INTERNACIONAL

Vayan acostumbrándose a Donald Trump

11/01/2017 16:45 CET | Actualizado 12/01/2017 13:05 CET

Había mucha expectación por saber cómo iba a ser el presidente Donald Trump y lo que se ha visto este miércoles es que el Trump candidato es calcado al que va a dirigir el destino de la primera potencia mundial. A nueve días para que asuma el cargo, el magnate ha ofrecido una rueda de prensa -la primera como presidente electo- en la que se han vivido momentos insólitos en la historia del país. Trump ha respondido a quien ha querido y a lo que ha querido. Y lo ha hecho en el mismo tono prepotente al que ha acostumbrado a los medios durante la campaña.

En menos de una hora de intervención, Trump ha tenido tiempo de pecar de soberbio -dice que va a ser "el mayor productor de empleos que Dios ha creado nunca"-, de déspota -no ha querido responder al periodista de la CNN-, de escurridizo -no ha respondido a las preguntas que no le interesaban- y de tramposo -sus hijos gestionarán sus empresas y dice que no hablará con ellos sobre el asunto-.

Trump ha empezado su intervención a lo grande: agradeciendo a algunos medios no haber publicado el polémico informe en el que se dice que el espionaje de EEUU acusa a Vladimir Putin de chantajear a Donald Trump. Lo ha hecho con semblante serio en un principio, pero insistiendo en lo que ya había dicho en su cuenta de Twitter sobre este tema: "Todo es falso". Y así lo ha vuelto a repetir ante las cámaras. En esta ocasión también ha agregado que esos documentos "nunca tendrían que haberse escrito, nunca tendrían que haberse 'hackeado' y nunca tendrían que haberse difundido". "Son noticias que no tienen sentido, quizás difundidas por agencias de inteligencia, ¿quién sabe?", ha sentenciado Trump.

Son noticias que no tienen sentido, quizás difundidas por agencias de inteligencia, ¿quién sabe?

Ante una de las preguntas de los numerosos periodistas congregados, el presidente electo se ha visto obligado a decir que sí cree que fue Rusia quien estuvo detrás del 'hackeo' de las elecciones, aunque ha defendido que otros países también estuvieron detrás de los ciberataques durante la campaña. Aun así, Trump ha dicho que "nunca volverá" a ocurrir a partir de que él llegue a la Casa Blanca.

También ha expresado la necesidad de reconstruir los lazos con Rusia respecto a la "horrible" relación que existe actualmente. "Rusia respetará mas nuestro país cuando yo sea presidente. No debería haber participado en el hackeo y no lo va a volver a hacer". Eso sí, Trump ha evitado responder a la pregunta de si puede negar categóricamente que él o una persona de su equipo se haya reunido con agentes de inteligencia rusos en los últimos años. El informe de inteligencia asegura que hay pruebas de que tres miembros de su círculo más cercano contactaron con agentes de Rusia en Praga antes de las elecciones.

Rusia respetará mas nuestro país cuando yo sea presidente. No debería haber participado en el hackeo y no lo va a volver a hacer

Precisamente lo que rodea a esta polémica ha dado lugar al momento más tenso de la rueda de prensa. "A ti no te dejo preguntar porque publicas noticias falsas", ha dicho, tajante y subiendo la tensión con sucesivos "no, tú no" Trump al periodista de la CNN Jim Acosta. La cadena de televisión ha sido la primera en publicar anoche la información sobre el dossier ruso elaborado por las agencias de inteligencia estadounidenses.

De esta manera, el presidente electo, que asumirá el cargo el próximo 20 de enero, ha querido zanjar la polémica y ha pasado a centrarse en los objetivos de su presidencia, poniendo el listo bastante alto: ha asegurado que va a ser "el mayor productor de empleos que Dios ha creado nunca". Trump ha dicho que en las próximas semanas se anunciarán "grandes noticias" sobre empresas que van a expandir sus operaciones en el país y recordó los planes dados ya a conocer por compañías como Ford. "Creo que muchas industrias van a volver (a EEUU)", ha afirmado el magnate en la Trump Tower de Nueva York.

EL IMPERIO TRUMP, A CARGO DE SUS HIJOS

Respecto al futuro de sus negocios, Trump ha comentado que cederá todo el control de sus emporio a sus dos hijos adultos - Eric y Donald Jr.- y a un colaborador, pero no liquidará sus activos en la empresa. Trump, que ha defendido que si quisiese podría seguir dirigiendo su compañía mientras esté en la Casa Blanca, ha asegurado que sus hijos no discutirán las decisiones empresariales con él.

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Los hijos de Trump y su vicepresidente atienden a la rueda de prensa del presidente electo

Para reforzar sus argumentos legales, Trump ha subido al estrado a su abogada, Sheri Dillon, ha explicado además que la empresa de Trump no abrirá nuevos negocios en el extranjero durante su presidencia y que las operaciones nacionales serán sometidas a una escrupulosa supervisión para evitar conflictos de intereses. Entre otras cosas, todas las operaciones necesitarán ser aprobadas por un asesor ético independiente que será elegido por el propio Trump en una fecha aún sin concretar.

Incluso Trump ha tenido tiempo de colgarse una medalla al mérito patriota: donará los beneficios que sus hoteles obtengan de en el extranjero al Tesoro estadounidense.

Dillon ha asegurado que, una vez nombrado presidente el próximo día 20, el magnate inmobiliario se aislará totalmente de su negocio y "sólo sabrá de un acuerdo si lo ve en el periódico o en televisión".

Sin embargo, la abogada ha descartado completamente que Trump pueda vender sus intereses para eliminar posibles conflictos de intereses, algo que han hecho algunos de los empresarios elegidos para formar parte de su gabinete.

Mientras que Eric y Donald Jr. dirigirán la empresa familiar -y si lo hacen mal serán "despedidos", según ha dicho el presidente electo-, la hija mayor de Trump, Ivanka, se desvinculará por completo de los negocios de su padre y se mudará a Washington junto a su marido, Jared Kushner, quien fue designado este lunes como futuro asesor sénior presidencial.

Y a partir de aquí, Trump ha dicho lo mismo que durante la campaña: que se construirá un muro y que lo pagará México y que se acabara con la reforma sanitaria de Barack Obama -el Obamacare-, que, en palabras de Trump es un "fracaso". Y para acabar su comparecencia, una amenaza: las compañías que decidan abandonar EEUU tendrán que pagar "altos impuestos fronterizos".

Bienvenidos a la era Trump (y vayan acostumbrándose a sus formas).

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