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Siete vocaciones que se te despertarán en Túnez

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¿Tu vida se vuelve monótona por momentos? ¿Empiezas a preguntarte si hay algo que te motive realmente? No te preocupes, tu respuesta está en Túnez, un viaje iniciático que te ayudará a recorrer nuevos caminos.

Arqueólogo

el jem

Con más de 3.000 años de historia, Túnez es un lugar clave para comprender la evolución de la Humanidad, pues por ella pasaron todas las civilizaciones que se desarrollaron a orillas del Mediterráneo. Como los fenicios, que fundaron la monumental Cartago en el siglo IX a.C.

bulla regia mosaico

Para saber cómo vivían los fenicios es imprescindible conocer la ciudad púnica de Kekuán y su necrópolis, uno de los pocos lugares que no fueron “profanados” por civilizaciones posteriores. Sin olvidar a la impenetrable Dougga, que solo pudo ser conquistada por los romanos en el siglo II d.C. En un recorrido por los vestigios de nuestro pasado tampoco pueden faltar Sbeitla, una de las "villas de oro" del África romano-bizantina, ni El Jem y su colosal anfiteatro romano, el tercero más grande del mundo.

Comerciante

compras en túnez

Muchos de los que decían sentirse incómodos con el juego del regateo antes de llegar a Túnez vuelven hechos unos expertos en un arte tan antiguo como (afrontándolo con naturalidad) divertido. Y es que pasear por sus zocos, y dejarse llevar por los instintos es un placer para los sentidos, pero si además podemos llevarnos a casa algunos recuerdos de esta tierra mejor que mejor.

cerámica de túnez

Lo más típico son las alfombras hechas a mano, la cerámica de Djerba, las joyas de coral de Tabarka, el calzado de Douz, las jaulas de Sidi Bou Said, los artículos de cuero en general, los juegos de te, las especias, etc. En las medinas de todas las ciudades hay zocos, aunque los más importantes están en la capital (El Blat, El Brika, El Trouk…).

Aventurero

desierto de túnez

¿Una forma rápida y fácil de introducirse en un mundo de la aventura? Túnez lo es. La inmensidad desoladora y cromática de los Chott (como Chott el Jerid) vista desde la carretera. Las grandes dunas del Sahara tunecino, los palmerales y oasis que aparecen como por arte de magia, como el de Nefta, los campamentos para dormir bajo un sobrecogedor manto de estrellas, las casas “trogloditas” de Matmata, los paseos en camello, las espectaculares puestas de sol.

haimas en túnez

Túnez propone una forma amable de vivir la aventura del desierto, perfecta para abrir boca hacia empresas salvajes mayores. Pero ojo, la aventura tunecina no termina en el desierto, ya que explorar sus fondos marinos (en Tabarka, Monastir o Hammamet, entre otros) puede ser otra gran experiencia.

Hedonista

resot en túnez

¿Empiezas a darte cuenta de que a este mundo no hemos venido a sufrir? Quizá en Túnez salga del armario tu yo más hedonista. Lo primero que debes saber es que Túnez, en parte gracias a su clima y su geografía, es una de las mecas de la talasoterapia en todo el mundo. Hay más de 40 centros repartidos por todo el país para esa necesaria cura de estrés.

Además, hay spas de lujo en algunos de los centros turísticos más relevantes donde se ofrecen los tratamientos más avanzados. Eso sin contar con las posibilidades de relax que ofrecen sus más de 1.300 kilómetros de costa, con excelentes playas y hoteles y centros de ocio muy animados, como la isla de Djerba, que goza de un excelente microclima, o Hammamet, otros de los grandes centros del turismo playero.

Deportista

golf en túnez

Te gusta el deporte, pero nunca tienes tiempo para nada. Aprovecha tus vacaciones en Túnez para practicarlo y sacarte esa espinita. Para empezar, en las zonas costeras de Túnez se dan las condiciones idóneas para la práctica del golf, y puedes encontrar campos para todos los niveles en Tabarka, Cartago, El Kantaoui o Djerba.

ala delta en douz

Otro de los puntos fuertes de la actividad deportiva en Túnez son las modalidades acuáticas, como el surf o el windsurf, además de la navegación deportiva o la pesca. Sin olvidar ciertas actividades relacionadas con el motor, como la posibilidad de hacer rutas en moto o quad por las dunas del Sahara, o de ver los paisajes desde el aire, como el parapente o el vuelo sin motor.

Cultureta

Ya apuntabas maneras, pero aquí tienes mucha y muy variada sustancia cultural que puedes conocer de primera mano para que, cuando vuelvas, seas el centro de gravedad de todas las conversaciones. Y no solo por su rica historia, concentrada, en cierta medida, en el Museo del Bardo de la capital. El zoco de las librerías te reconciliará con el papel, y el palacio Ennejma Ezzahra, hoy Centro de Músicas Árabes y Mediterráneas, elevará tu concepción sobre la arquitectura. Todo eso en la ciudad de Túnez, aunque si te gusta la música, el Festival de Música Clásica de Cartago (donde también hay folk y jazz), en lugares emblemáticos de la ciudad milenaria, es una cita ineludible.

tataouine

Y si lo tuyo es el cine, y además eres fan de “La Guerra de las Galaxias”, no puedes dejar de visitar algunos de los lugares donde el director George Lucas rodó muchas de las escenas de la saga, especialmente Matmata, Chott El Jerid, Tatooine o los Ksour de Medenine y Hadada. Otros títulos célebres como “En busca del arca perdida” o “El paciente inglés” se han rodado en escenarios naturales tunecinos.

Gastrónomo

ensalada en túnez

Además de deliciosa, la cocina tunecina te resultará muy familiar. Porque, al fin y al cabo, es tan mediterránea como la nuestra, fresca y sana, basada en productos como el aceite de oliva, las verduras, el pescado y el cordero. Eso sí, todo con un toque especiado, reminiscencia oriental, que le da a los platos un sabor exótico que te encantará.

cóctel de gambas

No puedes dejar de probar el cuscús, con pollo o pescado, los tajines de carne, los briks (empanadas de hojaldre frito con huevo) o el cordero asado. Mención especial merecen los postres, exquisitos como en toda la repostería árabe, y con gran protagonismo de los frutos secos (pistacho, almendras…) y, como no, los dátiles, el producto más internacional de Túnez. Seguro que algo de allí te traes en la maleta para que tu estómago no extrañe los primeros días aquellos manjares.