INTERNACIONAL

Trump anuncia que iniciará contactos con Israel, Palestina y líderes árabes para retomar el proceso de paz

El presidente Abbas acude a la Casa Blanca para reclamar la solución de dos estados y el fin de la ocupación, vieja de medio siglo.

03/05/2017 19:09 CEST | Actualizado 03/05/2017 19:17 CEST
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Donald Trump y Mahmud Abbas se dan la mano antes de su entrevista en el Despacho Oval de la Casa Blanca, este miércoles.

Desde 1991 llevan negociando, y nada. Ni en los tiempos en los que el acercamiento era mayor -adornado incluso con los laureles de un Premio Nobel por triplicado- se ha rozado de veras la paz entre israelíes y palestinos. Por eso ahora el hecho de que Donald Trump anuncie que va a poner a todas las partes en litigio en contacto para iniciar una nueva ronda de negociaciones no genera esperanza. Si acaso, un arqueo de ceja, teniendo en cuenta que esas palabras vienen de un líder reconocidamente proisraelí. Todos los presidentes de los EEUU antes que él hicieron prometedoras declaraciones al respecto. Los hechos... eso es otra cosa.

El republicano ha dicho esta tarde, en una comparecencia con el presidente palestino Mahmud Abbas en la Casa Blanca, que ha hablado con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y con varios líderes del mundo árabe para "iniciar un proceso para unas negociaciones de paz". No ha especificado qué países han sido llamados a debatir ni qué condiciones son las que deben darse para que los contactos se retomen efectivamente.

Sencillamente, Trump se ha ofrecido a ser un "facilitador" de dicho acuerdo de paz, una salida que no puede ser "impuesta" por EEUU y debe ser negociada directamente entre ambas partes. En sus primeras palabras ha recordado que en Washington se firmó el primer gran acuerdo entre los adversarios, con Isaac Rabin y Yaser Arafat al frente de las delegaciones.

"Haré todo lo que sea necesario para facilitar un acuerdo, para mediar o arbitrar cualquier cosa que ellos quieran hacer", abundó Trump. "Y lo vamos a conseguir", agregó. "Siempre" ha escuchado que "quizá es el acuerdo más difícil" de alcanzar en la diplomacia mundial, ha indicado, pero espera que se pueda demostrar que los analistas "están equivocados". Abbas asentía, a su vera.

El palestino -que se ha explicado en árabe en el encuentro con la prensa posterior a la entrevista que han mantenido los dos mandatarios en el Despacho Oval y en el que no se han permitido las preguntas- ha sostenido que ve "nuevas oportunidades" para la paz como resultado de la "determinación" de Trump de "empujar" unas negociaciones, un capotazo elegante para su anfitrión que tampoco compromete a mucho.

¿ESTADO PALESTINO?

Pesan las palabras no dichas. El magnate norteamericano ha eludido en todo momento usar términos que han sido esenciales en los últimos años de diálogo, como "solución de dos estados" -Israel y Palestina- o "estado palestino", la máxima aspiración palestina. Abbas sí que ha hablado de ello. Usando frases que lleva décadas pronunciando en el desierto, ha reiterado que "es hora" de que acabe la ocupación de Israel, vieja de 50 años, y ha insistido en su reclamación de una nación palestina "con Jerusalén Este como capital", "en paz y estabilidad" con su vecino Israel y "con las fronteras previas a 1967". "La solución permanente es posible", ha manifestado.

Si Abbas hablaba de "esfuerzo", "empuje" y "dedicación" para referirse a Trump, el sucesor del demócrata Barack Obama también ha piropeado a Abbas, sin el mismo énfasis que usó con Netanyahu en febrero, pero con algo de mano izquierda: ha hablado de lo "muy impresionado" que está por los esfuerzos palestinos en materia de seguridad, del "trabajo duro" de sus dirigentes, de la "especial alianza" que mantienen sus dos países.

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Mahmud Abbas y Donald Trump, en el Despacho Oval.

LOS DARDOS

Pero el norteamericano también ha reclamado a los palestinos que haya una "voz unificada" entre sus líderes, en alusión a la falta de unidad y a las divisiones entre Fatah y otros grupos como Hamás. La violencia, ha recordado, no tiene cabida en el proceso. En su toque de atención ha metido incluso una cuña contra el terrorismo, apuntalando el discurso israelí de que, desde Palestina, no acaban de apostar por una solución plenamente pacífica, cuando hace décadas que los de Abbas decidieron abandonar por completo la lucha armada.

El presidente palestino se ha visto forzado a entrar al trapo, introduciendo en su discurso una condena explícita, por ejemplo, al Estado Islámico, y hablando de la "noble religión" que es el Islam. El presidente de EEUU salió ganando, relacionando de nuevo un conflicto esencialmente colonial, territorial, con la religión. Abbas, tras las críticas de Netanyahu de hace tres meses, también ha tenido que recordar al mundo que en Palestina crían a sus hijos "en la cultura de paz".

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Breaking the Silence (Rompiendo el silencio): los soldados israelíes contra la ocupación en Palestina.

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