INTERNACIONAL

Un año del 'pacto de la vergüenza' entre la UE y Turquía: ¿qué está pasando con los refugiados?

Las entradas diarias a las islas griegas se han reducido un 98%, pero con un coste humano terrible, denuncian las ONG

20/03/2017 11:54 CET | Actualizado 20/03/2017 12:39 CET
MURAD SEZED / REUTERS
Refugiados sirios caminan hacia una estación de Estambul, buscando refugio.

Un año después de la entrada en vigor del pacto migratorio entre los Veintiocho y Turquía para frenar la llegada de refugiadosa Europa, la Unión Europea defiende su vigencia y buen funcionamiento, mientras que Ankara amenaza con reexaminarlo cada vez que surgen tensiones con el bloque europeo.

La Comisión Europea (CE) reiteró esta semana su apoyo al acuerdo e indicó que espera que ambas partes cumplan con sus compromisos, en respuesta a la amenaza del gobierno turco de reexaminar el pacto, tras la crisis diplomática entre Turquía y Holanda por el rechazo holandés a que ministros turcos dieran mítines políticos en su territorio.

"Seguimos empeñados en la aplicación del acuerdo entre la UE y Turquía y, como hemos dicho muchas veces en el pasado, esto implica mutua confianza y realización, y esperamos que ambas partes cumplirán con sus compromisos pues es en interés y beneficio de ambas y de los refugiadossirios", dijo el portavoz comunitario Margaritis Schinas.

Las cifras son contundentes: gracias al acuerdo, las entradas diarias desde Turquía a las islas griegas se han reducido un 98%, pasando de 10.000 en octubre de 2015, en plena crisis migratoria, a 43 en la actualidad, según el último informe de la CE, publicado a principios de marzo. Por otra parte, el número de personas fallecidas en la ruta del Egeo ha disminuido de 1.100 en 2015 a 70 en el último año.

Además, desde la entrada en vigor del acuerdo se han producido 849 retornos de personas desde las islas griegas a Turquía (que ascienden a 1.487 sumando los retornos a través de un protocolo bilateral existente entre Ankara y Atenas) y 3.565 sirios han sido trasladados desde Turquía a la UE.

COMISIÓN EUROPEA

Para expertos como Stefani Weiss, del centro de estudios Bertelsmann Stiftung, el acuerdo fue "la mejor solución que se podía lograr" para gestionar una situación que se encontraba fuera de control, con cerca de un millón de personas llegadas a la UE en 2015. Weiss indicó a Efe que el pacto, pese las cuestiones que puede plantear desde el punto de vista ético, ha facilitado además una vía legal de entrada a los refugiados de Siria y ha ayudado a frenar los muertes en el mar Egeo.

Sin embargo, según la misma experta, "no debe ser un modelo para afrontar el problema migratorio en el Mediterráneo central", que se ha convertido en la principal preocupación de la UE en la actualidad, por la llegada masiva desde Libia de inmigrantes que en su mayoría no tienen derecho al asilo. En el caso de Libia la dificultad derivaría de que se trata de "un país no seguro".

AMAGAR, SIN ROMPER

Weiss añade que pese a las reiteradas amenazas de Turquía de reevaluar el pacto -la última vez hace solo unos días por la crisis diplomática con Holanda- a Ankara no le interesa romperlo, no solo por la fuente de ingresos que representa, sino porque al país no le conviene una "ruptura drástica" de los lazos con la UE.

Por su parte, el director de la organización VoteWatch Europe, Donu Frantescu, explicó a Efe que "la opinión actual en Europa es favorable a reducir el número de llegadas de refugiados, que es el objetivo del acuerdo con Turquía". Añade que "en la actualidad, la mayoría de los partidos políticos dominantes en Europa lo han apoyado, también porque tienen que encontrar una manera de contener el aumento de los partidos políticos de extrema derecha contrarios a la inmigración".

Según Frantescu, "hay un consenso amplio entre los partidos de centro-izquierda y de centro-derecha para apoyar el acuerdo" e incluso los partidos socialistas, que hace unos años lo criticaban, ahora "son más favorables, sobre todo porque ven en las encuestas cómo la crisis de refugiados les ha afectado en los últimos dos años".

