POLÍTICA

Trump se prepara para reducir a la mitad las admisiones de refugiados

25/01/2017 13:30 CET | Actualizado 25/01/2017 13:30 CET
POOL VIA GETTY IMAGES

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se está preparando para emitir un proyecto de ley que restringe radicalmente las admisiones de refugiados en Estados Unidos y que denegará visados a individuos provenientes de países que su administración considere de alto riesgo, según fuentes de organizaciones de defensa y del congreso que han recibido la información de un anteproyecto de ley.

El decreto podría modificarse antes de que Trump lo firmara, cosa que podría suceder esta misma semana. Según las fuentes, la administración se plantea:

  • Bloquear indefinidamente la entrada a Estados Unidos a los refugiados que huyen de la guerra de Siria.
  • Suspender la admisión de refugiados durante 120 días mientras la administración determina qué países representan un menor riesgo.
  • Suspender temporalmente la expedición de visados a aquellos que vengan de países en los que la administración considere que no es apropiado realizar controles de seguridad; es decir, las personas que vengan de esos países no podrán entrar a Estados Unidos.
  • Limitar el número total de admisiones de refugiados durante el año fiscal 2017 a 50.000; menos de la mitad de los 110.000 que propuso la administración Obama.

Según las fuentes que han sido informadas del anteproyecto de ley, la lista de países a los que se refieren aún no está completa, pero todos los que se están barajando —Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen— son países de mayoría musulmana. Trump juró el año pasado que uno de sus primeros actos como presidente sería suspender la inmigración proveniente de "regiones propensas al terrorismo".

De esta manera, el poder ejecutivo le permitiría a Trump cantar victoria con respecto a una de las principales promesas que hizo durante la campaña: prohibir totalmente la entrada de musulmanes a Estados Unidos. Aunque, como los musulmanes provenientes de países que no se encuentren en la lista de alto riesgo podrían entrar en Estados Unidos, no habría cumplido al cien por cien su promesa.

La Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense se abstuvieron de hacer comentarios al respecto. La noche del pasado 24 de enero Trump insinuó algo relativo a este tema en su cuenta de Twitter:

Mañana será un gran día para la seguridad nacional. Entre otras muchas cosas, ¡construiremos el muro!

Aunque refleja que el sentimiento antirrefugiados se está extendiendo por todo el mundo, el anteproyecto de ley de Trump representa un cambio drástico de la política estadounidense actual en relación con las regiones más inestables del mundo. El enfrentamiento con los grupos pro derechos humanos, las organizaciones por la libertad civil, los demócratas e incluso con los miembros de la derecha cristiana —que fomentan la adopción de una perspectiva de empatía con respecto a la crisis de los refugiados— será inevitable.

La guerra civil de Siria, que comenzó hace seis años, ha provocado la huida de 4,8 millones de refugiados sirios, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Desde que comenzó la guerra en 2011, Estados Unidos solo ha admitido a 18.000 refugiados de Siria, en parte debido al extenso proceso de selección que normalmente dura de 18 a 24 meses. Pero como la crisis humanitaria de Siria ha empeorado, el expresidente, Barack Obama, metió presión para aumentar el número de admisiones. Durante el último año fiscal, Estados Unidos aceptó a más de 10.000 refugiados sirios.

A pesar del reducido número de admisiones y del intensivo proceso de evaluación, el reasentamiento de los refugiados sirios en Estados Unidos se ha convertido en un asunto polémico. En respuesta a las presiones de Obama para que se aceptara a más ciudadanos de Siria, más de la mitad de los gobernadores de Estados Unidos —todos republicanos excepto uno— intentaron impedir que se reasentara a refugiados sirios en sus estados.

Durante la carrera presidencial, Trump se aferró a la cada vez mayor oposición al reasentamiento de los refugiados. Primero, propuso prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos en diciembre de 2015 tras el tiroteo que tuvo lugar en San Bernardino (California). Aunque los detalles variaron a lo largo del año siguiente, Trump siguió prometiendo que restringiría la inmigración proveniente de países con población mayoritariamente musulmana.

El anteproyecto de ley da prioridad a las minorías religiosas en la admisión de refugiados: lo que podría significar que se favorecería a los cristianos de Oriente Medio por encima de los musulmanes.

Según dos fuentes informadas, se espera que el proyecto de ley incluya una lista de los actos por los que a un individuo se le denegaría la entrada a Estados Unidos. Los fanáticos, aquellos que cometan asesinatos de honor, actos violentos contra las mujeres o acoso por motivos de religión, raza, género u orientación sexual no serán admitidos. En Estados Unidos ya se le deniega la admisión a los criminales, los acosadores y los violadores de los derechos humanos.

Al menos una organización para el reasentamiento de refugiados ha sido informada de que se espera que el número de admisiones de refugiados se reduzca a 50.000. Esa cifra es notablemente más baja que las que se propusieron antes de que comenzara la guerra civil siria.

Tal y como indican los analistas del Departamento de Inteligencia del anterior gobierno de Estados Unidos, una política que discrimina a los musulmanes en concreto perpetúa la narrativa de que Estados Unidos está en guerra con el islam, que es una potente herramienta de reclutamiento para los grupos yihadistas como Estado Islámico o al Qaeda.

"Le pidó a Alá que le entregue Estados Unidos a Trump", escribía en agosto un portavoz de ISIS.

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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