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El PP despide a Rita Barberá sumido en la culpa y entre reproches cruzados

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BARBERA
EFE
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La culpa es un animal indomable. En cuanto las circunstancias abren la puerta de su jaula, hasta el más pequeño comentario pronunciado adquiere forma de cuchillo. Por eso el PP vaga, en el día después de la muerte de Rita Barberá, zombificado por el remordimiento de unos y la furia de otros (véase Rafael Hernando). El partido, con Rajoy a la cabeza, llegaba al tanatorio donde se ha celebrado el funeral dividido entre la cólera de quienes alzan el dedo acusatorio para culpar de todo a los medios de comunicación y el desasosiego de quienes se acusan ahora a sí mismos de haber sido demasiado duros en público, demasiado tajantes en privado.

La senadora, parece evidente ya, acabó sus días con el ánimo carcomido por la pena del destierro al que la había condenado el partido en el que trabajó toda la vida. Saberlo ha provocado grietas en lo que parecía un convencimiento unánime dentro del partido solo un día antes de que un infarto acabase con ella: se merecía el apartamiento, cercada como estaba por la Justicia y el olor de corrupción.

"Rita ha muerto de pena y en esa pena, la fundamental aportación la han tenido los suyos"

La negativa de Podemos a tomar parte en el minuto de silencio que se le tributó a Barberá en el Congreso de los Diputados y la polvareda política y moral que generó esa decisión extendieron cierta bruma sobre la conciencia resquebrajada del PP. Pero este jueves, el día del último adiós a la que Francisco Camps -otro innombrable- ha llamado "la alcaldesa del pueblo", un miembro de la familia de Barberá, ha pronunciado las palabras definitivas:

"Ha muerto de pena y, en esa pena, la fundamental aportación la han tenido los suyos". Con esa frase, José María Corbín, cuñado de la fallecida, ha puesto al Partido Popular frente a un espejo. Y la imagen reflejada desagrada, asquea o enoja a sus miembros.

camps illana

CUIDÉMONOS DE LA PENA DE TELEDIARIO

Lo del espejo y el mal reflejo no opera, al parecer, para Rafael Hernando. El portavoz del Partido Popular en el Congreso ha calificado de "repugnante" el comportamiento de Podemos en el Congreso por su negativa a participar en el minuto de silencio por la senadora fallecida y ha revelado que el miércoles, hondamente decepcionado, le dijo a Íñigo Errejón que "no tenía ya nada que hablar con él".

Pero ha hecho algo más. Sumido en lo que desde fuera se aprecia como una frenética huida hacia adelante, ha negado que la mala conciencia se haya apoderado del partido porque todo, es decir, aislar a Barberá, se hizo “para evitar su linchamiento". ¿Por parte de quién? Exacto, lo han adivinado: de los medios de comunicación.

Hernando: "La convirtieron en un pimpampun porque daba audiencia"

Hernando ha pedido reflexión a los directivos de algunos de esos medios, "algunos de los cuales se han llenado los bolsillos gracias a que en sus cadenas de televisión se practica un periodismo de acoso y escrache". A su juicio, se había convertido a Barberá en "un pimpampún al que golpear permanentemente" porque "daba audiencia".

Con el estilo airado que le caracteriza -no se sabe muy bien si por el papel de portavoz o porque le nace - Hernando estaba poniendo el foco en la llamada "pena de telediario". Jesús Posada, expresidente del Congreso y uno de los pocos que piensa hoy que el PP lo hizo bien con Barberá, incidió en la importancia de la presunción de inocencia: “No se puede olvidar para nadie y, desde luego, para ningún político de ningún partido”.

PERO QUÉ HEMOS HECHO

Posada se ha desmarcado también de José María Aznar, el primero este miércoles en izar el espejo acusador y criticar al PP por el trato dado a Barberá durante los últimos meses. "Ha fallecido excluida del partido al que dedicó su vida", lamentó el expresidente del Gobierno en un comunicado. Posada ha respondido que el PP actuó "adecuadamente" con Barberá y, con veterana diplomacia, ha añadido: "Ayer fue un día en el que salía todo un poco del corazón y algunas personas dijeron cosas que les salieron porque llevaban mucho tiempo pensándolas".

Méndez de Vigo: "Teníamos que haberla llamado más, que hubiera sentido el calor de no sentirse sola"

Menos comedido con Aznar ha sido, curiosamente, el que fuera responsable de la diplomacia española durante la pasada legislatura, José Manuel García-Margallo. Ha afirmado que Barberá "era mucho más amiga de Rajoy que de Aznar" y ha atribuido a las palabras de Aznar un ánimo poco constructivo: "No ayudan", ahora que "dentro del partido hay gente que está ahora arrepintiéndose de algún tipo de declaración fuera de contexto".

rajoy tanatorio barbera

Quien ha puesto rostro a ese arrepentimiento ha sido Íñigo Méndez de Vigo. El ministro, en una entrevista en televisión, ha dado forma a la evidencia con una franqueza inhabitual en el medio político. "La reflexión que tenemos que hacer todos en casos como estos es que tenemos estar más cerca de las personas, acompañarlas más. Ese es el reproche que algunos nos podemos hacer, que teníamos que haberla llamado más, que hubiera sentido el calor de no sentirse sola".

El mismo calor que Rajoy, visiblemente triste desde el fallecimiento de Barberá, ha querido transmitirle a su "amiga" (y a su familia) ahora que ya no está: "Fue un honor ser amigo de una persona generosa, afable y luchadora".

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