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El asesor de Donald Trump: "La carrera a la presidencia no es difícil"

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KEVIN LAMARQUE/REUTERS
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Paul Manafort tiene la imagen adecuada de un directivo: tiene 67 años, va bien peinado, con un traje a medida y con su pertinente Rolex. En el mundo de Donald Trump, ostenta este título: presidente de campaña y estratega jefe.

Como es propio de los directivos, Manafort se muestra convencido de que su empresa será coronada con éxito: Trump derrotará a Hillary Clinton en noviembre, dice.

"Va a ganar", afirma mientras desayunamos en una cafetería local de Alexandria llamada The Royal. "Va a ganar a menos que nosotros —es decir, la gente como yo— metamos la pata. No se trata de una carrera difícil".

¿Por qué? Así lo resume Manafort: porque Trump seguirá siendo Trump.

Puede que modere algunas de sus opiniones —quizá en relación con los musulmanes—, pero no necesita retractarse de nada y no lo hará. Quizá no elija a una mujer o a algún miembro de una minoría como candidato a la vicepresidencia porque estaría siendo "condescendiente". No alcanzará el nivel de apoyo que consiguió George W. Bush entre los latinos, pero se hará con los suficientes votos de hispanos en los estados fluctuantes clave. Tampoco conseguirá hacerse con el apoyo de la familia Bush, ni lo quiere. Lo único que debe hacer es ser lo suficientemente presidencial en su primer debate (sin mencionar partes del cuerpo), elegir a un candidato a la vicepresidencia con experiencia y acabar con Clinton como si de una versión corrupta de Obama se tratara.

Ganará con los votos de los hombres y las mujeres blancos y, además, con los votos que necesita del resto de la población. Así de simple.

Es imposible cambiar a Donald Trump. No se le puede 'dirigir'.

Los asesores políticos suelen ser pesimistas, pero, de momento, no es el caso de Manafort. Las infusiones extra de optimismo resultan útiles a Trump en estos momentos en los que algunos líderes republicanos permanecen dubitativos, los contribuyentes más importantes tienen miedo del trumpismo y Donald Trump cuenta con más valoraciones negativas que ningún otro candidato de un partido político en la historia de Estados Unidos.

Puede que la percepción optimista de Manafort esté un tanto sesgada. Después de haber ganado millones por dedicarse a moldear la imagen de tiranos, no puede evitar ver a Trump como un caso fácil en comparación. Y su análisis merece una precaución extra porque, básicamente, nadie habla en nombre de Trump (un asunto en el que Manafort no tardó en hacer hincapié).

"No se puede cambiar a Donald Trump", afirma. "No se le puede 'dirigir".

manafort
Paul Manafort


De hecho, el mundo de Trump es una pista de coches de choque en la que un puñado de egos compiten por influenciar a Trump, que sigue manteniéndolos a raya y que acude a ellos cuando necesita consejo, hasta que lo decide todo por su cuenta (normalmente por capricho o a través de un tuit a horas intempestivas).

Pero como hay una teoría sobre la victoria y un plan para conseguirla, el encargado de llevarlas a cabo es Manafort, que ha compartido sus ideas con la edición estadounidense de The Huffington Post entre bocados de tortilla y sorbos de café.

La prohibición a los musulmanes: los demócratas y muchos republicanos han machacado a Trump por decir que prohibiría a los musulmanes entrar a Estados Unidos hasta un momento indefinido del futuro en el que él estimr que la situación vuelve a ser segura.

Dentro de su zona de comfort, suavizará algo más su estrategia.

"Ya ha empezado a moderarse con ese tema", explica Manafort. "Él funciona así: empieza la conversación desde los extremos, pero luego la vuelve a llevar hasta un punto más neutral. Dentro de su zona de confort, lo suavizará algo más".

"Aun así, su punto de vista seguirá saliéndose de la norma, pero estará en consonancia con lo que piensan los estadounidenses".

El muro: "Va a construir un muro. Es una de sus ideas principales", dice Manafort. "Va a presionar mucho con el tema, igual que presionará para que haya cambios en la inmigración".

Su declaración de impuestos: "Me sorprendería que la publicara. Yo no le recomendaría que lo hiciera. En realidad no es un problema para la gente a la que estamos intentando atraer. Su declaración de impuestos es increíblemente complicada. Si ni siquiera yo la entiendo, ¿cómo la van a entender los estadounidenses? La declaración financiera que publicó deja claros los aspectos más relevantes", explica Manafort. "Los únicos que quieren que se publique esa declaración de impuestos son los que quieren derrotarlo".

El partido republicano: según Manafort, nunca estuvo tan dividido como pudo parecer la noche en la que Trump ganó las primarias de Indiana. "Todo eso eran tonterías", comenta. "Fue exagerado. Las opiniones negativas con respecto a Trump iban a caer cuando los republicanos llegaran a casa, y han caído. El nivel de apoyo a Trump del partido republicano se encuentra entre en 82 y el 87%, y llegará al 90 o 93%".

