POLÍTICA

El Supremo rechaza el recurso que pedía sacar a Franco del Valle de los Caídos

28/02/2017 16:00 CET | Actualizado 28/02/2017 23:19 CET
EFE

El Valle de los Caídos se queda donde está. Por la gracia de Dios... y por el fallo de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, que este martes ha desestimado el recurso presentado por el exjuez Baltasar Garzón contra una solicitud denegada por el Gobierno. Garzón pedía trasladar los cuerpos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera del Valle de los Caídos a otro lugar.

La solicitud, presentada en virtud del Derecho de Petición, coincidió con el 40 aniversario de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, inhumado desde entonces en el Valle de los Caídos junto al fundador de Falange. Garzón, junto a los abogados Manuel Ollé y Eduardo Ranz, interpusieron un escrito en el que pedían al Gobierno la reconversión del Valle de los Caídos en un "Espacio de Memoria".

Reclamaba también al Ejecutivo la supresión de la simbología franquista y de los actos conmemorativos que se practican en el propio Valle de los Caídos y que, a su juicio, "pueden incitar al odio".

Además solicitaba la exhumación e identificación de los restos de las víctimas enterrados en la Basílica y la convocatoria de un acto público en sede parlamentaria, para que la autoridad competente del Estado "pida perdón a las víctimas del franquismo y a sus familiares como manifestación del pleno reconocimiento y reparación moral".

El escrito proponía la anulación y derogación de las normas de creación de la Basílica y de La Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que datan de 1940 y 1957 respectivamente, ya que contradicen la Constitución española y la Ley de Memoria Histórica.

¿POR QUÉ UN ESPACIO DE MEMORIA?

Porque el enorme mausoleo franquista está cargado de significado histórico y político. No sólo es que ninguna de las naciones que experimentaron una dictadura durante el siglo XX haya mantenido un monumento de dimensiones similares en honor al artífice de su tiranía; es que bajo la gigantesca cruz de piedra están enterrados los represaliados que fueron forzados a erigir el monumento.

Honrar la memoria de esos muertos era el objetivo detrás de la petición de convertir el Valle de los Caídos en un Espacio de Memoria. Los juristas pedían su conversión en un lugar donde las víctimas de la dictadura y sus familiares puedan ejercer su derecho a la verdad y a la reparación y también un lugar de identificación y homenaje para aquellos que se encuentran inhumados.

Para ello, se solicitaba al Gobierno la aprobación de la dotación económica suficiente a cargo del Estado para la exhumación e identificación de los restos de las víctimas enterradas en el Valle de los Caídos.

NO, NO Y NO

El "no" judicial a la petición de Garzón no es el primero que reciben los proyectos para hacer del Valle de los Caídos un lugar de recuerdo histórico y reparación. Pero quienes ven en el monumento una mole ignominiosa no parecen dispuestos a cejar en el empeño de transformar su propósito.

Hace sólo unas semanas, el PSOE registró en el Congreso una iniciativa para exigir al gobierno que lleve a cabo de manera "urgente" la exhumación de los restos del dictador y de José Antonio Primo de Rivera. En dicho escrito, el partido recoge también veinte medidas para que la aplicación de la Ley de Memoria Histórica sea efectivamente cumplida.

En base a un informe que entregó en 2011 un grupo de expertos sobre el futuro del Valle de los Caídos al entonces ministro de la Presidencia, Ramón Jaúregui, el PSOE apuesta por "resignificar su función para que deje de ser un lugar de memoria franquista y nacional-católica" y convertirlo en un "espacio para la cultura de la reconciliación, la memoria colectiva democrática y la dignificación y reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura".

Otras de las medidas que propone impulsar el grupo socialista es la elaboración del "censo completo" de las infraestructuras y obras realizadas con trabajos forzados de represaliados del franquismo para colocar placas o plafones en su memoria, así como estudiar la posibilidad de crear Bancos de ADN para facilitar la identificación de desaparecidos.

LA MAYOR CRUZ DE LA CRISTIANDAD

El monumento del Valle de los Caídos, encaramado al valle de Cuelgamuros, a diez kilómetros de El Escorial, cuenta con la cruz más grande del mundo cristiano: 150 metros de altura y 260 de longitud. A sus pies, y bajo tierra, un monumento que guarda los restos de Franco, de José Antonio Primo de Rivera y de más de 30.000 muertos durante la Guerra Civil española de 1936.

Su construcción fue ordenada por el dictador en 1940, con un Decreto que deja poco lugar a las dudas sobre la significación última de la empresa: "La dimensión de nuestra Cruzada, los heroicos sacrificios que la Victoria encierra, y la trascendencia que ha tenido para el futuro de España esta epopeya, no pueden quedar perpetuados por los sencillos monumentos con los que suelen conmemorarse en villas y ciudades los hechos salientes de nuestra Historia y los episodios gloriosos de sus hijos", comienza.

Y prosigue: "Es necesario que las piedras que se levanten tengan la grandeza de los monumentos antiguos, que desafíen al tiempo y al olvido y que constituyan lugar de meditación y de reposo en que las generaciones futuras rindan tributo de admiración a los que les legaron una España mejor". Antes del espacio para las disposiciones, aún otro párrafo:

"A estos fines responde la elección de un lugar retirado, donde se levanta el templo grandioso de nuestros muertos en que por los siglos se ruegue por los que cayeron en el camino de Dios y de la Patria. Lugar perenne de Peregrinación en que lo grandioso de la Naturaleza ponga un digno marco al campo en que reposen los héroes y mártires de la Cruzada".

La construcción concluyó en 1958 y pasó a formar parte de Patrimonio Nacional en el año siguiente.

Ve a nuestra portada Facebook Twitter Instagram Pinterest