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El incendio de Doñana afectó a 70 especies de aves y 38 mamíferos

SEO/BirdLife revela en un informe que la biodiversidad de la zona se ha visto seriamente afectada: también hay 40 clases de plantas afectadas.

24/07/2017 18:43 CEST | Actualizado 24/07/2017 18:55 CEST
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La ONG española SEO/BirdLife ha elaborado un informe que recoge las especies y hábitats más afectados por el incendio en el Parque Natural de Doñana un mes después de la tragedia. Las llamas afectaron a una superficie de 8.486 hectáreas de arbolado y matorral, aunque han dejado algunas zonas intactas a modo de "islas verdes" en el interior del área calcinada.

Según los datos publicados esta semana, más de 70 especies de aves se han visto afectadas, entre las que destacan por su abundancia, las paseriformes como el jilguero, el verdecillo, o el verderón, entre otras.

Asimismo, la zona quemada era área de reproducción para un amplio número de aves rapaces, entre las que se encuentran especies gravemente amenazadas como el águila imperial ibérica, el milano real, la culebrera europea o el águila calzada.

Jilguero, verdecillo, verderón, águila imperial ibérica, milano real, culebra europea, águila calzada, tejón, jabalí, lince ibérico, camaleón, tritón ibérico... Estas son algunas de las especies más afectadas por el incendio.

El mayor incendio en España en lo que va de año ha afectado principalmente a las zonas donde se encuentran gran parte de los 38 mamíferos característicos de Doñana, como el tejón, el jabalí, o el lince ibérico. Además, reptiles y anfibios como el camaleón y el tritón ibérico están entre los animales más afectados por su limitada capacidad de desplazamiento.

Las llamas también han impactado seriamente en la vegetación de este espacio protegido. "Alrededor de 40 especies de flora amenazada se localizan en la zona incendiada, incluyendo la Linaria tursica, una planta endémica que se ha visto muy afectada, de la que más del 50% de sus poblaciones mundiales se encontraban en la zona incendiada", asegura Pablo Hidalgo, profesor de Botánica de la Universidad de Huelva.

Respecto a los hábitats que se han visto dañados, tres de ellos son prioritarios: los estanques temporales mediterráneos, las dunas fijas descalcificadas atlánticas y los brezales húmedos atlánticos.

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PELIGRO POR LA EROSIÓN DEL SUELO

Aunque el impacto inmediato ha sido la pérdida de biodiversidad, los expertos también están preocupados por el riesgo de erosión al quedar el suelo casi desnudo. "Afortunadamente no se ha quemado todo y las diásporas de subpoblaciones cercanas pueden hacer que se recolonicen las zonas incendiadas", afirma Carlos Davila, responsable de la oficina técnica de Doñana de SEO/BirdLife.

El fuego es un proceso natural y un gran número de especies vegetales y animales del área mediterránea han desarrollado características especiales que les permiten sobrevivir bajo sus efectos. Por ejemplo, el alcornoque puede regenerarse desde la copa y las jaras producen semillas que solo germinan ante las altas temperaturas que produce el fuego.

"En el caso de las aves, un área quemada casi nunca permanece completamente vacía. Las primeras especies en recolonizar serán aquellas que utilizan zonas despejadas, como los aláudidos, currucas, collalbas, tarabillas, chotacabras, abejarucos y algunas rapaces. Algunas de estas especies pertenecen al grupo de las aves más amenazadas de Europa, como la curruca rabilarga, totovía o cogujada montesina", apunta Davila.

Para evitar la erosión del suelo, es clave actuar antes de la llegada de las lluvias.

Por el momento, la organización advierte de la necesidad de actuar antes de la llegada de las lluvias de otoño para minimizar el efecto de lavado y pérdida de suelo. Además, es preciso eliminar los árboles muertos que puedan significar un peligro para la seguridad, así como restos de madera quemada para disminuir el riesgo de plagas.

Gran parte de la regeneración del área se realizará de forma natural. No obstante, se deben reducir las principales amenazas que afectan a Doñana para lograr una recuperación a largo plazo. También es fundamental anticipar los efectos del cambio climático, con un probable aumento de los incendios forestales, para evitar situaciones como la ocurrida en junio.

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