"He ido en tres ocasiones al Capitol Hill Club [un club social privado para republicanos ubicado en Washington] y la mayoría de sus miembros se están poniendo de nuestra parte, en el caso de los que no lo estaban ya", explica. "Hay algunos candidatos al senado que aún no están seguros de si Trump es lo que más les interesa, pero se unirán a él".

"El movimiento 'anti Trump' no iba a ninguna parte". Tiene razón.

Los votantes latinos: El punto de vista convencional, el que apoyan la familia Bush y su asesor, Karl Rove, es que el candidato a la presidencia del partido republicano necesita el 40% del voto hispano a nivel nacional para ganar. Trump rondará el 20%.

"Las encuestas nacionales están manipuladas", afirma Manafort. "Para obtener una muestra a nivel nacional confían demasiado en los hispanos de Nueva York y de California, donde la población de latinos es mayor, pero también más radical".

"Pero si se busca en estados predominantemente hispanos como Ohio, Pensilvania e incluso Florida, el panorama es diferente. Nuestro objetivo serán los votantes latinos de esos estados fluctuantes, entre otros".

"Nuestro mensaje se va a centrar en el empleo, la seguridad nacional, el terrorismo, los valores familiares y la educación", aclara. "En ese orden. Sus preocupaciones son las mismas que las de las familias blancas de clase obrera".

Así que su candidato no necesita ese 40% de votantes latinos a nivel nacional. "Si conseguimos pasar del 25% en esos estados con abundancia de hispanos, ganaremos, y en Florida podemos incluso mejorarlo si hacemos lo que hay que hacer en la comunidad cubana".

Las mujeres: "Nuestras cifras no están tan desequilibradas", asegura Manafort. "Hemos perdido un 12% de votantes entre las mujeres, pero hemos ganado un 20% entre los hombres".

"Hillary es la que está marcando la diferencia de género. Y aunque nosotros tenemos menos apoyo del sector femenino en general, incluso ahora somos los que contamos con más apoyo por parte de las mujeres blancas. Y conseguiremos el apoyo de mujeres latinas y negras.

trump

Cómo hará campaña: "Seguiremos con los mítines. Esa es la marca Trump. Trataremos los enfoques principales en grandes mítines. Nadie quiere cambiar eso". Pero la campaña combinará actuación sobre el terreno y en las redes sociales.

"No quiere gastarse el dinero en una estructura de campaña nacional ostentosa. Cuando Trump oye una cifra como 500 millones de dólares dice: 'Esa es la gente que va a hacerse rica'. Pero le he asegurado que será una operación muy austera".

'Dar la talla': "Hay dos dificultades principales. Una es conseguir que los estadounidenses lo miren y piensen: 'Donald Trump da la talla".

"¿Que si tiene conocimientos suficientes? Sí, porque sabe que le queda mucho más por aprender. Y está aprendiendo constantemente".

Trump no lee documentos informativos, pero es un imán para la información, según Manafort. "Lee los periódicos y habla por teléfono y con los que entran a su despacho sin parar. Al sentarte en su despacho te das cuenta de que está constantemente aprendiendo sobre la marcha.

"Nosotros también investigamos mediante encuestas, pero Trump hace sus propios sondeos constantemente, cada día. Y él es más preciso", asegura Manafort.

El primer debate presidencial será clave. Es obvio que Trump no dudará en atacar a Hillary Clinton en ese y en otros debates. El ataque es y ha sido siempre su único modus operandi. "La idea de ir a por ella no tiene por qué cambiar", comenta Manafort. "Lo que importan son las formas".

Necesita a una persona con experiencia para que haga la parte del trabajo que él no quiere hacer.

Según Manafort, la elección del vicepresidente formará parte de un proceso para demostrar que está listo para la Casa Blanca. "Necesita que una persona con experiencia haga el trabajo que él no quiere hacer. Se ve a sí mismo como a un presidente del consejo, más que como a un director general o a un director de operaciones".

"Hay una larga lista de candidatos", cuenta. "Y todos tienen algún problema importante". Probablemente descarten elegir a una mujer o a un miembro de un grupo minoritario: "De hecho, creo que se percibiría como algo condescendiente".

hillary
Hillary Clinton, a la que ha atacado duramente.


Atacar a Hillary: El segundo reto es destacar los defectos de Hillary Clinton de una forma que no ahuyente a los independientes.

Hay pocos motivos para preocuparse de que los abrasivos ataques de Trump se vuelvan en su contra, opina Manafort. "No va a cambiar esa esencia, aunque hay que decir bien las cosas", insiste.

El principal mensaje sobre Clinton será que, como presidenta, sería la Obama Tres, pero con peor ética. La perspectiva de otra legislatura con la Administración actual será suficiente para convencer a los votantes, pese a la relativamente alta aprobación que han recibido las últimas misiones del presidente.

Nada de Bushes: "Supongo que se unirán caras nuevas, pero probablemente no de la familia Bush; Trump los dejará tranquilos", asegura Manafort. "Pero superaremos el 90% del apoyo de los republicanos sin ellos. La gente no quiere dinastías. Quieren cambio".

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Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero

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