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Antiturismo: las claves para entender qué está pasando

Los ataques de jóvenes de la CUP en Barcelona y Palma causan preocupación en el sector.

03/08/2017 20:31 CEST | Actualizado 04/08/2017 12:38 CEST
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"El turismo mata los barrios", se leía en la pintada hecha la semana pasada en un autobús turístico de Barcelona.

Los episodios empiezan a acumularse y, con ellos, se encienden las primeras las luces rojas. ¿Vivimos una oleada real de turismofobia o antiturismo? ¿De verdad hay un rechazo a la que es hoy la primera industria de España, en la que sólo en los seis primeros meses del año y sólo los visitantes extranjeros se han dejado más de 37.000 millones de euros? ¿O lo que se juzga es el modelo de explotación intensiva, no el sector? ¿Es algo concentrado o general? ¿Tiene un trasfondo político?

Ante los actos vandálicos cometidos en las últimas semanas en Barcelona, Palma de Mallorca y Valencia, hacemos repaso del fenómeno para tratar de entender lo que está pasando.

¿DE QUÉ ATAQUES HABLAMOS?

Empecemos por Barcelona. El pasado domingo 30 de julio se supo que días antes, el jueves 27, se había producido un ataque contra un autobús turístico de los que hacen una ruta por los principales atractivos de la ciudad. En la parada del Camp Nou, tres personas se plantaron ante el vehículo, le pincharon las ruedas y pintaron en el parabrisas la frase "El turismo mata los barrios". Los daños causados tuvieron un coste de 1.849,24 euros, según los gestores del servicio, ya que aparte de los arreglos que han tenido que hacerse en el bus, el vehículo tuvo que volver a las cocheras y dejó de prestar servicio.

Además, el 22 de julio se produjo una agresión similar en una parada de bicicletas municipales de alquiler, en la zona de Poblenou. Las ruedas de varias de ellas acabaron pinchadas y los atacantes pusieron pegatinas en el aparcamiento, con lemas alusivos al turismo masivo en la ciudad. Ambos -el ataque al autobús y a las bicis- han sido reivindicados con vídeos y fotos en las redes sociales por Arran Països Catalans, un movimiento juvenil antisistema enraizado en la CUP, la Candidatura de Unidad Popular, partido político que tiene 10 escaños en el Parlament.

A esto se suman los ataques que, desde primavera aproximadamente, han sufrido hasta siete establecimientos hoteleros de la ciudad -cinco conocidos por el Gremio de Hoteles de Barcelona y dos más constatados por el diario El País-. Los primeros casos datan de principios de mayo, en el contexto de unas protestas alternativas al Día del Trabajo convocadas, entre otros, por Arran y la CUP. Personas disfrazadas y enmascaradas atacaron el OHLA Barcelona, el Catalonia Magdalenes y el Barcelona Catedral, lanzando huevos con pintura oscura, haciendo pintadas e incluso rompiendo algunos cristales.

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EFE
Protesta contra los apartamentos turísticos en Barcelona.

Ya el día 5 de mayo, durante una manifestación contra la masificación turística en la zona de Poblenou -a la que asistieron unas 250 personas-, fueron atacados dos hoteles del barrio -el Amistat Beach Hostel y el Travelodge- con botes de humo, sprays y más huevos. Los Mossos identificaron a tres agresores pero no hubo detenidos. Estos cinco caso han sido denunciados de forma individual, no como colectivo hotelero, constata el Gremio. Plataformas como Ens Plantem denuncian que en el barrio donde se dieron estos incidentes se están levantando dos hoteles más, que además de llevar más visitantes están causando vibraciones y grietas a los actuales vecinos y que la mayoría se están yendo por los costes de los alquileres.

El día 8 de mayo se conoció la denuncia del Hotel La Casa del Sol, que lleva sufriendo agresiones desde que abrió, en diciembre pasado. Antes de inaugurarse ya sufrió a unos okupas y un día antes de abrir -según el relato de El Periódico de Cataluña-, sufrió pintadas; más tarde se hizo una manifestación en contra del hotel -cuando es el único en su zona, la Vila de Gracia-, en la que una cincuentena de personas lanzaron huevos y pintura y unos encapuchados rompieron cristales. Llegó a haber una segunda protesta contra el negocio, el 4 de marzo, que acabó con gente entrando en el recibidor y arrasando con todo. El propietario ha denunciado el caso.

Fuentes de los Mossos citadas por la prensa local barcelonesa indican que en la zona de Sants también se han producido actos vandálicos muy puntuales sobre bienes privados relacionados con el turismo, como hoteles, terrazas y pisos turísticos.