Admite, por otro lado, que el deterioro de las relaciones entre Turquía y países europeos como Holanda y Alemania puede complicar la aplicación del pacto en el futuro.

EN QUÉ CONSISTE

El pacto con Turquía, muy criticado por las organizaciones humanitarias, incluye el compromiso de Ankara de aceptar la devolución de todos los inmigrantes y refugiados llegados de forma irregular a las islas griegas, así como un sistema conocido como "uno por uno", por el cual la Unión se compromete a recibir a un sirio por cada sirio devuelto a Turquía.

A cambio, la UE prometió a Ankara 3.000 millones de euros para ayudar en la acogida de refugiados sirios en su territorio y la liberalización de los visados a los ciudadanos turcos, una vez se cumplan 72 requisitos, de los que aún quedan pendientes por completar siete.

De los 3.000 millones, que aportarán la CE y los países, se han distribuido 2.200 millones para financiar 39 proyectos de asistencia humanitaria y de otro tipo, según los datos más recientes del Ejecutivo comunitario.

ASÍ LO VEN LOS COOPERANTES

UNICEF

Los niños refugiados y migrantes sufren un mayor riesgo de deportaciones, detenciones, explotación y privaciones, denuncia el organismo de la ONU para la infancia. "Si bien ha habido un importante descenso en el número global de niños en tránsito por Europa desde marzo del año pasado, han aumentado los peligros y el sufrimiento que los niños refugiados y migrantes tienen que soportar", asegura Afshan Khan, directora regional de UNICEF y coordinadora especial para la crisis de migrantes y refugiados en Europa. "Es un círculo vicioso: los niños huyen del sufrimiento, y terminan huyendo de nuevo, enfrentándose a detenciones o a un abandono total".

En vez de frenar el flujo, el cierre de fronteras y el acuerdo entre la UE y Turquía ha llevado a los niños y sus familias a tomar las riendas y embarcarse con traficantes en rutas más peligrosas e ilegales, como ya advirtieron hace un año UNICEF y sus aliados. A pesar de la implementación del acuerdo y del estricto control de fronteras, en lo que va de 2017 cerca de 3.000 personas refugiadas y migrantes, de las que un tercio son niños, han llegado a Grecia. Muchos siguen traspasando las fronteras con Bulgaria, el oeste de los Balcanes y Hungría.

MÉDICOS SIN FRONTERAS

Médicos Sin Fronteras ha hecho público un informe que, bajo el título Un año del acuerdo UE-Turquía: cuestionando los hechos alternativos de la UE, expone el coste humano de los fracasos de las políticas europeas en Grecia y en los Balcanes. Para MSF, el acuerdo no ha sido una historia de éxito, sino una historia de horror, con terribles consecuencias para la vida y la salud de las personas atrapadas en él. Como consecuencia del acuerdo, se ven obligadas a utilizar rutas más peligrosas de la mano de traficantes para llegar a Europa o quedan atrapadas en hotspots hacinados en las islas griegas. Además, el acuerdo está teniendo un impacto directo en la salud de los pacientes atendidos por la ONG, y muchos son, cada vez, más vulnerables.

Así, los psicólogos de MSF en Lesbos han visto como el porcentaje de pacientes que presentan síntomas de ansiedad y depresión se ha multiplicado por 2,5. En el caso de pacientes con trastorno de estrés postraumático, el porcentaje se ha triplicado. Los síntomas de psicosis también han aumentado, los equipos estén viendo más pacientes con traumatismos graves y más casos de automutilación e intentos de suicidio. En los últimos meses, los equipos de MSF en Samos han comprobado un deterioro similar y una escalada en los intentos de automutilación y suicidio. En Serbia y Hungría, MSF también ha sido testigo de un aumento de los pacientes con traumatismos relacionados, según su testimonio, con la violencia que experimentan desde el cierre de la ruta de los Balcanes.

MÉDICOS DEL MUNDO

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