ibrahim, su hermano pequeño, que debido a su corta edad no pudo viajar con ellos y todavía se encuentra en Siria con sus abuelos.
  • Imad, Gran Bretaña
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    Imad tiene 15 años y llegó a Idomeni desde Irak hace mes y medio. Su familia, amenazada por grupos terroristas, solo tenía dinero para enviarle a él de viaje. En el campo no tiene a nadie y duerme en las instalaciones que Save the Children ha habilitado en la zona para atender a niños y adolescentes refugiados. Ha viajado desde Irak hasta Turquía y ahí fue en barca hasta la isla griega de Lesbos. Al llegar a Atenas estuvo detenido durante 15 días, casi sin comida y privado de contacto con el exterior. Él solo quiere seguir con su camino y encontrarse con su tío.

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