En Palma de Mallorca el único ataque contabilizado por ahora tuvo lugar el 22 de julio, pero fue conocido el 1 de agosto. Una veintena de jóvenes de la rama local de Arran acudió al Moll Vell y se dirigió a un restaurante y varios barcos atracados en el muelle, en los que entraron con pancartas, bengalas y confeti. No hubo daños materiales, aunque los clientes se sintieron "intimidados" y hubo que cambiar platos, vasos, cubiertos... En sus pancartas se leía, también en inglés: "El turismo mata Mallorca" y "Aquí se está librando una lucha de clases".

En Valencia se tiene constancia de un único episodio, a finales de junio, cuando se ocupó un piso en la zona de Ciutat Vella, donde proliferan los apartamentos turísticos.

En el País Vasco, y más concretamente en San Sebastián, están convocados actos de boicot a los visitantes por parte de Ernai, las juventudes de Sortu, que ha decidido realizar una campaña de protestas y ataques. La Ertzaintza investiga el sabotaje sufrido por un hotel en la zona de Gross durante las protestas del 1 de Mayo y se temen actuaciones similares el próximo jueves 17 de agosto, en la Semana Grande donostiarra.

¿QUIÉN HA COMETIDO ESTOS ACTOS?

Arran -que es quien en público ha reivindicado los incidentes de Barcelona y Palma- es una organización que nació en 2012, una rama de la unión de organizaciones históricas de jóvenes independentistas como Maulets o la CAJEI. Pertenecen a la llamada Esquerra Independentista catalana, del que forma parte también la CUP. Se calcula que la componen unos 500 miembros, repartidos en unas 60 asambleas en Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, informa El País.

Ernai, por su parte, es una organización política juvenil que actúa en Euskadi, considerada como heredera de Segi y dependiente orgánicamente de Sortu. Se define principalmente como independentista, socialista y feminista. Fue constituida en el año 2013. Como ellos mismos explican, su meta es la "creación de nuevos modelos de vida".

¿QUÉ JUSTIFICACIÓN DAN?

Arran ha explicado en las redes sociales los motivos que le han llevado a cada una de sus acciones. Sostienen que, en el caso de Barcelona, se está explotando un modelo de turismo que "destruye el territorio y condena a la miseria a la clase trabajadora". "Actuamos en legítima defensa contra un modelo que nos quiere esclavos y convierte el país en un parque de atracciones que únicamente beneficia a la burguesía y al capital", decía su comunicado, en el que anunciaban que este es el inicio de "un gran ciclo de movilizaciones". Tras su agresión en Mallorca, aseguraron que van contra "un turismo de élite, masivo, que destruye Mallorca y condena a la clase trabajadora de los Països Catalans a la miseria".

A su entender, no estamos ante actos de violencia, pero sí "acciones mediáticas" que son necesarias para poner el debate sobre la mesa. "Es autodefensa", repiten en comunicados y tuits. Denuncian que el turismo que hoy supone el 11% largo del PIB nacional se nutre de trabajos precarios, el desplazamiento de vecinos de toda la vida, un sistema de carreteras saturadas, tiendas de barrio que cierran y negocios que abren sólo orientados a los turistas. "¿Qué joven puede emanciparse ahora mismo con el sueldo de un trabajo turístico? ¿Qué estabilidad podemos tener?", se preguntan.

Laura Flores, una de sus portavoces, ha indicado que su política va "más allá" de estas actuaciones, "pero también las incluye", así que no descarta ni confirma que los actos antiturísticos prosigan. "Es -manifiesta- una forma de protesta igual de legítima que las manifestaciones". La voluntad de Arran es la de no pagar los daños y desperfectos si las denuncias que han recibido o las investigaciones policiales prosperan, indica El Mundo.

¿CÓMO ACTÚAN LAS AUTORIDADES?

Todos los grupos políticos de los lugares en los que ha habido casos de turismofobia han reaccionado condenando los actos enérgicamente, a excepción de la CUP, que cobija a Arran.

El Ayuntamiento de Barcelona tiene abiertas investigaciones de los expedientes que han llegado a su conocimiento y se han pedido informes antes de proceder a las denuncias que crean oportunas, algo que a Barcelona en Comú, el partido de Ada Colau en el poder, le está causando algunas críticas por su supuesta blandura, sobre todo de parte de su socio, el PSOE. La alcaldesa ha prometido una demanda en el caso del bus turístico por "atentado a la convivencia". "Protestar por el turismo no puede pasar nunca por intimidad a personas ni dañar equipamientos", señala.

