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14 cosas que los hombres odian de las despedidas de soltero

Ejemplo: los clubs de 'striptease'.

18/03/2017 09:40 CET | Actualizado 18/03/2017 09:41 CET
andresr via Getty Images

A pesar de ser un rito de iniciación, la humilde despedida de soltero ha pasado de tomarse unas pocas cervezas en el bar a ser un fiestón muy caro en el que uno de los chicos acaba desnudo y hay bailes privados.

Pero si sólo las soportabas porque pensabas que a todo el mundo le encantan las despedidas de soltero, te alegrará saber esto: según un estudio de la Universidad de Salford (Manchester, Reino Unido), muchos hombres se sienten incómodos realizando las actividades típicas de una despedida de soltero, aunque las acaben haciendo.

Esta es una lista de 14 cosas que los hombres odian de las despedidas de soltero:

1. Tardar meses en organizarla...

Trabajo, trabajo, trabajo.

2. Sólo para pasar el fin de semana montando en karts o yendo a un campo de paintball...

3. ... Pero que te digan que estás aguando la fiesta a los demás.

¡La Fuerza no funciona así!

4. Tener que despedirte de tus ingresos disponibles durante los tres próximos meses.

5. Compartir cama con el padre de tu mejor amigo.

6. Preocuparse constantemente de que detengan a alguien.

7. O de que alguien acabe en urgencias con una lesión que le cambie la vida.

8. Ponerte un disfraz horrible para llevarlo en público durante 72 horas seguidas y que la gente te juzgue.

8. El mankini.

9. Tener que humillar al novio (aunque sea tu mejor amigo).

Para.

10. Tener que beber más chupitos de lo humanamente aceptable.

11. Ir a un club de striptease aunque nunca hayas mostrado interés en ir.

Disculpe, señora, estoy intentando mantener una conversación.

12. Ver a alguien (con mujer e hijos) pasándoselo demasiado bien.

13. Querer irte para librarte del aburrimiento, pero sin que se cuestione tu masculinidad.

14. Los interminables comentarios sin gracia.

¿Podemos irnos ya a casa?

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Este artículo fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.

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