INTERNACIONAL

El fiscal general de Trump se reunió dos veces con el embajador ruso durante la campaña electoral

A vueltas con Rusia: Sessions niega los vínculos y los demócratas ya piden su cabeza

02/03/2017 08:01 CET | Actualizado 02/03/2017 23:13 CET
AFP
Imagen de archivo del fiscal general de EEUU, Jeff Sessions

Rusia y Donald Trump o el cuento de nunca acabar. Así se podría llamar la obra que contara la historia entre el nuevo presidente de EEUU y el Gobierno ruso, que no gusta a la gran mayoría y que encierra un capítulo eterno de incógnitas, mentiras y, por ahora, una dimisión: la de Michael Flynn. Por ahora. Esta vez las miradas se ciernen nada más y nada menos que sobre el fiscal general, Jeff Sessions, tras conocerse que mantuvo reuniones con el embajador ruso en Washington durante la campaña presidencial, que después ocultó al Senado. Seguro que esto les suena: de eso mismo se acusó a Flynn, ex asesor de seguridad del presidente. Como él, Sessions lo niega todo, pero los demócratas ya piden su cabeza.

Entonces, en plena polémica, Trump guardó silencio. No esta vez. El presidente ha asegurado que tiene "total confianza" en el fiscal general y que no cree que deba apartarse de las investigaciones sobre la supuesta intervención rusa en las elecciones estadounidenses. En su visita a los astilleros de Newport News (Virginia), donde ha prometido que aumentará a máximos históricos la marina del país, ha reconocido que no era conocedor de los encuentros entre Sessions y el embajador ruso.

Le guste o no, el fiscal general está acorralado. Anoche negó haber tenido contacto con ningún funcionario ruso "para tratar temas de campaña" y circunscribió sus encuentros a sus tareas como miembro del Comité de Servicios Armados. En sus comparecencias en el Senado, cuando luchaba por el puesto, a Sessions se le preguntó qué haría si hubiera alguna prueba de que alguien vinculado al equipo de Trump se hubiera comunicado con el Gobierno ruso durante la campaña. Su respuesta fue: "No soy consciente de ninguna de esas actividades". "Me han llamado como sustituto en una o dos ocasiones durante la campaña, y no he tenido comunicación con los rusos", aseguró.

Me han llamado como sustituto en una o dos ocasiones durante la campaña, y no he tenido comunicación con los rusos

Sin embargo, fuentes del Departamento de Justicia han confirmado al diario The Washington Post que Sessions se vio en dos ocasiones con el embajador, la primera en julio y la segunda, en su despacho de senador, el pasado mes de septiembre, en el momento álgido de lo que la Inteligencia estadounidense definió como una cibercampaña auspiciada por Moscú para influir en las elecciones presidenciales a favor de Trump.

Preguntado sobre las explicaciones de Sessions en el Senado sobre los vínculos con Rusia, su portavoz, Sarah Isgur Flores, ha insistido en la misma idea: "No hubo nada absolutamente engañoso en su respuesta".

También en enero, un senador demócrata pidió a Sessions que respondiera, por escrito, a varias preguntas, entre ellas acerca de si él había estado "en contacto con alguien conectado de algún modo al Gobierno ruso sobre las elecciones, ya fuera antes o después" del 8 de noviembre. Su respuesta fue un rotundo "no".

LAS EXPLICACIONES

Su portavoz ha defendido que Sessions se reunió con Kisliak en calidad de miembro de la junta de servicios militares, más que como suplente en la campaña de Trump. "Se le preguntó acerca de comunicaciones entre Rusia y la campaña de Trump, no sobre contactos que pudo mantener como senador y miembro de la Comisión de Servicios Militares", ha explicado Flores.

Asimismo, ha insistido en que durante el último año Sessions tuvo más de 25 encuentros con embajadores extranjeros, además del ruso. No obstante, The Washington Post ha contactado con los 26 miembros de la comisión de Servicios Armados del Senado de la que forma parte Sessions y, de los 20 senadores que respondieron, ninguno mantuvo un encuentro con el embajador ruso durante 2016, incluido el presidente de la comisión, el republicano John McCain.

Trump ha decidido, por el momento, seguir la pauta que ha seguido hasta ahora ante cualquier acusación de los medios sobre sus relaciones o las de su equipo con Rusia: todo es mentira, los medios están en guerra con él y va de desplante en desplante a la prensa.

Los que sí tienen claro lo que quieren hacer son los demócratas: quieren su dimisión. La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha subrayado que Sessions "mintió bajo juramento" durante la audiencia para confirmar su cargo ante el Senado. "Bajo pena de perjurio, le dijo al comité judicial del Senado 'Me han llamado como sustituto en una o dos ocasiones durante la campaña, y no he tenido comunicación con los rusos'. Ahora sabemos que esa declaración es mentira", ha afirmado, defendiendo que "debe dimitir".

Pelosi ha sostenido que Sessions no está capacitado "para ejercer como el más alto cargo de la aplicación de la ley en el país", insistiendo en la necesidad de que se establezca una "comisión independiente, conformada por ambos partidos y externa para investigar las conexiones políticas, personales y financieras de Trump con Moscú".

También se ha sumado a la petición la senadora Elizabeth Warren, que ha subrayado que tras negar haber mantenido encuentros con algún miembro del Gobierno ruso "resulta que se reunió con el embajador ruso, dos meses antes de las elecciones".

"Esto no es normal. Esto no son notocias falsas. Esto es muy real y una amenaza muy seria a la seguridad nacional de Estados Unidos", ha sostenido la senadora demócrata en su Twitter, que igualmente ha reclamado una comisión independiente y bipartidista para que investigue el papel de Rusia.

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