Sí hay división de opiniones sobre si se trata de casos aislados, como cree el consistorio, o de "turismo borroka", como lo llama el portavoz del PP en la Ciudad Condal, Alberto Fernández Díaz, quien avanza que son "más" los casos de ataques que quedan por conocer. En junio, la oposición a Colau pactó un texto que acusaba a la regidora de "crimimalizar" el turismo. Gerardo Pisarello, alcalde en funciones, fue tajante entonces: "Lo que hace falta es aplicar con firmeza el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (Peuat), combatir los alquileres abusivos y la especulación en los barrios. Estamos al lado de los vecinos. Seguiremos trabajando por un turismo sostenible, regulado, que no expulse a la gente ni degrade la vida en los barrios".

En Palma, la condena es igualmente unánime, de Gobierno y oposición. La directora general de Turismo, Pilar Carbonell, le ha dicho a la CUP que "la mejor manera de defender a los trabajadores del sector turístico es avanzar en la redistribución de beneficios, mantener el equilibrio social y económico", que es lo que ya, dice, se está haciendo. La delegada del Ejecutivo central, María Salom, ha exigido que se investigue a fondo lo ocurrido porque no puede quedar "impune" que se ataque "aquello que nos da de comer".

¿TIENE ALGO QUE VER CON EL REFERÉNDUM CATALÁN?

Más allá del modelo turístico que defiendan unos y otros, hay quien se pregunta si la campaña de la CUP y sus jóvenes busca calentar el ambiente de cara el referéndum catalán, convocado para el 1-O, una coincidencia que se saca a relucir veladamente. Lo hacen hasta los promotores de la consulta, la Generalitat, para prevenir.

Así, el conseller de Empresa, Santi Vila, ha denunciado la pasividad de la CUP ante los ataques de sus afines. "Se equivoca si no reprueba estos hechos, perjudica muchísimo a la ciudad de Barcelona y a Cataluña y tampoco ayuda al procés, porque todo aquello que suponga un acto de violencia no tiene nada que ver con el procés".

La CUP ha replicado -con profusión de tuits cruzados- que estos ataques de Arran han de entenderse como "actos simbólicos" porque hacen falta "políticas valientes" sobre turismo. "La violencia también la provoca el Govern", ha dicho la diputada Mireia Boya en una entrevista con la cadena de radio RAC1. "Autodefensa", insiste, es la palabra correcta. "Violencia son vuestras políticas liberales".

Para el Gobierno de Mariano Rajoy (PP), los actos violentos protagonizados por la rama juvenil de la CUP y el proceso de consulta son, unidos, la demostración de la "radicalización" del president Carles Puigdemont de todo su Govern. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha dicho que "va a seguir con la misma actitud de no permitir que los radicales decidan el futuro de los catalanes con una ilegalidad tras otra, con tal de cumplir sus delirios".

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EFE
Turistas en el Parque Güell de Barcelona, uno de los lugares más visitados de la ciudad.

¿CAUSA VERDADERA PREOCUPACIÓN?

En el país en el que unos hablan de hechos aislados y otros dicen que "quien siembra turismofobia cosecha cristales rotos" (el PP), en el que unos aclaran que son "nimios" incidentes y otros casi anuncian la oleada -apocalíptico el arranque del Telediario 1 de hoy mismo-, aún hay que ver cómo avanzan los acontecimientos para ver en qué quedan. Si en fiebre de verano o problema crónico.

Lo cierto es que esta turismofobia está ya calando incluso en la prensa internacional, que en los últimos días ha prestado especial interés a los ataques en Barcelona o Palma. Los medios del Reino Unido y de Alemania, de donde proceden gran parte de los visitantes, han dado cuenta de la violencia, de los enmascarados, las pinturas, las bengalas... pero por el momento, y en plena temporada alta, no se han aportado datos que den cuenta de una bajada de reservas en las zonas afectadas, los llamados Països Catalans.

No obstante, en junio, los barceloneses situaron por primera vez el turismo como el principal problema de la ciudad, por delante del paro y las condiciones de trabajo, según el Barómetro Semestral de Barcelona. "El concepto de turismofobia es injusto", dijo entonces Gerardo Pisarello, que cree "que no es que la ciudadanía de Barcelona rechace el turismo, sino que se tiene que regular". La Sindica de Greuges -equivalente al Defensor del Pueblo en Cataluña- ha confirmado que el año pasado se dispararon las quejas relacionadas con el turismo, de 28 en 2015 a 123 en 2016.

Barcelona recibió en todo 2016 la visita de más de 40 millones de personas, cuando tiene 1,6 millones de habitantes. Baleares, por su parte, con Palma como capital y unos 400.000 vecinos, tuvo en el mismo periodo casi 18,5 millones de turistas.

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