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El motivo por el que la resaca empeora con los años

¡Glups!

30/04/2017 09:43 CEST | Actualizado 30/04/2017 09:45 CEST

Hay algo que, con la edad, no mejora igual que el buen vino: son las resacas.

Si te has pasado con la bebida alguna noche de fiesta y tienes, digamos, 29 años, no hace falta que te lo expliquemos. De repente, te despiertas y te sientes desconcertado y nostálgico, cuando, hace sólo unos años, podrías haber pasado por lo mismo y haberte levantado temprano, radiante y listo para una clase de spinning. ¿Qué ha ocurrido ahí?

Me duele todo y me estoy muriendo.

Aunque a los investigadores todavía les cuesta aclarar la ciencia del fenómeno —y las formas de evitarlo—, los expertos tienen varias teorías sobre por qué el cuerpo ya no tolera ese cubata de más:

Teoría 1: Tienes menos enzimas en el hígado.

Empecemos: el alcohol es tóxico, así que, cuando lo bebes, el cuerpo tiene que descomponer y eliminar el compuesto tóxico del etanol. Las enzimas del hígado son las que se encargan de este proceso, convirtiendo la bebida en un compuesto llamado acetaldehído. La enzima aldehído deshidrogenasa es la responsable de formar el acetaldehído en una sustancia llamada acetato, que luego se transforma en dióxido de carbono o agua.

El hígado necesita aproximadamente una hora para asimilar cada porción de alcohol; es decir, una copa de vino, un ron con cola, etc.

Como señala la web Science of Us, este proceso suele ser eficiente cuando eres más joven, pero, a medida que vas cumpliendo años, disminuyen los niveles de esta enzima en el cuerpo. Esto puede hacer que el acetaldehído (también conocido como la toxina mala) permanezca más tiempo en el organismo, dando lugar a esos síntomas terribles de la resaca, como las náuseas y el dolor de cabeza.

Teoría 2: El proceso de recuperación de tu cuerpo es más débil.

Un dato curioso (y fatal) sobre la edad es que, con los años, al cuerpo le cuesta mucho más recuperarse de cualquier tipo de trauma, desde un virus gripal hasta un duro entrenamiento, pasando por (obviamente) una borrachera.

"Cuando te haces mayor, el metabolismo cambia y también tiende a ralentizarse la neuroplasticidad —la capacidad de la función neuronal para recuperarse—", explica a la edición estadounidense de he Huffington Post George F. Koob, director del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo.

Esto también podría deberse, en parte, a la capacidad del cuerpo para combatir la inflamación o el daño celular, según explica Time Health:

"El Instituto Nacional de Envejecimiento se refiere a esto como 'immunosenescence' o debilitamiento gradual del sistema inmune a medida que envejeces. No es que tu cuerpo no se cure; en muchos casos, lo único que pasa que se no se cura con tanta rapidez, tal y como señalan las investigaciones".

Teoría 3: Tu estilo de vida te pide que seas funcional.

Cuantas más velas soples en la tarta, más responsabilidades pareces añadir a tu plato. Las propuestas de proyectos y las salidas con los niños empiezan a reemplazar los días de pizza y sofá. Dicho de otra manera: ya no tienes tiempo de cuidar tus resacas, lo cual puede ​​​​​​agregar más dolor a la ecuación.

Teoría 4: Tomas medicamentos que interfieren con el alcohol.

El ir sumando años también implica sumar pastillas. Las enfermedades crónicas, los problemas de salud mental y otros trastornos que requieren intervención farmacéutica pueden ir apareciendo con la edad. Y hay muchos fármacos que no se mezclan demasiado bien con los gin tonics.

La combinación de alcohol con antidepresivos, medicamentos para la tensión arterial, la diabetes e incluso la alergia puede tener efectos muy diversos en el organismo (algunos, peligrosos). Por ello, es importante consultar a un doctor qué se puede tomar y qué no con alcohol.

Teoría 5: Estás tratando de desafiar a la biología.

Los datos indican que hay personas que rozan la treintena y que se niegan a aceptar lo que viene con la edad. Un estudio realizado en Reino Unido por Redemption, una empresa centrada en promover el uso de bares sin alcohol, reveló que las personas que rondan los 29 años tienen más riesgo de sufrir malas resacas porque siguen llevando a cabo los mismos hábitos alcohólicos que en sus años mozos. Y puesto que, fisiológicamente, no eres la misma persona que cuando cumpliste 18, esto puede significar que el día postalcohol puede ser fatídico.

Además, la composición del cuerpo juega un papel muy importante en la forma de metabolizar el alcohol. Si con la edad has engordado o adelgazado, eso puede influir en la manera de procesar las bebidas, según señala Science of Us.

En pocas palabras: es triste, pero tu cuerpo ya no está habituado al estilo de vida que llevabas con 21 años.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición estadounidense del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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