Asalto al establishment: la alianza de Putin y los populistas

Asalto al establishment: la alianza de Putin y los populistas

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El presidente ruso Vladimir Putin forma una extraña alianza con los populistas que, a ambos lados del Atlántico, amenazan con desplazar del poder a los partidos más centrados, esos que forman parte del concepto maldito de nuestro tiempo: el establishment. Rusia ayuda a estos nuevos insurgentes globales dándoles aliento con discursos antiliberales y, en algunos casos, incluso los financia.

La victoria de Trump en Estados Unidos multiplica exponencialmente la gravedad de la amenaza de la influencia rusa en las democracias occidentales. Washington ya ha caído y otras capitales europeas esperan su suerte en un año, el 2017, de alto voltaje electoral a este lado del Atlántico. Trump, declarado admirador de Vladimir Putin, podría haberse beneficiado durante la campaña de las maniobras del espionaje ruso para debilitar la campaña de Hillary Clinton.

La acción más conocida de todas ellas fue el hackeo de la cuenta del correo electrónico de John D. Podesta, el presidente de la campaña de Clinton. El contenido de sus emails, que WikiLeaks fue publicando con cuentagotas hasta el día de las elecciones, incluía información sobre el trato de favor de la dirección del partido demócrata hacia Clinton en su carrera con Sanders, además de otros asuntos sensibles para Clinton.

El pasado 22 de septiembre, los líderes demócratas de la comisión mixta de inteligencia en el Congreso americano, la senadora Dianne Feinstein y el diputado Adam Schiff, emitieron el siguiente comunicado: “hemos concluido que las agencias rusas de inteligencia están realizando un esfuerzo serio y concertado para influir en la elección norteamericana”. Un par de meses antes, Trump llegó a pedir directamente la colaboración rusa para atacar a su rival: “Rusia, si estás escuchando, espero que puedas encontrar los 30.000 correos electrónicos”, en referencia a los emails no publicados de la investigación del FBI sobre el uso del correo de Clinton cuando era secretaria de Estado.

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LA ADMIRACIÓN DE TRUMP POR PUTIN

Además de la declarada admiración hacia Putin, los vínculos de Trump con Moscú podrían ser extensos. Paul Manafort, jefe de campaña de Trump hasta el mes de agosto, es un republicano y hombre de negocios con estrechos vínculos con Rusia. Su dimisión se produjo tras la revelación de sus trabajos de asesoramiento para el partido pro-ruso “Partido de las regiones” en Ucrania.

El propio Trump se ha negado a publicar los detalles de sus negocios en Rusia. Su propuesta de acercamiento con Moscú y la forma en que se vaya a materializar ahora que ha sido elegido presidente es un enigma.

Europa no tiene cualquier vecino en el flanco este. Rusia es un país gigante, el más extenso del planeta. Con una superficie que ocupa 1/9 parte de la tierra, sus habitantes viven con 11 husos horarios distintos. La octava economía del mundo conserva a día de hoy junto con EEUU el 90% del arsenal nuclear mundial. No hace faltan muchos más datos para comprender por qué es preocupante la crisis de alta tensión – para algunos, una suerte de segunda Guerra Fría - que vive la Unión Europea con el heredero de la antigua Unión Soviética.

Experto en ejercer el poder duro, el que tiene que ver con los tanques, la pólvora y las amenazas de usar la fuerza, Rusia ha encontrado, sin embargo, una forma más sutil de atacar a Europa: contribuyendo a su división interna a base de apoyar a los partidos populistas que con tanto éxito han proliferado en este estado de poli-crisis en el que llevamos años instalados a este lado de la frontera. Rusia quiere una Unión Europea dividida, desintegrada si es posible.

El Kremlin “huele la presa”, declara Francisco de Borja Lasheras, Director de la oficina del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en España. “Ha ganado Trump, los británicos votaron para salir de la UE, Marine Le Pen puede ganar en Francia el año que viene. Si ven oportunidades, intervendrán en nuestro ciclo electoral”, cuenta Lasheras en conversación telefónica a El Huffington Post.

LA SEGURIDAD, PRIORIDAD PARA LA UNIÓN EUROPEA

La seguridad es la prioridad que se ha fijado la Unión Europea para lograr la unidad tras el gran revés británico de antes del verano. Así lo decidieron los 27 líderes que se reunieron en Bratislava en septiembre. Pero la mayor amenaza que sufre Europa, ha explicado a su paso por Bruselas el director del Real Instituto Elcano, Charles Powell, en un acto de apertura de su nueva sede en la capital comunitaria, no es militar, sino simplemente la incapacidad de que los europeos actúen conjuntamente en un momento tan crítico como al que se enfrentan.

En una rara entrevista concedida al diario The Guardian – es la primera vez en los 107 años de historia del MI5 que un jefe de la inteligencia británica conversa on the record con un periódico – Andrew Parker advertía que las acciones encubiertas, fundamentalmente de Rusia, suponen un peligro mayor que los ataques terroristas. “Rusia está utilizando toda una serie de órganos y poderes del Estado para promocionar sus intereses de una forma cada vez más agresiva, incorporando la propaganda, la subversión y los ciberataques”, afirma Parker.

