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Gorka Otxoa, protagonista de 'Igelak': "Me río yo de lo de haber superado la crisis"

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Cuenta la fábula del escorpión y la rana —atribuida a Esopo— que un escorpión pidió a una rana que le ayudara a cruzar el río y que, cuando ésta accedió, el escorpión le picó. "¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos", preguntó ella incrédula. A lo que él respondió: "No he tenido elección; es mi naturaleza".

Esta historia es la que da título a Igelak ('ranas', en euskera), la película de Patxo Telleria protagonizada por Gorka Otxoa que se estrena este viernes 2 de diciembre. Pero en Igelak los animales son metafóricos: los escorpiones son los banqueros corruptos y despiadados y las ranas son los ciudadanos de a pie, esos que piden hipotecas, sufren desahucios y se arruinan con las preferentes, y esos que están hartos de que los escorpiones les piquen.

En esta comedia social Gorka Otxoa (Pagafantas, Los miércoles no existen, Velvet) es Pello, un director de sucursal detenido por delitos económicos que, para evitar la cárcel, huye y acaba por casualidad escondido en un edificio ocupado por desahuciados y con una identidad falsa.


El actor es muy consciente de estas realidades y se muestra muy crítico con ellas. Así lo ha demostrado en su entrevista con El Huffington Post:

En Igelak hay banqueros corruptos, desahucios, personas arruinadas por las preferentes, dinero procedente de Venezuela... temas que resultan muy familiares por su presencia en los telediarios. ¿Crees que refleja bien la actualidad de hoy en España o ya estamos superando esto?

Me río yo de lo de haber superado la crisis. Cada vez hay más contraste entre ricos y pobres, y cada vez hay ricos más ricos y pobres más pobres; cada vez hay más gente pidiendo en calle y cogiendo comida de la basura, por mucho que los datos macroeconómicos digan lo contrario; y cada puesto de trabajo está troceado en contratos de un par de meses. La realidad es que vivimos en un país que tiene uno de los peores niveles de pobreza de Europa. La crisis, más que una crisis, ha sido una estafa y sólo se ha acabado para algunos.

La crisis, más que una crisis, ha sido una estafa.

¿Consideras necesario hacer cine crítico a través del humor en estos tiempos?

La primera función del cine es entretener, divertir. Pero si además haces pensar al espectador con algún tema sustancioso, enriquece mucho más. Resulta muy interesante eso de tratar temas serios y desagradables por medio de la comedia. Los problemas así entran mejor. Y no se trata de frivolizar, sino de introducir en esas realidades algunas situaciones cómicas.

¿Qué fue lo primero que te atrajo de Igelak?

El guión de Patxo Telleria, que me atrevería a decir que es uno de los mejores guionistas de Europa y con el que también he trabajado en Bypass. Luego está la temática, el planteamiento de la historia como una fábula, la evolución del personaje, que es un caramelo: cambia de estado de ánimo, de físico, casi de ideología... A un actor siempre le gusta jugar con su personaje. La música también es algo que engancha [la película está trufada de piezas de Ainhoa Arteta, Xabi Solano (Esne Beltza), Gose, Francis (Doctor Deseo) y Gatibu]. Y además, en el reparto nos conocemos casi todos.

Hay cosas que no me aguanto y las suelto, pero otras veces me muerdo la lengua con temas más sensibles.

Tú eres muy activo en las redes y no tienes pelos en la lengua a la hora de dar tu opinión. ¿Alguna vez te han llamado la atención por esto o has tenido algún encontronazo con algún seguidor?

Casi nunca he tenido problemas, pero ¡sí que me muerdo la lengua! Muy de vez en cuando, algún capullo te dice algo sin sentido o saca algo de contexto. Pero esas veces ni contesto. Hay cosas que no me aguanto y las suelto, pero otras veces me muerdo la lengua con temas más sensibles. La verdad es que no he tenido problemas, pensaba que sería peor.

Personalmente, ¿qué piensas sobre la fábula de la rana y el escorpión y sobre la supuesta naturaleza de los escorpiones?

Yo siempre quiero pensar que la gente puede cambiar; que los escorpiones pueden ranizarse y desescorpionizarse. Pero hay casos y casos… hay capullos muy capullos que no cambian. Por ejemplo, el final de la película se cambió varias veces; hubo bastante debate y es normal. Al final queda un poco abierto.


La película está rodada íntegramente en euskera. ¿Te sientes igual de cómodo que cuando actúas en español?

No tengo ningún problema en rodar en euskera. Es una de mis lenguas maternas, estudié en una ikastola y cursé la Universidad en euskera. Me siento cómodo en ambos idiomas; de hecho, fuimos nosotros mismos [los actores] los que hicimos el doblaje al castellano.

La diversidad aporta riqueza cultural y el cine es un buen canal para usar y disfrutar de ella.


¿Consideras que el cine es un buen medio para reivindicar la pluralidad de España y, en concreto, el plurilingüismo?

Sí, sin duda. La globalización tiene el peligro de que al final todos escuchemos la misma música, hablemos el mismo idioma, veamos las mismas películas… y de que olvidemos y acabemos con otras culturas y otras lenguas. Pero la diversidad aporta riqueza cultural y el cine es un buen canal para usar y disfrutar de ella. Personalmente, yo ya no veo nada doblado. Siempre prefiero la versión original y, además, para la gente, es importante que haya películas en su idioma materno. Sé que a veces puede echar para atrás lo de ver una peli en euskera si no conoces la lengua, pero conozco a mucha gente que luego se ha sorprendido y que lo ha disfrutado mucho.

¿Cuesta mucho hacer una película en euskera? ¿Se recibe el mismo apoyo o los mismos recursos que al hacer una en castellano?

Últimamente hay más ayudas para hacer películas en euskera dentro de Euskadi, ya sea por parte del Gobierno Vasco o de la ETB. Porque sin ayudas es imposible. Lo difícil es luego salir con la película fuera de Euskadi, sacarla al resto de España y fuera de España…

¿Crees que Loreak (nominada a dos Goya y preseleccionada para los Oscar) sirvió para abrir puertas y romper tabús?

Totalmente. Es un peliculón con un recorrido brutal a nivel internacional y, sin duda, ha ayudado. Ha dado un empujoncito al cine en euskera. Al final, el idioma es un elemento más. Y el euskera, una lengua preindoeuropea anterior al griego y al latín, es capaz de contar desde temas universales y actuales, como en Igelak, hasta historias familiares y rurales, como la del caserío de Amama.

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