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Un estudio publicado el pasado junio por el Centro Europeo para las Relaciones Exteriores concluía que, a pesar de su variedad ideológica, la mayoría de los partidos populistas que rozan el poder en varios países europeos se sienten positivamente atraídos hacia la Rusia de Putin y proponen además políticas que benefician sus intereses.

Los más próximos a las posiciones rusas son Alternativa por Alemania, el Partido de la Libertad de Austria, Amanecer Dorado en Grecia, Jobbik en Hungría, El Frente Nacional en Francia, la Liga Norte en Italia, el Partido por la Independencia del Reino Unido y el belga Interés Flamenco. Por la izquierda, los partidos con visiones más pro-rusas en política exterior son AKEL en Chipre, Die Linke en Alemania, KSCM en la República Checa, Podemos en España y Syriza en Grecia. A la lista se suman también el Movimiento 5 Estrellas en Italia y el “Escudo Humano” en Croacia.

LA RUSIA DE PUTIN, ATRACTIVA PARA PARTIDOS EXTREMISTAS

Para los partidos de extrema derecha, el régimen de Vladimir Putin es referencia por sus valores conservadores, su intransigencia en cuestiones como la libertad sexual, su nacionalismo y su disposición a emplear la fuerza para proyectar sus intereses en el exterior. “A los nostálgicos de la Europa de las naciones, Putin les proporciona la idea de una Rusia fuerte que lucha por sus intereses”, explica Borja Lasheras.

Para los partidos de izquierda, a pesar de que la bandera de la hoz y el martillo ya no hondea en la Plaza Roja, Putin es una referencia por su vocación de plantar cara al liderazgo de Estados Unidos en el mundo, su oposición al intervencionismo humanitario y la evocación nostálgica de un pasado comunista. “A los estalinistas nostálgicos les hace confundir la Unión Soviética con Rusia y a la Putin de Rusia con la Unión Soviética. Les evoca esta imagen de poder ruso enfrentado a un occidente hipócrita”, concluye Lasheras.

Las votaciones del Parlamento Europeo son el indicador más preciso – es el único foro en el que populismos europeos de derecha e izquierda están presentas – para medir sus visiones favorables sobre Rusia. El 10 de junio de 2015, se votó una resolución en que se condenaba la invasión rusa de Crimea y se apoyaban las sanciones que la UE ha impuesto a Rusia. El resultado – se puede ver desgranado por diputados individuales en la plataforma Votewatch - refleja un alineamiento de los partidos populistas de izquierda y derecha (Frente Nacional, UKIP, Podemos, Syriza, entre otros) en contra de la resolución. El texto fue aprobado por 494 votos a favor frente a 134 en contra.

¿FINANCIA PUTIN A LOS POPULISTAS?

No es una casualidad que el último párrafo de la resolución pidiera a la Comisión Europea medidas para “prohibir la financiación de partidos políticos en la UE por partes interesadas políticas o económicas de fuera de la UE”, en una alusión a la financiación de Rusia a algunos partidos populistas en Europa.

El diario británico The Sunday Times ha revelado recientemente que el gobierno ruso ha financiado viajes y otros gastos complementarios a grupos británicos que han hecho campaña a favor del brexit. El presidente del llamado Grupo de Brujas, un think tank torie fundado por Margaret Thatcher, viajó con los gastos pagados al este de Ucrania invitado por la autodenominada República Popular de Donetsk. El grupo Bow, también próximo a los conservadores británicos, aceptó la invitación del Kremlin para que su presidente viajara con todos los gastos pagados a Moscú a una conferencia.

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Los vínculos del gobierno de Putin con el Frente Nacional francés que preside Marine Le Pen son todavía más evidentes. El partido que preside Marine Le Pen recibió un préstamo en 2014 del First Czech-Russian Bank (FCRB) por importe de 9,46 millones de euros, una institución financiera próxima al Kremlin. Unos meses antes el FN aceptó enviar observadores y reconocer los resultados del referéndum en Crimea. El padre de la actual líder y fundador del partido, Jean Marie Le Pen recibió también un crédito a través de su empresa Cotelec, concedido por una empresa radicada en Chipre que pertenece a un ex agente de la KGB, Yuri Kudimov, expulsado del Reino Unido en 1985.

Europa vivirá en 2017 un ciclo electoral de alto voltaje, con elecciones legislativas en Países Bajos (marzo), Presidenciales en Francia (primavera) y legislativas en Alemania (otoño). Quizás haya también elecciones anticipadas en Italia. En todos estos países habrá partidos populistas con posiciones pro-rusas y anti-europeas, y con probabilidades claras de resultar vencedores o como poco tener una creciente influencia sobre la agenda política (Alemania).

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